LA PRACTICA DE LA LECTIO DIVINA

 

FINALIDAD DE LA LECTIO

La lectura espiritual conduce al coloquio con Dios. Cristo es la Palabra de Dios, todo lo que hay en ella suena a Cristo.

La finalidad última del estudio es llevarnos a ese momento de conversión, a la destrucción de nuestras falsas imágenes de Dios para acercarnos al misterio, y aprender a descubrir el horizonte inmenso que Él quiere para el hombre.

La Lectio Divina es fuente de oración y escuela de contemplación para el diálogo con Dios, a través de la Sagrada Escritura, porque la Lectura espiritual (Lectio divina) significa lectura en el Espíritu Santo y con el Espíritu Santo, de las cosas inspiradas por el Espíritu Santo.

Toda oración es un encuentro personal, único e irrepetible, es el encuentro de corazón a corazón, donde cada uno penetra en el misterio de Dios, por diversos medios.

Uno de esos medios para el encuentro con Dios, tal vez de los principales es su Palabra Escrita, la Biblia. Ella es el testimonio vivo de miles de años, donde Dios siempre ha buscado al hombre, con un amor empecinado, donde Dios se ha revelado y se ha manifestado. Algunos hombres han respondido a esa cercanía de Dios y allí se ha producido el encuentro transformante y transformador, como es el encuentro con Dios, testimonio de esto son muchos como Abraham, Moisés, los profetas, María, los apóstoles, Pablo.

Nuestra fe no es teoría, no es conocer cosas de Dios, esto hace parte, sí, pero la fe es algo vivencial, algo que transforma, algo que cambia vidas y actitudes. La fe es un don, un regalo de Dios, pero al mismo tiempo es necesario cultivarla, cuidarla, hacer que ella crezca cada vez más, hacer que aquello que sabemos lo hagamos vida, actitudes, comportamientos. Y es aquí donde entra nuestra propuesta, esto es lo que pretendemos con estas Lectios Divinas que les hacemos llegar.

Sabemos que la fe es don gratuito de Dios, pero nos ha dejado su Palabra Escrita para que nosotros la utilicemos como trampolín para el encuentro con Él. De ahí que la oración con la Biblia, ocupa un lugar de relevancia de toda vida espiritual. Ella es alimento para el alma, sustento y fortaleza para el caminar de fe.

Al final del milenio pasado y al inicio de este el Espíritu Santo estuvo soplando, suscitando en nuestra Iglesia, algo que hace parte de su riqueza y su herencia tradicional, como es la Lectio Divina. Pero la novedad no está en rezar con la Lectio Divina, que siempre se la ha utilizado. La novedad está en que esta forma de oración que tiene más de quince siglos de edad, hoy se la esté utilizando cada vez más en la vida personal-espiritual de los laicos, como que se ha difundido de tal manera que hoy por hoy, hace parte de los medios que tienen todos los creyentes para llegar a Dios, a Jesús por medio de su Palabra. Esto es un regalo de Dios para todos nosotros, hacer que su Palabra sea rezada, meditada, gustada, saboreada en esa oración gratuita como es la Lectio Divina, donde lo que uno quiere es únicamente penetrar en esa Palabra, gustar, vivenciar e identificarse con el pasaje, para finalmente tener ese encuentro personal con Jesús.

Esto es transformante, esto llena el corazón, esto da fortaleza y vida espiritual que se manifiesta en actitudes y comportamientos nuevos. La Palabra de Dios, conocida, rezada, gustada nos hace hombres nuevos, hombres de Dios, hombres de fe madura que viven la novedad del Evangelio.

Las guías, son pistas de Lectio Divina, que pretenden ser como una muleta o como un andador, que nos ayuden a comenzar a gustar y a rezar con la Palabra de Dios. Quieren simplemente ayudarnos a dar los primeros pasos, a saber caminar, para que con la práctica, la constancia y la gracia de Dios, cada uno pueda penetrar en el misterio insondable de la vida de Dios. Dios no tiene esquemas, Él se manifiesta, a quien quiere, cuando quiere y como quiere. A nosotros nos toca estar atentos y disponibles para escucharlo y seguirlo. Aquí la importancia de la Lectio Divina, que nos ayuda a ser sensibles al actuar de Dios, a saber escuchar su voz, a distinguirlo y a saber entrar en diálogo de corazón a corazón con él. Para este encuentro no hay recetas, de ahí que las guías que les ofrecemos sobre los Evangelios de la Infancia, pretenden ser simplemente un instrumento para el encuentro, algo que ayude a ir penetrando cada vez más en el estilo y la forma de manifestarse que tiene Dios.

Les presentamos algunas pistas para la oración, que cada uno las debe utilizar “tanto cuanto” les ayude a entrar y profundizar en la Palabra. Es necesario tener la libertad de espíritu para dejarse guiar por el Espíritu, de ahí utilizar aquellas partes, o preguntas que favorezcan y ayuden al encuentro personal con el Señor.

Ojalá que la gracia del Señor sea abundante para todos los que utilicen estas guías y que como María, podamos “guardar estas cosas en nuestro corazón”, siendo transformados por el Señor, para ser evangelios vivientes para todos los que nos rodean.