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"LOS
HIJOS, PRIMAVERA DE LA FAMILIA
En la aurora de la salvación, el nacimiento de un niño es proclamado como gozosa noticia: "Os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor" (Lc 2,10-11). El nacimiento del Salvador produce ciertamente esta "gran alegría"; pero la Navidad pone también de manifiesto el sentido profundo de todo nacimiento humano, y la alegría mesiánica constituye así el fundamento y realización de la alegría por cada niño que nace (cf. Jn 16,21). Si es cierto que un niño es la alegría no solo de sus padres, sino también de la Iglesia y de toda la sociedad, es cierto igualmente que en nuestros días muchos niños, por desgracia, sufren o son amenazados en varias partes del mundo: padecen hambre y miseria, mueren a causa de las enfermedades y de la desnutrición, perecen víctimas de la guerra, son abandonados por sus padres y condenados a vivir sin hogar, privados de una familia propia, soportan muchas formas de violencia y de abuso por parte de los adultos. Presentación El Pontificio Consejo para la Familia se complace en presentar algunos temas de reflexión y de diálogo en preparación al III Encuentro Mundial del Santo Padre con las Familias - Jubileo de las Familias, que tenderá lugar en Roma, el 14 y 15 de octubre del 2000, en el contexto del Gran Jubileo. El III Encuentro Mundial es continuación del primero, efectuado en Roma durante el Año de la Familia (1994) y del segundo, que tuvo lugar en Río de Janeiro en el 1997. La celebración del año 2000 reviste un carácter del todo particular, situándose en pleno Jubileo, en el momento histórico de la apertura al Tercer Milenio de la Era Cristiana. El lema inspirador: "Los hijos, primavera de la familia y de la sociedad" fue escogido en ocasión del Ángelus del domingo 27 de diciembre de 1998, fiesta de la Sagrada Familia. La Familia di Nazaret, expresó Su Santidad, "irradia una luz de esperanza también sobre la realidad de la familia de hoy". En Nazaret "brotó la primavera de la vida humana del Hijo de Dios, en el instante en que fue concebido por obra del Espíritu Santo en el seno virginal de María. Entre las paredes acogedoras de la casa de Nazaret, se desarrolló en un ambiente de alegría la infancia de Jesús...". Este misterio enseña por tanto "a toda familia a engendrar y educar a sus hijos, cooperando de modo admirable en la obra del Creador y dando al mundo, con cada niño, una nueva sonrisa". Los fichas que siguen, en número de 12, tienen la intención de desarrollar algunos de los temas más significativos relacionados con los niños, considerados como hijos, en su relación con los padres y con la familia, en el ámbito de la sociedad entera. Las propuestas presentadas, en forma sintética y fácil, reproponen temas fundamentales de la enseñanza de la Iglesia y han sido extraídas de los documentos más recientes, especialmente del Concilio Vaticano II y del Pontificado de Juan Pablo II. Estos subsidios pueden ser utilizados como guías por los agentes de pastoral familiar, en un encuentro de reflexión y de diálogo, a realizarse preferentemente en las asambleas familiares, adaptando los temas a las diversas culturas y a los contextos sociales locales. Estas asambleas familiares consisten en reuniones de algunas familias, padres e hijos, durante las cuales, con la ayuda de un guía se reflexiona sobre los temas propuestos. La estructura de cada reunión es muy sencilla: después de un canto para comenzar y de la oración del Padre Nuestro, se lee un trozo de las Sagradas Escrituras. Se pasa entonces a la lectura del tema y seguidamente el sacerdote o el guía pueden hacer una breve reflexión que introduzca al diálogo de los participantes y a la adopción de un compromiso. La reunión termina con la recitación del Ave María y la oración tomada de la Evangelium Vitae y con un canto final. Los temas de reflexión y diálogo son adecuados para la preparación del Jubileo de las Familias, sea para aquellos que llegarán a Roma para el 14 y 15 de octubre del 2000, como para aquellas familias que celebrarán su Jubileo en las respectivas Diócesis.
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