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PRINCIPIOS TEOLOGICOS 1. EL SACERDOCIO COMUN Y EL SACERDOCIO MINISTERIAL
La
diferencia esencial entre el sacerdocio común y el sacerdocio ministerial
no se encuentra, por tanto, en el sacerdocio de Cristo, el cual permanece
siempre único e indivisible, ni tampoco en la santidad a la cual
todos los fieles son llamados: " En efecto, el sacerdocio ministerial
no significa de por sí un mayor grado de santidad respecto al sacerdocio
común de los fieles; pero, por medio de él, los presbíteros
reciben de Cristo en el Espíritu un don particular, para que puedan
ayudar al Pueblo de Dios a ejercitar con fidelidad y plenitud el sacerdocio
común que les ha sido conferido ".(24) En la edificación
de la Iglesia, Cuerpo de Cristo, está vigente la diversidad de
miembros y de funciones, pero uno solo es el Espíritu, que distribuye
sus variados dones para el bien de la Iglesia según su riqueza
y la necesidad de servicios (cfr. 1 Cor 12, 1-11).(25) Las características que diferencian el sacerdocio ministerial de los Obispos y de los presbíteros de aquel común de los fieles, y delinean en consecuencia los confines de las colaboración de estos en el sagrado ministerio, se pueden sintetizar así: a) el sacerdocio ministerial tiene su raíz en la sucesión apostólica y esta dotado de una potestad sacra,(29) la cual consiste en la facultad y responsabilidad de obrar en persona de Cristo Cabeza y Pastor;(30) b) esto es lo que hace de los sagrados ministros servidores de Cristo y de la Iglesia, por medio de la proclamación autorizada de la Palabra de Dios, de la celebración de los Sacramentos y de la guía pastoral de los fieles.(31) Poner el fundamento del ministerio ordenado en la sucesión apostólica, en cuanto tal ministerio continúa la misión recibida de los Apóstoles de parte de Cristo, es punto esencial de la doctrina eclesiólogica católica.(32) El
ministerio ordenado, por tanto, es constituido sobre el fundamento de
los Apóstoles para la edificación de la Iglesia:(33) "
está totalmente al servicio de la Iglesia misma ".(34) "
A la naturaleza sacramental del ministerio eclesial está intrínsecamente
ligado el carácter de servicio. Los ministros en efecto, en cuanto
dependen totalmente de Cristo, quien les confiere la misión y autoridad,
son verdaderamente 'esclavos de Cristo' (cfr. Rm 11), a imagen de El que,
libremente ha tomado por nosotros 'la forma de siervo' (Flp 2, 7). Como
la palabra y la gracia de la cual son ministros no son de ellos, sino
de Cristo que se las ha confiado para los otros, ellos se harán
libremente esclavos de todos ".(35)
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