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12.
EL DERECHO DE LOS HIJOS
A SER EDUCADOS EN LA FE
Canto
inicial.
Oración del Padre Nuestro.
Lectura de la Biblia.
"Así
que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron
a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se fortalecía,
llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre
él" (Lc 2,39-40).
Reflexión.
Gratuidad
y educación en la fe.
El santo Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico
de la vida en el espíritu ("vitae spiritualis ianua")
y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo
somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos
a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes
de su misión. La pura gratuidad de la gracia de la salvación
se manifiesta particularmente en el bautismo de niños. Por tanto,
la Iglesia y los padres privarían al niño de la gracia inestimable
de ser hijo de Dios si no le administraran el Bautismo poco después
de su nacimiento. Los padres cristianos deben reconocer que esta práctica
corresponde también a su misión de alimentar la vida que
Dios les ha confiado.
Los
padres a través de la educación cristiana ayudan a que los
propios hijos se hagan más conscientes cada día del don
recibido de la fe, mientras se inician gradualmente en el conocimiento
del misterio de la salvación, se forman para vivir según
el hombre nuevo en justicia y santidad de verdad y contribuyen al crecimiento
del Cuerpo místico. La misión de la educación exige
que los padres cristianos propongan a los hijos todos los contenidos que
son necesarios para la maduración gradual de su personalidad desde
un punto de vista cristiano y eclesial. La misión educativa comporta
que la familia transmita e irradie el Evangelio, hasta el punto de que
la misma vida de familia se hace itinerario de fe y, en cierto modo, iniciación
cristiana y escuela de los seguidores de Cristo. En la familia todos los
miembros evangelizan y son evangelizados.
Evangelización
en la familia.
En virtud del ministerio de la educación los padres, mediante el
testimonio de su vida, son los primeros mensajeros del Evangelio ante
los hijos. Es más, rezando con los hijos, dedicándose con
ellos a la lectura de la Palabra de Dios e introduciéndolos en
la intimidad del Cuerpo de Cristo mediante la iniciación cristiana,
llegan a ser más plenamente padres. Por tanto uno de los campos
en los que la familia es insustituible es ciertamente el de la educación
religiosa, gracias a la cual la familia crece como "iglesia doméstica".
La educación religiosa y la catequesis de los hijos sitúan
a la familia en el ámbito de la Iglesia como un verdadero sujeto
de evangelización y de apostolado. Se trata de un derecho relacionado
íntimamente con el principio de la libertad religiosa.
Ayuda de otras instituciones.
Las
familias, y más concretamente los padres, tienen la libre facultad
de escoger para sus hijos un determinado modelo de educación religiosa
y moral, de acuerdo con las propias convicciones. Pero incluso cuando
confían estos cometidos a instituciones eclesiásticas o
a escuelas dirigidas por personal religioso, es necesario que su presencia
educativa siga siendo constante y activa.
A fin de que los padres cristianos puedan cumplir dignamente su ministerio
educativo, el Estado y la Iglesia tienen la obligación de dar a
las familias todas las ayudas posibles, a fin de que puedan ejercer adecuadamente
sus funciones educativas. Se subraya la exigencia de una particular solidaridad
entre las familias, que puede expresarse mediante diversas formas organizativas
como las asociaciones de familias para las familias. Es importante que
las familias traten de construir entre ellas lazos de solidaridad. Esto,
sobre todo, les permite prestarse mutuamente un servicio educativo común:
los padres son educados por medio de otros padres, los hijos por medio
de otros hijos. Se crea así una peculiar tradición educativa,
que encuentra su fuerza en el carácter de la familia "iglesia
doméstica".
Reflexiones
del sacerdote o del animador.
Diálogo.
¿Cómo transmitir a los hijos, desde los primeros años,
la formación cristiana, coherente con el don del bautismo?
Además de los actos de piedad en familia, ¿cómo iniciar
a los hijos para que participen en otras actividades de fe: parroquias,
grupos, iniciativas varias?
Compromisos.
Ave María, Reina de la Familia, ruega por nosotros.
Oración de la Evangelium Vitae.
Canto Final.

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