| LECTIO DIVINA |
ESTUDIO DE LOS EVANGELIOS
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EVANGELIO
SEGUN Pbro. Darío Martín Torres Sánchez
I.
La sección narrativa que presenta la actividad de Jesús
abarca dos capítulos (8,1-9-34). Mateo presenta 9 historias resultando
en 10 El primer grupo de tres (8,1-17) Muestra el poder sanador de Jesús que favorece a los excluidos: un leproso, un soldado gentil y su siervo, y una mujer. Al curar al leproso. Jesús típicamente rompe con la letra de la Ley Mosaica y sin embargo ordena que se cumplan sus prescripciones. La curación del siervo del centurión preanuncia la entrada de los gentiles en el reino. La curación de la suegra de Pedro y de muchos otros muestra a Jesús como el siervo de Yahvé que aparece en Isaías. La primera historia intermedia (8,18-22), acentúa el precio del discipulado. La
segunda tríada de relatos de curación (8,23-9,8) inicia
con la tormenta calmada que representa la Iglesia acosada por las dificultades,
la cual eleva su plegaria al Señor. En Gadara, el poder de Jesús
sobre el caos de la naturaleza, alcanza el caos en las personas al exorcizar
dos endemoniados. La Iglesia ha de confiar en su Señor, porque
su triunfo sobre el mal es completo. Este triunfo es demostrado también
en el perdón de los pecados, verificado en la curación
del paralítico. Es un poder que Jesús comparte La segunda historia intermedia sobre el discipulado (9,9-17), muestra el gozoso triunfo sobre el pecado cuando Jesús comparte la mesa con colectores de impuestos y pecadores. En contra los fariseos. Jesús cita a Os 6,6, para mostrar la superioridad de la misericordia sobre el sacrificio (se repite en 12,7). La tercer triada (9,18-34) enfatiza la importancia de la fe, aún de cara a la muerte y a la ceguera. La curación final, de un endemoniado mudo, señala el choque que se dará con Israel en el siguiente bloque, puesto que se acusa a Jesús de expulsar a los demonios por el poder del príncipe de los demonios (cf. 9,34 y 12,24). II. La sección discursiva (9,35-11,1), constituye el así llamado: "Discurso apostólico". Esta sección comienza con una síntesis de la actividad de Jesús (9,35-38), la cual sirve de de transición e introduce el discurso misionero: Jesús, el buen pastor envía a sus discípulos compartiéndoles su misión. "Los doce discípulos" (10,1) son presentados por primera vez. Al llamarlos "los doce apóstoles" (10,2) -la única ocasión que son llamados así en este evangelio- Mateo señala que esta misión no es temporal, sino que se prolongará después de la muerte y resurrección de Jesús. Sólo los versículos 5-16 del capítulo 10, tratan sobre la actividad misionera en sentido estricto y se queda con una limitación inicial de la misión entre "las ovejas perdidas de la casa de Israel" (vv 5-6). Restricción que se levantará después de la muerte y resurrección del Señor, donde los discípulos serán enviados a todas las gentes (Cf. Mt 28,19). Los versículos 17-25 hablan de los discípulos que enfrentarán persecución. Mateo subraya que la misión no es simple un asunto de hablar del evento escatológico, sino que es parte del mismo evento. Tres veces se les dice a los discípulos que no teman a los perseguidores (vv 26-33). Deben estar dispuestos a llevar la cruz, lo cual implica romper con los lazos familiares. El tema inicial de la misión vuelve en los versos 40-42 junto con el tema de la recompensa (tema favorito de Mateo). El tema de la persecución y de rompimiento de lazos preparan el tercer bloque.
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