LECTIO DIVINA

ESTUDIO DE LOS EVANGELIOS

 

EVANGELIO SEGUN
SAN MATEO

(Parte II)

Pbro. Darío Martín Torres Sánchez


 

Después de los relatos de la infancia (cc 1-2), que fungen como introducción a este evangelio tenemos el primero de los cinco grandes bloques en los que San Mateo organiza la actividad y la predicación de Jesús, que va del capítulo 3 hasta el 7, en total cinco capítulos. Como ya habíamos mencionado en el número anterior, en cada uno de estos bloques se distingue claramente una primera parte narrativa y una segunda parte discursiva, actividad y enseñanza, acción y predicación, maestro que actúa y maestro que ensaña.

La sección narrativa

Ocupa dos capítulos (3-4). El Bautista es presentado como el gran predicador del arrepentimiento. Juan el bautista (3,2) anticipa palabra por palabra lo que será la proclamación inicial de Jesús (4,17).

Jesús acude a ser bautizado por Juan para cumplir el plan salvífico de dios (3,15). La voz del Padre después del bautismo de Jesús (3,17), no se dirige a Jesús, como en el evangelio de Marcos, sino a los que están en torno. La concatenación "Padre-Hijo-Espíritu" que aparece en el bautismo de Jesús transfiere su resistencia a Cafarnaúm y comienza un ministerio que traerá luz a los gentiles.

Llama a sus primeros cuatro discípulos y atrae grandes multitudes de todos los puntos. Ha comenzado su triple ministerio (4,23): enseña, proclama y cura.
Mateo coloca la enseñanza en primer lugar, puesto que la catequesis moral es de especial importancia en su visión de Jesús Maestro. El núcleo de su proclamación ("el reino de los cielos está a la mano") ya fue dada en 4,17; mientras que las curaciones serán relatada en los capítulos 9 y 10.

La sección discursiva

Ocupa tres capítulos (5-7). Estructuralmente, el sermón de la montaña, puede dividirse en dos partes. Hasta 6,18 el sermón está dominado por grupos de tres; después de 6,18 hay un grupo de comentarios sobre las peticiones del Padrenuestro, el cual está justo al centro de todo el Sermón.

Las nueve bienaventuranzas abren el sermón con un mensaje doble. Los pobres de espíritu deben esperar confiadamente en Dios que les trae la salvación, mientras tanto los discípulos deben imitar la acción salvifica de Dios (misericordia, paz) en sus propias vidas (bienaventuranzas sapienciales). Deben tener hambre y sed de justicia (hacer la voluntad de Dios).
Aunque perseguidos por el mundo, deben ser luz del mundo (triple parábola de la sal, la luz y la ciudad).

En cuanto Jesús comienza a intepretar la ley Mosaica a sus discípulos, hace algunas afirmaciones básicas de principio: El no trae disolución de la ley, sino cumplimiento. Este cumplimiento rompe y trasciende las viejas vasijas de la Ley, como se ve en las antítesis. Pero eso no debe llevar a ningún cristiano a ser laxo. La justicia cristiana (hace la voluntad del Padre según la enseñanza de Jesús) debe superar la justicia de los maestros y judíos tanto en calidad como en cantidad. Este principio es ilustrado en las 6 antítesis (5:21-48)

En las antítesis de asesinato, adulterio y amor, Jesús radicaliza la Ley al ampliar e interiorizar la obligación; en las antítesis del divorcio, juramento y venganza, Jesús radicaliza al punto de abogar la letra de la ley. En cada caso es la autoridad de Jesús ("pero yo les digo") la que decide sobre el asunto (cf. 7,28-29; 28,20). La atención a estos mandamientos orienta al discípulo a tener un amor total a Dios y al hermano (que equivale al ser perfecto de 5,48).

Las tres prácticas piadosas del dar limosna, oración y ayuno (6,1-18) muestran un contraste entre el estilo judío y el estilo cristiano de concebir estas prácticas; Jesús acentúa el evitar la ostentación en vistas al premio final.

Al centro de todo el discurso Jesús enseña al discípulo a orar. Se ha da orar por la gloriosa manifestación de Dios (la santificación del nombre), será definitivo, cuando su voluntad triunfará (primera parte de la oración). La segunda mitad de la oración (las peticiones) se refieren al banquete del reino, al perdón y a la liberación del mal.

Comenzando con 6,19, Mateo organiza varios dichos de Jesús para comentar las peticiones del Padrenuestro. En vistas a la venida del reino, los discípulos no deben preocuparse por las necesidades materiales, sino que deben poner su futuro en las manos del Padre Providente (6,19-34). Ellos deben imitar la bondad del padre en sus propias vidas (7,1-12). Deben actuar a según las palabras de Jesús, según su sensatez serán juzgados en el último día (7,13-29).