D.
ACERCAMIENTO POR LAS CIENCIAS HUMANAS
Para
comunicarse, la palabra de Dios se enraíza en la vida
de grupos humanos (Cfr Eclo 24,12), y se abre camino a través
de condicionamientos psicológicos de las diversas personas
que han compuesto los escritos bíblicos. Las ciencias
humanas, por tanto, en particular la sociología, la antropología
y la psicología, pueden contribuir a una mejor comprensión
de algunos aspectos de los textos. Conviene notar, sin embargo,
que existen muchas escuelas, Con divergencias notables entre
ellas, sobre la naturaleza misma de tales ciencias. No obstante
ello, un buen número de exegetas ha sacado provecho recientemente
de este tipo de investigaciones.
1. Acercamiento sociológico
Los
textos religiosos están ligados con relaciones recíprocas
a las sociedades en las cuales nacen. Esta constatación
vale evidentemente para los textos bíblicos. En consecuencia,
el estudio crítico de la Biblia necesita un conocimiento
tan exacto como sea posible de los comportamientos sociales
que caracterizan los diferentes medios en los cuales las tradiciones
bíblicas se han formado. Este género de información
socio-histórica debe ser completado por una explicación
sociológica correcta, que interpreta científicamente,
en cada caso, el alcance de las condiciones sociales de existencia.
En
la historia de la exégesis, el punto de vista sociológico
ha encontrado su lugar desde hace mucho tiempo. La atención
que la "Formgeschichte ha otorgado al medio de origen de
los textos ("Sitz im Leben") es un testimonio de ello:
se reconoce que las tradiciones bíblicas llevan la marca
de los ambientes socio-culturales que las han transmitido. En
el primer tercio del siglo XX, la escuela de Chicago estudió
la situación socio-histórica de la cristiandad
primitiva dando así a la crítica histórica
un impulso apreciable en esta dirección. En el curso
de los últimos veinte años (1970-1990), el acercamiento
sociológico a los textos bíblicos se ha vuelto
parte integrante de la exégesis.
Numerosas
son las cuestiones que se presentan en este campo a la exégesis
del Antiguo Testamento. Se debe preguntar por ejemplo, cuales
son las diversas formas de organización social y religiosa
que Israel ha conocido en el curso de su historia. Para el período
anterior a la formación de un estado, ¿proporciona
el modelo etnológico de una sociedad acéfala segmentaria
un punto de partida satisfactorio? ¿Cómo se ha
pasado de una liga de tribus, sin gran cohesión, a un
estado organizado en monarquía, y de allí a una
comunidad basada simplemente sobre lazos religiosos y genealógicos?
¿Qué transformaciones económicas, militares
u otras, provocó en las estructura de la sociedad el
movimiento de centralización política y religiosa
que condujo a la monarquía? ¿Contribuye el estudio
de las normas de comportamiento en el Antiguo Oriente y en Israel
a la comprensión del Decálogo más eficazmente
que los intentos puramente literarios de reconstrucción
de un texto primitivo?
Para
la exégesis del Nuevo Testamento, las cuestiones son
evidentemente diferentes. Citemos algunas: para explicar el
género de vida pre-pascual adoptado por Jesús
y sus discípulos, ¿qué valor se puede conceder
a la teoría de un movimiento de carismáticos itinerantes,
que vivían sin domicilio, ni familia, ni bienes? ¿Hay
una continuidad, basada sobre la llamada de Jesús a seguirlo,
entre la actitud de desprendimiento radical, adoptada por Jesús,
y la del movimiento cristiano post-pascual, en los medios más
diversos de la cristiandad primitiva? ¿Qué sabemos
acerca de la estructura social de las comunidades paulinas,
teniendo en cuenta en cada caso, la cultura urbana correspondiente?
En
general, el acercamiento sociológico da una gran apertura
al trabajo exegético y comporta muchos aspectos positivos.
El conocimiento de los datos sociológicos que contribuyen
a hacer comprender el funcionamiento económico, cultural
y religioso del mundo bíblico, es indispensable a la
crítica histórica. La tarea que incumbe a la exégesis,
de comprende bien el testimonio de fe de la Iglesia apostólica,
no puede ser llevada a buen término de modo r riguroso
sin una investigación científica que estudie las
estrechas relaciones de los textos del Nuevo Testamento con
la vida social de la Iglesia primitiva. La utilización
de los modelos proporcionados por la ciencia sociológica
asegura a las investigaciones de los historiadores sobre las
épocas bíblicas una notable capacidad de renovación;
pero es necesario, naturalmente, que los modelos sean modificados
en función de la realidad estudiada.
Es
oportuno señalar algunos riesgos que el exegeta corre
frente al acercamiento sociológico. En efecto, si el
trabajo de la sociología consiste en estudiar sociedades
vivientes, es necesario esperar dificultades cuando se quieren
aplicar sus métodos a medios históricos que pertenecen
a un lejano pasado. Los textos bíblicos y extrabíblicos
no proporcionan necesariamente una documentación suficiente
para dar una visión de conjunto de la sociedad de la
época. Por lo demás, el método sociológico
tiende a conceder a los aspectos económicos e institucionales
de la existencia humana más atención que a las
dimensiones personales y religiosas.
2. Acercamiento por la antropología cultural
El
acercamiento a los textos bíblicos que utilizan las investigaciones
de la antropología cultural está en relación
estrecha con el acercamiento sociológico. La distinción
de estos dos acercamientos se sitúa a la vez a nivel
de la sensibilidad, a nivel del método, y al de los aspectos
de la realidad que retienen la atención. Mientras el
acercamiento sociológico -acabamos de decirlo- estudia
sobre todo los aspectos económicos e institucionales,
el acercamiento antropológico se interesa por un vasto
conjunto de otros aspectos que se reflejan en el lenguaje, el
arte y la religión, pero también en los vestidos,
los ornamentos, las fiestas, las danzas, los mitos, las leyendas
y todo lo que concierne a la etnografía.
En
general, la antropología cultural procura definir las
características de los diferentes tipos de personas en
su medio social-como, por ejemplo, el hombre mediterráneo-,
con todo lo que ello implica de estudio del medio rural o urbano
y de atención a los valores reconocidos por la sociedad
(honor y deshonor, secreto, fidelidad, tradición, género
de educación y de escuelas); al modo como se ejerce el
control social; a las ideas sobre la familia, la casa, la relación
familiar, la situación de la mujer; a los binomios institucionales
(patrón-cliente, propietario-arrendatario, benefactor-
beneficiario, hombre libre-esclavo), sin olvidar el concepto
de sagrado y profano, los tabúes, el ritual de pasaje
de una situación a otra, la magia, el origen de los recursos,
del poder, de la información, etc.
Sobre
la base de los diferentes elementos, se constituyen tipologías
y "modelos" comunes a varias culturas.
Este
género de estudio puede evidentemente ser útil
para la interpretación de los textos bíblicos,
y es efectivamente utilizado para el estudio de concepciones
del parentesco en el Antiguo Testamento, la posición
de la mujer en la sociedad
israelita, el influjo de los ritos agrarios, etc. En los textos
que presentan la enseñanza de Jesús, por ejemplo
las parábolas, muchos detalles pueden ser clarificados
gracias a este acercamiento. Lo mismo ocurre con concepciones
fundamentales, como la del reino de Dios, o con el modo de concebir
el tiempo en la historia de la salvación, así
como con los procesos de aglutinamiento de las comunidades primitivas.
Este acercamiento permite distinguir los elementos permanentes
del mensaje bíblico que tienen su fundamento en la naturaleza
humana, y las determinaciones contingentes, debidas a culturas
particulares. Sin embargo, al igual que otros acercamientos
particulares, este acercamiento no está en condiciones,
por sí mismo, de dar cuenta de la contribución
específica de la revelación. Conviene ser consciente
de ello en el momento de apreciar el alcance de sus resultados.
3. Acercamientos psicológicos y psicoanalíticos
Psicología
y teología nunca han dejado de estar en diálogo
una con la otra. La extensión moderna de las investigaciones
psicológicas para estudio de las estructuras dinámicas
del inconsciente, ha suscitado nuevas tentativas de interpretación
de los textos antiguos, y por tanto también de la Biblia.
Obras enteras han sido consagradas a la interpretación
psicoanalítica de los textos bíblicos, seguidas
de vivas discusiones: ¿en qué medida y en qué
condiciones las investigaciones psicológicas y psicoanalíticas
pueden contribuir a una comprensión más profunda
de la Sagrada Escritura? Los estudios de psicología y
psicoanálisis aportan a la exégesis bíblica
un enriquecimiento, porque gracias a ellas, los textos de la
Biblia pueden ser comprendidos mejor en cuanto experiencias
de vida y reglas de comportamiento. La religión, como
se sabe, está siempre en una situación de debate
con el inconsciente. Ella participa, en una amplia medida, en
la correcta orientación de las pulsiones humanas. Las
etapas que la crítica histórica recorre metódicamente
tienen necesidad de ser completadas por un estudio de los diferentes
niveles de la realidad expresada en los textos. La psicología
y el psicoanálisis se esfuerzan por progresar en esta
dirección. Ellas abren el camino a una comprensión
pluridimensional de la Escritura, y ayudan a decodificar el
lenguaje humano de la revelación.
La
psicología y, de otro modo, el psicoanálisis,
han aportado, en particular, una nueva comprensión del
símbolo. El lenguaje simbólico permite expresar
zonas de experiencia religiosa no accesibles al razonamiento
puramente conceptual, pero que tienen un valor para la cuestión
de la verdad. Por eso, un estudio interdisciplinar, conducido
en común por exegetas; y psicólogos o psicoanalistas,
presenta ventajas ciertas, fundadas objetivamente y confirmadas
en la pastoral.
Se
pueden citar numerosos ejemplos que muestran la necesidad de
un esfuerzo común de exegetas y psicólogos: para
clarificar el sentido de rito del culto, de los sacrificios,
de las prohibiciones, para explicar el lenguaje bíblico,
rico en imágenes, el alcance metafórico de los
relatos de milagros, los resortes dramáticos de las visiones
y audiciones apocalípticas. No se trata simplemente de
describir el lenguaje simbólico de la Biblia, sino de
captar su función de revelación y de interpelación:
la realidad "numinosa de Dios entra allí en contacto
con el hombre.
El
diálogo entre exégesis y psicología o psicoanálisis,
en vista de una mejor comprensión de la Biblia, debe
evidentemente ser crítico, y respetar las fronteras de
cada disciplina. En todo caso, una psicología o un psicoanálisis
ateo, sería incapaz de dar cuenta de los datos de la
fe. La psicología y el psicoanálisis, aunque son
útiles para precisar la extensión de la responsabilidad
humana, no pueden eliminar la realidad del pecado y de la salvación.
Se debe, por lo demás, evitar confundir religiosidad
espontánea y revelación bíblica, o poner
en duda el carácter histórico del mensaje de la
Biblia, el cual le asegura su valor de acontecimiento único.
Notemos,
además, que no se puede hablar de "exégesis
psicoanalítica", como si hubiera una sola Existe
en realidad una multitud de conocimientos, que provienen de
diferentes dominios de la psicología o de diferentes
escuelas, capaces de aportar iluminaciones útiles a la
interpretación humana y teológica de la Biblia.
Absolutizar tal o cual posición de una de las escuelas
no favorece la fecundidad del esfuerzo común, sino que
le es más bien dañoso.
Las
ciencias humanas no se reducen a la sociología a la,
antropología cultural y a la psicología. Otras
disciplinas pueden también tener su utilidad para la
interpretación de la Biblia. En todos estos campos, es
necesario respetar las competencias y reconocer que es poco
frecuente que una misma persona esté cualificada a la
vez en exégesis y en una u otra de las ciencias humanas.

