CAPITULO
IV
EL ANTIGUO TESTAMENTO
La historia de la salvación consignada en los libros del
Antiguo Testamento
14. Dios amantísimo,
buscando y preparando solícitamente la salvación de
todo el género humano, con singular favor se eligió
un pueblo, a quien confió sus promesas. Hecho, pues, el pacto
con Abraham y con el pueblo de Israel por medio de Moisés,
de tal forma se reveló con palabras y con obras a su pueblo
elegido como el único Dios verdadero y vivo, que Israel experimentó
cuáles eran los caminos de Dios con los hombres, y, hablando
el mismo Dios por los Profetas, los entendió más hondamente
y con más claridad de día en día, y los difundió
ampliamente entre las gentes.
La economía, pues,
de la salvación preanunciada, narrada y explicada por los autores
sagrados, se conserva como verdadera palabra de Dios en los libros
del Antiguo Testamento; por lo cual estos libros inspirados por Dios
conservan un valor perenne: "Pues todo cuanto está escrito,
para nuestra enseñanza, fue escrito, a fin de que por la paciencia
y por la consolación de las Escrituras estemos firmes en la
esperanza" (Rom. 15,4).
Importancia del Antiguo
Testamento para los cristianos.
15. La economía
del Antiguo Testamento estaba ordenada, sobre todo, para preparar,
anunciar proféticamente y significar con diversas figuras la
venida de Cristo redentor universal y la del Reino Mesiánico.
mas los libros del Antiguo Testamento manifiestan a todos el conocimiento
de Dios y del hombre, y las formas de obrar de Dios justo y misericordioso
con los hombres, según la condición del género
humano en los tiempos que precedieron a la salvación establecida
por Cristo. Estos libros, aunque contengan también algunas
cosas imperfectas y adaptadas a sus tiempos, demuestran, sin embargo,
la verdadera pedagogía divina. Por tanto, los cristianos han
de recibir devotamente estos libros, que expresan el sentimiento vivo
de Dios, y en los que se encierran sublimes doctrinas acerca de Dios
y una sabiduría salvadora sobre la vida del hombre, y tesoros
admirables de oración, y en los que, por fin, está latente
el misterio de nuestra salvación.
Unidad de ambos Testamentos
16. Dios, pues, inspirador
y autor de ambos Testamentos, dispuso las cosas tan sabiamente que
el Nuevo Testamento está latente en el Antiguo y el Antiguo
está patente en el Nuevo. Porque, aunque Cristo fundó
el Nuevo Testamento en su sangre, no obstante los libros del Antiguo
Testamento recibidos íntegramente en la proclamación
evangélica, adquieren y manifiestan su plena significación
en el Nuevo Testamento, ilustrándolo y explicándolo
al mismo tiempo.

