COMO REALIZAR
LA LECTIO DIVINA

 

LECTIO DIVINA

Es un ejercicio de vida cristiana de unión con Jesucristo. Nos encontramos con él en el diálogo. A ese encuentro se llega con una convicción: "es más importante lo que él me va a decir" que lo que yo pueda decir. En este sentido me dispongo a lo que él me va a decir, que siempre será algo nuevo y sorprendente. Sus palabras me harán responderle y así entablar el diálogo. Primero callo para que hable él y él mismo me hará entrar en diálogo. No es mi discurso el importante, sino el suyo. Es caminar según sus planes y no según mis opiniones.

Este encuentro se da a través de un texto de la Sagrada Escritura, particularmente del Evangelio. Se desarrolla en cuatro pasos o movimientos.


PASOS

1. LECTIO

¿Qué dice el texto?
Leemos atenta y repetidamente el texto.

Este primer movimiento se centra en su palabra expresada en el texto.

Antes de que nosotros hablemos, es importante que hable Él. No opaquemos su palabra con la nuestra, no digamos lo que nosotros pensamos antes de haber percibido minuciosamente y con fidelidad sus palabras.

Repetir sólo y únicamente lo que Él dice nos ayuda escuchar. En este movimiento se trata de escucharlo a Él, de hacer sonora su palabra. Que su palabra directa, sin adornos ni acomodos, sea la que nos toque. Ella tiene fuerza propia no intentemos modificarla, no le demos ningún giro, sino permitamos que su doble filo penetre por sí mismo.

La Palabra no requiere de "ayudas" para ser elocuente, pues por sí misma es espada de doble filo.

La lectura "desnuda" es el paso más importante.

Buscar lo que el texto dice implica una búsqueda que puede tener distintos grados de profundidad.

a). El más simple e inmediato es dejarnos tocar por un aspecto del texto. Por un lado esto puede ser expresión de que nos dejamos atrapar por la Palabra. Sin embargo, esto puede ser estar influido por nuestro estado de ánimo o aún por nuestros intereses.

b). El segundo es hacer un esfuerzo por descubrir la idea central, ya no lo que percibo de modo inmediato o aún emotivo, sino percibir la idea o tema dominante en el texto mismo, para no quedarnos en los temas periféricos. Esto nos hace caer en la cuenta que, aunque el texto tiene muchos filos, siempre hay una idea dominante.

c). Se pueden recurrir a otras herramientas que nos ayuden a descubrir lo que dice el texto. Las notas explicativas de la Biblia (p. ej. La Biblia de Jerusalén) nos pueden ayudar a descubrir la riqueza del texto y a tener una mejor comprensión del texto.

d). Es importante comprender el texto en su contexto. Para esto es importante conocer al menos el plan del evangelio que estamos leyendo, conocer la sección del evangelio en la que se encuentra el texto que estamos leyendo. A eso podemos añadir la lectura de un buen comentario.

2. MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?
Buscamos la verdad escondida en el texto

En este movimiento hay una confrontación con nuestra vida. Nos disponemos a ir por los senderos que nos propone la palabra. Se trata de hacer evidente a qué me invita la palabra en este momento concreto de nuestra existencia. No necesitamos ser eruditos, sino voluntad de ir por donde el Señor nos invita a caminar.

La meditación se puede prolongar a lo largo de toda la jornada, dejando reposar la Palabra en nosotros, rumiándolo, oyendo continuamente su susurro.


3. ORATIO

¿Qué nos hace decir el texto?
En este momento se completa el diálogo.

Le respondemos dejando que el corazón hable. Abrimos el corazón a Dios y respondemos a lo que Él nos dijo. Es un momento de total espontaneidad, donde fluye de modo natural una oración después de haber recibido su palabra.

  • Podemos decir gracias
  • Se puede pedir perdón
  • Podemos pedir ayuda


4. CONTEMPLATIO

¿Qué nos permite ver/contemplar el texto?

Contemplamos al crucificado, degustamos al resucitado. Experimentamos la dulzura eterna de Dios.

Es cuando saboreamos la experiencia. Después de haber dialogado con el Señor contemplamos el aspecto de sí mismo que él nos permitió ver a través de su evangelio. Es detenernos a percibirlo tal como nos permitió el texto.