INTRODUCCION
La interpretación
de los textos bíblicos continúa suscitando en
nuestro tiempo un vivo interés y provoca importantes
discusiones, que han tomado en los últimos años
dimensiones nuevas. Dada la importancia fundamental de la Biblia
para la fe cristiana, para la vida de la Iglesia y para las
relaciones de los cristianos con los fieles de otras religiones,
la Pontificia Comisión Bíblica ha sido invitada
a expresarse sobre este tema.
A. PROBLEMATICA ACTUAL
El problema de la
interpretación de la Biblia no es una invención
moderna, como a veces se querría hacer creer. La Biblia
misma testimonia que su interpretación presenta dificultades.
Al lado de textos límpidos, tiene también pasajes
oscuros. Leyendo algunos oráculos de Jeremías,
Daniel se interrogaba largamente sobre su sentido (Dan 9,2).
Según los Hechos de los Apóstoles, un etíope
del primer siglo se encontraba en la misma situación
a propósito de un pasaje del libro de Isaías (Is
53, 7-8) y reconocía la necesidad de un intérprete
(Hch 8, 30-35). La segunda carta de Pedro declara que "ninguna
profecía de la Escritura puede ser interpretada por cuenta
propia" (2Pe 1, 20), y observa, por otra parte, que las
cartas del apóstol Pablo tienen "algunos puntos
difíciles de comprender, que los que carecen de instrucción
y firmeza interpretan erróneamente, como hacen con el
resto de las Escrituras, acarreándose así su propia
perdición" (2Pe 3, 16).
El problema es pues
antiguo, pero se ha acentuado con el paso del tiempo: por lo
pronto, para llegar hasta los hechos y las palabras de los cuales
habla la Biblia, los lectores deben volver atrás veinte
o treinta siglos, lo que no deja de suscitar dificultades. Por
otra parte, las cuestiones de interpretación se han vuelto
más complejas en los tiempos modernos, a causa de los
progresos realizados por las ciencias humanas. Los métodos
científicos para el estudio de textos antiguos se han
precisado. Pero, ¿en qué medida estos métodos
son apropiados para la interpretación de la Sagrada Escritura?
A esta pregunta, la prudencia pastoral de la Iglesia ha respondido
durante largo tiempo con reticencia, porque con frecuencia los
métodos, a pesar de sus elementos positivos, se encontraban
ligados a opciones contrarias a la fe cristiana. Pero se ha
producido una evolución positiva, marcada por toda una
serie de documentos pontificios, desde la encíclica Providentissimus
Deus de León XIII (18 de noviembre de 1893) hasta la
encíclica Divino Afflante Spiritu de Pío XII (30
de septiembre de 1943), y ha sido confirmada por la declaración
de la Pontificia Comisión Bíblica Sancta Mater
Ecclesia (21 de abril de 1964) y sobre todo por la Constitución
Dogmática Dei Verbum del Concilio Vaticano II (18 de
" noviembre de 1965).
La fecundidad de
esta actitud constructiva se ha manifestado de una manera innegable.
Los estudios bíblicos han tomado un notable impulso en
la Iglesia católica, y se reconoce cada vez más
su valor científico en el mundo de los especialistas
y entre los fieles. El diálogo ecuménico se ha
facilitado considerablemente, se ha hecho más profunda
la Influencia de la Biblia sobre la teología, contribuyendo
así a la renovación teológica. El interés
por la Biblia entre los católicos ha aumentado y ha favorecido
el progreso de la vida cristiana. Quienes han adquirido una
seria formación en este campo, consideran ya imposible
volver a un estado de interpretación precientífico,
que juzgan, no sin razón, claramente insuficiente. Pero
en el momento mismo en que el método científico
más corriente el método "histórico-
crítico"-, es practicado habitualmente en exégesis,
y también en la exégesis católica, este
método se encuentra sujeto a discusión: por una
parte, en el mundo científico mismo, por la aparición
de otros métodos y acercamientos, y por otra parte, por
las críticas de numerosos cristianos, que lo juzgan deficiente
desde el punto de vista de la fe. Particularmente atento, como
su nombre lo indica, a la evolución histórica
de los textos o de las tradiciones a través del tiempo
-a la diacronía-, el método histórico-crítico
se encuentra actualmente, en algunos ambientes, en competencia
con métodos que insisten en una comprensión sincrónica
de los textos, ya se trate de su lenguaje, de su composición,
de su trama narrativa o de su esfuerzo de persuasión.
Por lo demás, al cuidado que tienen los métodos
diacrónicos de reconstituir el pasado, se sustituye,
frecuentemente, una tendencia a interrogar los textos situándolos
en las perspectivas filosóficas, psicoanalíticas,
sociológicas, políticas, etc., del tiempo presente.
Este pluralismo de métodos y acercamientos es apreciado
por unos como un índice de riqueza, pero a otros les
da la impresión de una gran confusión.
Real o aparente,
esta confusión ofrece nuevos argumentos a los adversarios
de la exégesis científica. El conflicto de las
interpretaciones manifiesta, según ellos, que nada se
gana sometiendo los textos bíblicos a las exigencias
de los métodos científicos, sino que, al contrario,
mucho se pierde. Subrayan que la exégesis científica
provoca la perplejidad y la duda sobre innumerables puntos,
que eran hasta ahora admitidos pacíficamente, empujando
a algunos exegetas a tomar posiciones contrarias a la fe de
la Iglesia sobre cuestiones tan importantes como la concepción
virginal de Jesús y sus milagros, e incluso sobre su
resurrección y divinidad.
Aun cuando no llegue
a tales negaciones, la exégesis científica se
caracteriza, según ellos, por su esterilidad en lo que
concierne al progreso de la vida cristiana. En lugar de permitir
un acceso más fácil y más seguro a las
fuentes vivas de la palabra de Dios, hace de la Biblia un libro
cerrado cuya interpretación siempre problemática
requiere una refinada técnica, que hace de ella dominio
reservado a algunos especialistas; A estos, algunos aplican
la frase del evangelio: "Os habéis apoderado de
la llave de la ciencia. No habéis entrado vosotros, y
a los que querían entrar se lo habéis impedido"
(Lc 11,52; Cfr Mt 23,13).
En consecuencia,
se considera necesario sustituir el paciente trabajo de la exégesis
científica con acercamientos más simples, como
talo cual práctica de lectura sincrónica, que
se considera suficiente; o inclusive, renunciando a todo estudio,
se favorece una lectura de la Biblia llamada "espiritual".
Con este término se entiende una lectura guiada únicamente
por la inspiración personal subjetiva y destinada a nutrir
esta inspiración. Algunos buscan en la Biblia sobre todo
el Cristo de su visión personal y la satisfacción
de su religiosidad espontánea. Otros pretenden encontrar
en ella respuestas directas a todo tipo de cuestiones personales
o colectivas. Numerosas sectas proponen como única interpretación
verdadera aquella de la cual afirman haber tenido la revelación.
B. LA FINALIDAD
DE ESTE DOCUMENTO
Es, pues, oportuno
considerar seriamente los diferentes aspectos de la situación
actual en materia de interpretación bíblica, prestar
atención a las críticas, a las quejas y aspiraciones
que se expresan sobre esta cuestión, valorar las posibilidades
abiertas por los nuevos métodos y acercamientos y procurar,
en fin, precisar la orientación que corresponde mejor
a la misión de la exégesis en la Iglesia católica.
Tal es la finalidad
de este documento. La Pontificia Comisión Bíblica
desea indicar los caminos que conviene tomar para llegar a una
interpretación de la Biblia tan fiel como sea posible
a su carácter a la vez humano y divino. Ella no pretende
tomar posición sobre todas las cuestiones que se presentan
a propósito de la Biblia, como, por ejemplo, la teología
de la inspiración. Lo que desea es examinar los métodos
capaces de contribuir eficazmente a poner de relieve todas las
riquezas contenidas en los textos bíblicos, a fin de
que la palabra de Dios pueda ser siempre y cada vez más
el alimento espiritual de los miembros de su pueblo, la fuente,
para ellos, de una vida de fe, de esperanza y de amor, y una
luz para toda la humanidad (Cfr Dei Verbum, 21).
Para alcanzar esta
finalidad, este documento:
1. describirá
brevemente los diferentes métodos y acercamientos, (Por
"método" exegético comprendemos un conjunto
de procedimientos científicos puestos en acción
para explicar los textos. Hablamos de "acercamiento"
cuando se trata de una búsqueda orientada según
un punto de vista particular) indicando sus posibilidades y
sus límites;
2. examinará algunas cuestiones de hermenéutica;
3. propondrá una reflexión sobre las dimensiones
características de la interpretación católica
de la Biblia, y sobre sus relaciones con las otras disciplinas
teológicas;
4. considerará, finalmente, el lugar que tiene la interpretación
de la Biblia en la vida de la Iglesia.

