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b) Uniones libres de hecho 81.
Se trata de uniones sin algún vínculo institucional públicamente
reconocido, ni civil ni religioso. Este fenómeno, cada vez más
frecuente, ha de llamar la atención de los pastores de almas, ya
que en el mismo puede haber elementos varios, actuando sobre los cuales
será quizá posible limitar sus consecuencias. Cada uno de estos elementos pone a la Iglesia serios problemas pastorales, por las graves consecuencias religiosas y morales que de ellos derivan (pérdida del sentido religioso del matrimonio visto a la luz de la Alianza de Dios con su pueblo, privación de la gracia del sacramento, grave escándalo), así como también por las consecuencias sociales (destrucción del concepto de familia, atenuación del sentido de fidelidad incluso hacia la sociedad, posibles traumas psicológicos en los hijos y afirmación del egoísmo). Los pastores y la comunidad eclesial se preocuparán por conocer tales situaciones y sus causas concretas, caso por caso; se acercarán a los que conviven, con discreción y respeto; se empeñarán en una acción de iluminación paciente, de corrección caritativa y de testimonio familiar cristiano que pueda allanarles el camino hacia la regularización de su situación. Pero, sobre todo, adelántense enseñándoles a cultivar el sentido de la fidelidad en la educación moral y religiosa de los jóvenes; instruyéndoles sobre las condiciones y estructuras que favorecen tal fidelidad, sin la cual no se da verdadera libertad; ayudándoles a madurar espiritualmente y haciéndoles comprender la rica realidad humana y sobrenatural del matrimonio-sacramento. El pueblo de Dios
se esfuerce también ante las autoridades públicas para que
-resistiendo a las tendencias disgregadoras de la misma sociedad y nocivas
para la dignidad, seguridad y bienestar de los ciudadanos- procuren que
la opinión pública no sea llevada a menospreciar la importancia
institucional del matrimonio y de la familia. Y dado que en muchas regiones,
a causa de la extrema pobreza derivada de unas estructuras socio-económicas
injustas o inadecuadas, los jóvenes no están en condiciones
de casarse como conviene, la sociedad y las autoridades públicas
favorezcan el matrimonio legítimo a través de una serie
de intervenciones sociales y políticas, garantizando el salario
familiar, emanando disposiciones para una vivienda apta a la vida familiar
y creando posibilidades adecuadas de trabajo y de vida. |