PROMULGACION



















 

 

Como fruto del Gran Jubileo de la Encarnación Redentora de Jesucristo, "único Salvador del mundo, ayer, hoy y siempre" (Heb 13,8), la Iglesia Arquidiocesana de San Luis Potosí, trabajando intensamente a lo largo de todo el Año Santo del 2000, elaboró, participativamente, en dos Asambleas Diocesanas de Pastoral -Enero y Octubre-, su proyecto pastoral, para una segunda etapa.

Invocando la gracia del Señor y la intercesión de la Santísima Virgen María y de S. Luis Rey, después de haber meditado detenidamente y de haber pedido consejo, por las presentes letras, PROMULGO EL PLAN DIOCESANO DE PASTORAL DE LA ARQUIDIOCESIS DE SAN LUIS POTOSI, segunda etapa, y ordeno que tenga vigencia durante el período 2001-2004, mientras recuerdo aquellas sabias palabras del Beato Juan XXIII: "Ha llegado el momento de reconocer los signos de los tiempos, de aprovechar la oportunidad y de mirar lejos".

1. "Florecer en el desierto"

Hemos hecho juntos un camino de 18 meses, desde aquel momento de la consulta diocesana sobre el Plan de Pastoral 1988-1992, promulgado por mi muy apreciado antecesor el Excmo. Sr. Arzobispo D. Arturo Antonio Szymanski Ramírez, que nos llevó a entrar en un sano período de examen -de Julio a Diciembre, 1999- para ver logros y omisiones de nuestra vida de Iglesia y de nuestro compromiso evangelizador a lo largo de 12 años. Después vino el intenso esfuerzo de elaboración de una segunda etapa de nuestro proyecto pastoral que, como fruto sazonado por el estudio, la reflexión y la oración, ahora tenemos en nuestras manos.

"Florecer en el desierto…, iluminar el nuevo siglo…, ser sal de la tierra potosina…, irradiar el Evangelio…, construir comunidades…, ser fieles a la misión". Estas fueron frases que resonaron en nuestros oídos y en nuestro corazón de discípulos y apóstoles, sobre todo en nuestra Asamblea de Octubre pasado, para invitarnos a responder a los llamados, que el Señor hoy nos hace, con la misma creatividad, celo apostólico y entrega generosa, como lo hicieron ayer quienes nos antecedieron en esta viña del Señor de la Arquidiócesis de San Luis Potosí. Hoy escuchamos el persistente mandato evangélico: "Den frutos que prueben su conversión" (cf. Mt 3,8).

Este Plan de Pastoral es punto de llegada pero al mismo tiempo se convierte en punto de partida. Es invitación a una espiritualidad del camino, a mantenernos en marcha, a seguir al Señor por lo más arduo del camino de la cruz, a repetir la experiencia del pueblo de Israel por el desierto, privilegiado lugar de encuentro, en diálogo intenso con el Señor de la historia y en total obediencia a Él. Este proyecto pastoral nos traza, además, la ruta hacia el 150 aniversario de la fundación de la Iglesia Particular de San Luis Potosí que celebraremos, Dios mediante, el 31 de agosto de 2004. A lo largo de esta marcha, seguiremos escuchando las voces de la realidad que nos desafían a responderles con un Evangelio vivido, la invitación apremiante a tener nuestro encuentro con Jesucristo vivo para anunciarlo a todos y los imperativos a nuestra Iglesia potosina: "conviértete, sé comunidad, sirve, lánzate a la misión, solidarízate, incultúrate", que serán, a la vez, rasgos luminosos de su rostro espiritual para que brille en medio del mundo y proyecte siempre el esplendor de Jesucristo.

2. Ir al encuentro de Jesucristo

El Plan Diocesano de Pastoral 2001-2004 se inspira en la Exhortación Apostólica Postsinodal "La Iglesia en América", más aún, es una aplicación de la misma a la realidad potosina según la expresión del Papa Juan Pablo II: "Las Iglesias particulares descubrirán, a través de la propia experiencia espiritual, que 'el encuentro con Jesucristo vivo' es camino para la conversión, la comunión y la solidaridad" (IA 7). Por tal motivo, llamamos a nuestro Plan de Pastoral: "LA IGLESIA EN SAN LUIS POTOSI".

Queremos vivir, esta etapa de nuestra historia, sabiendo que "el encuentro personal con el Señor, si es auténtico, llevará también consigo la renovación eclesial" (IA 7). Queremos vivir este encuentro con Jesucristo, inmersos en su "fuerza transformadora", como lo experimentaron la Samaritana, Zaqueo, María Magdalena, los discípulos de Emaús, Saulo, el futuro Pablo (cf. IA 8) y que nos lleve a decirle a todos, al igual que los primeros discípulos del Señor: "Hemos encontrado al Mesías" (Jn 1,41). Queremos encontrarlo en la Sagrada Escritura, en particular, en su lectura orante, en la Liturgia, sobre todo en la Eucaristía, en los pobres, "con los que Cristo se identifica" (IA 12).

Esta opción de nuestra pastoral planificada está expresada con toda claridad, convicción y compromiso en nuestro Objetivo General: "Promover, en la Iglesia Particular de San Luis Potosí, un encuentro personal y comunitario con Cristo vivo, para que, interpretando con fidelidad los signos de los tiempos, caminemos en el Tercer Milenio, mostrando un nuevo rostro de Iglesia, comprometida en un renovado servicio evangelizador a todos, con amor preferencial a los pobres y alejados". Todo, absolutamente, en el Plan de Pastoral, parte de Jesucristo, tiene su centro en Él y hacia Él tiende, como a su fin último. La luz de Jesucristo ilumina la realidad y señala el camino de la Iglesia. Este es, por tanto, el corazón del Plan Diocesano de Pastoral: el encuentro con Jesucristo, "como Hijo enviado por el Padre, como Señor de la Vida que nos comunica su Espíritu" (IA 7). Ésta es la clave de lectura del Plan Diocesano de Pastoral, éste es su hilo conductor.

Hay que tener en cuenta que el Plan de Pastoral es un documento inspirador y estimulante, necesariamente limitado y perfectible. Nos ofrece una rica cantera para desatar variados procesos evangelizadores y para elaborar múltiples programas de trabajo pastoral. No ofrece prioridades, como tradicionalmente se venía haciendo, -pero tampoco dispensa de programas concretos-, a fin de que cada comunidad las vaya encontrando enmarcándolas en grandes líneas de acción pastoral. Es un referente obligado que deja mucho espacio a la libertad y creatividad. Traza un camino y propone una utopía estimulante y fecunda. Nos ofrece espacios de convergencia eclesial y nos ayuda a caminar mejor y más unidos en el misterio de la Iglesia-comunión. Todo él, finalmente, está al servicio del encuentro con Jesucristo para contribuir eficazmente "a consolidar la fe de muchos católicos, haciendo que madure en fe convencida, viva y operante" (IA 12).

3. Ser fieles a la misión

"El encuentro con Cristo lleva a evangelizar, produce una profunda transformación, impulsa a comunicar a los demás la riqueza adquirida en la experiencia de este encuentro. Encontrar a Cristo vivo es aceptar su amor primero, optar por Él, adherirse libremente a su persona y proyecto, que es el anuncio y la realización del Reino de Dios" (cf. IA 68).

Estas palabras del Papa Juan Pablo II son un apremio para aceptar, con generosidad y perseverancia, el envío misionero de Jesucristo: "Como el Padre me envió, también yo les envío" (Jn 20,21). Ningún bautizado está exento de este compromiso misionero hacia dentro y hacia fuera de la Iglesia, hacia el interior de las Iglesias ya establecidas como hacia la misión en las fronteras de la evangelización, "ad gentes". La misión de la Iglesia tiene como centro: "Llevar a todos los hombres al encuentro con Jesucristo" (IA 68).

En este envío misionero, se inscribe el Plan de Pastoral de la Arquidiócesis de San Luis Potosí. Hay que obedecer este mandato del Señor en nuestro medio social y eclesial, abiertos a la misión universal. Hay que encontrar los cauces necesarios para cumplirlo. Por tal motivo, doy las siguientes disposiciones para la difusión y aplicación del Plan Diocesano de Pastoral a fin de que sea eficaz herramienta evangelizadora y misionera:

1ª.- Las áreas de pastoral que deben ser más atendidas serán: la catequesis, la liturgia, la pastoral social, la pastoral familiar, la pastoral juvenil, la pastoral vocacional.

2ª.- Los canales de difusión y aplicación serán todas las estructuras arquidiocesanas: parroquias, cuasiparroquias, capellanías, consejos parroquiales de pastoral, decanatos, curia, consejo presbiteral, vicaría de pastoral, colegio de decanos, secretarías pastorales y seminario; los siguientes sectores: movimientos apostólicos laicales y comunidades de vida consagrada; y los siguientes espacios: educación y medios de comunicación social.

3ª.- Los medios ordinarios serán las asambleas parroquiales, decanales y diocesana que han de realizarse, en los tiempos que oportunamente se señalen, para programar y evaluar, de acuerdo a las líneas anuales de acción pastoral que se elijan en la asamblea diocesana.

Lleno de "esperanza y gratitud", apoyado en la certeza de la gracia del Señor, invito a todos mis hermanos sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y laicos en general, particularmente a los comprometidos en los movimientos apostólicos, a emprender, con entusiasmo y alegría, la realización de nuestro Plan Diocesano de Pastoral 2001-2004, mientras estamos iniciando un nuevo siglo y un nuevo milenio de Cristianismo, al servicio de todos los potosinos, "con amor preferencial a los pobres y alejados", respondiendo así a las exigencias de la Nueva Evangelización y confiando en la promesa del Señor: "He aquí que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28,20).

San Luis Potosí, S. L. P., a 10 de Enero de 2001.

+Luis Morales Reyes C.H. Lic. Juan Manuel Mancilla Sánchez
Arzobispo de San Luis Potosí. Canciller