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CONCLUSIONES
"La nueva evangelización tiene necesidad
de nuevos evangelizadores, y éstos son los sacerdotes que se comprometen
a vivir su sacerdocio como camino específico hacia la santidad".
(111) Para que sea así es de fundamental importancia que cada sacerdote
descubra cada día la necesidad absoluta de su santidad personal.
"Hay que comenzar purificándose a sí mismo antes de
purificar a los demás; hay que instruirse para poder instruir;
hay que hacerse luz para iluminar, acercarse a Dios para acercar a los
demás a Él, hacerse santos para santificar". (112)
Esto se concreta en la búsqueda de una profunda unidad de vida
que conduce al sacerdote a tratar de ser, de vivir y de servir como otro
Cristo en todas las circunstancias de la vida.
Los
fieles de la parroquia, o quienes participan en las diversas actividades
pastorales, ven -¡observan!- y oyen -¡escuchan!- no sólo
cuando se predica la Palabra de Dios, sino también cuando se celebran
los distintos actos litúrgicos, en particular la Santa Misa; cuando
son recibidos en la oficina parroquial, donde esperan ser atendidos con
cordialidad y amabilidad; (113) cuando ven al sacerdote que come o que
descansa, y se edifican por su ejemplo de sobriedad y de templanza; cuando
lo van a buscar a su casa, y se alegran por la sencillez y la pobreza
sacerdotal en la que vive; (114) cuando lo ven vestido con orden su propio
habito, cuando hablan con él, también sobre cosas sin importancia,
y se sienten confortados al comprobar su visión sobrenatural, su
delicadeza y la finura humana con la que trata también a las personas
más humildes, con auténtica nobleza sacerdotal. "La
gracia y la caridad del altar se difunden así al ambón,
al confesionario, al archivo parroquial, a la escuela, a las actividades
juveniles, a las casas y a las calles, a los hospitales, a los medios
de transporte y a los de comunicación social, allí donde
el sacerdote tiene la posibilidad de cumplir su tarea de pastor: de todos
modos es su Misa la que se extiende, es su unión espiritual con
Cristo Sacerdote y Hostia que lo lleva a ser -como decía san Ignacio
de Antioquia- "trigo de Dios para que sea hallado pan puro de Cristo"
(cfr. Epist. ad Romanos, IV, 1), para el bien de los hermanos". (115)
De
este modo, el sacerdote del Tercer Milenio hará que se repita nuevamente
en nuestros días la reacción de los discípulos de
Emaús, los cuales, después de haber escuchado del Divino
Maestro Jesús la explicación del Texto sagrado, no pueden
dejar de preguntarse admirados: "¿No es verdad que ardía
nuestro corazón dentro de nosotros, mientras nos hablaba por el
camino y nos explicaba las Escrituras?" (Lc 24, 32).
A
la Reina y Madre de la Iglesia nos encomendamos nosotros mismos, los Pastores,
para que, en unidad de intenciones con el Vicario de Cristo, sepamos descubrir
los modos adecuados para hacer brotar en todos los presbíteros
de la Iglesia un sincero deseo de renovación en su función
de maestros de la Palabra, ministros de los Sacramentos y guías
de la comunidad. Rogamos a la Reina de la Evangelización que la
Iglesia de hoy sepa descubrir los caminos que la misericordia del Padre,
en Cristo y por el Espíritu Santo, ha preparado desde la eternidad
para atraer a todos los hombres, también a los de nuestra época,
a la comunión con Él.
Roma, del Palacio de las Congregaciones, el 19 marzo 1999, solemnidad
de San José, Patrón de la Iglesia Universal.
Darío
Card. Castrillón Hoyos
Prefecto
Csaba Ternyák
Arzobispo. tit. di Eminenziana
Secretario
ORACION A MARIA SANTISIMA
María,
Estrella de la nueva evangelización,
que desde el principio has sostenido y animado a los Apóstoles
y a sus colaboradores en la difusión del Evangelio, aumenta en
los sacerdotes en el alba del Tercer Milenio la conciencia de ser los
primeros responsables de la nueva evangelización.
María,
Primera evangelizada y primera evangelizadora,
que con fe, esperanza y caridad incomparables has correspondido al anuncio
del Ángel, intercede por quienes están configurados a tu
Hijo, Cristo Sacerdote, para que también ellos correspondan con
idéntico espíritu a la llamada urgente que el Papa, en nombre
de Dios, les dirige con ocasión del Gran Jubileo.
María,
Maestra de fe vivida,
que has recibido la Palabra divina con disponibilidad plena, enseña
a los sacerdotes a familiarizarse, a través de la oración,
con esa Palabra, y a ponerse a su servicio con humildad y con ardor, de
modo que continúe realizando toda su fuerza salvífica durante
el Tercer Milenio de la redención.
María,
Llena de gracia y Madre de la gracia,
cuida a tus hijos sacerdotes, los cuales, como Tú, están
llamados a ser colaboradores del Espíritu Santo para hacer renacer
a Jesús en el corazón de los fieles. En el aniversario del
nacimiento de tu Hijo, enséñales a ser fieles dispensadores
de los misterios de Dios: para que, con tu ayuda, abran a tantas almas
el camino de la Reconciliación y hagan de la Eucaristía
la fuente y la cumbre de su propia vida y de la de los fieles que tienen
encomendados.
María,
Estrella en el alba del Tercer Milenio,
continúa guiando a los sacerdotes de Jesucristo, para que, según
el ejemplo de tu amor a Dios y al prójimo, sepan ser pastores auténticos
y encaminar los pasos de todos hacia tu Hijo, Luz verdadera que ilumina
a todo hombre (cfr. Jn 1, 9). Que los sacerdotes y, a través de
ellos, todo el Pueblo de Dios, escuchen la afectuosa súplica que
les diriges en el umbral del nuevo Milenio de la historia de la salvación:
"haced lo que Él os diga" (Jn 2, 5). "En el año
2000 -nos dice el Vicario de Cristo- deberá resonar con fuerza
renovada la proclamación de la verdad: "Ecce natus est nobis
Salvator mundi" (Tertio millennio adveniente, n. 38).
Notas
(1) Juan Pablo II, Carta.
Ap. Tertio Millennio adveniente, (10 noviembre 1994), n. 38: AAS 87 (1995),
p. 30.
(2) Juan Pablo II, Carta Enc. Redemptoris missio, (7 diciembre 1990),
n. 33: AAS 83 (1991), p. 279.
(3) Cfr. Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio
y la vida de los presbíteros, Tota Ecclesia (31 enero 1994) n.
7: Libreria Editrice Vaticana, 1994, p. 11.
(4) Juan Pablo II, Exhort. Ap. Pastores dabo vobis, 25 de marzo de 1992,
n. 18: AAS 84 (1992), p. 685.
(5) Juan Pablo II, Carta Enc. Redemptoris missio, n. 1: l.c., p. 249.
(6) " Con frecuencia la religión cristiana corre el peligro
de ser considerada como una religión entre tantas o quedar reducida
a una pura ética social al servicio del hombre. En efecto, no siempre
aparece su inquietante novedad en la historia: es "misterio";
es el acontecimiento del Hijo de Dios que se hace hombre y da a cuantos
lo acogen el "poder de hacerse hijos de Dios" (Jn 1, 12) "
(Juan Pablo II, Exhort. Ap. Pastores dabo vobis, n. 46): l.c., pp. 738-739.
(7) Cfr. Concilio Ecuménico Vaticano II, Decr. Presbyterorum ordinis,
n. 2; Juan Pablo II, Exhort. Ap. Pastores dabo vobis, n. 13: l.c., 677-678;
Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio y la
vida de los presbíteros, Tota Ecclesia nn. 1, 3, 6: l.c., pp. 7,9,10-11;
congregación para el clero, pontificio consejo para los laicos,
congregación para la doctrina de la fe, congregación para
el culto divino y la disciplina de los sacramentos, congregación
para los obispos, congregación para la evangelización de
los pueblos, congregación para los institutos de vida consagrada
y las sociedades de vida apostólica, pontificio consejo para la
interpretación de los textos legislativos, Instrucción Interdicasterial
Ecclesiae de mysterio sobre algunas cuestiones a cerca de la colaboración
de los fieles laicos al ministerio de los sacerdotes, 15.8.97, Premisa:
AAS 89 (1997), p. 852.
(8) Juan Pablo II, Carta Enc. Redemptoris missio, n. 63: l.c., p. 311.
(9) Ibid., n. 67: l.c., p. 315.
(10) Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio
y la vida de los Presbíteros. Tota Ecclesia, Introducción:
l.c. p. 4; Cfr. Juan Pablo II, Exhort. Ap. Pastores dabo vobis, nn. 2
y 14: l.c., pp. 659-660; 678-679.
(11) Cfr. Juan Pablo II, Carta enc. Fides et ratio, n. 62 (14 Septiembre
1998), n. 62.
(12) Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 171.
(13) Concilio Ecuménico Vaticano II, Const. Dog. Lumen gentium,
n. 30.
(14) Cfr. ibid, n. 48.
(15) Cfr. Juan Pablo II, Exhort. Ap. Pastores dabo vobis, n. 21: l.c.,
p. 688-690.
(16) Cfr. Concilio Ecuménico Vaticano II, Decr. Presbyterorum ordinis,
n. 12; Juan Pablo II, Exhort. Ap. Pastores dabo vobis, n. 25: l.c., pp.
695-697.
(17) Cfr. Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio
y la vida de los presbíteros. Tota Ecclesia, n. 43: l.c., p. 42.
(18) S. Gregorio Magno, La Regla Pastoral, II, 1.
(19) Juan Pablo II, Discurso al VI Simposio de los Obispos europeos, (11.Octubre.1985):
Insegnamenti VIII2 (1985) 918-919.
(20) Juan Pablo II, Exhort. Ap. Pastores dabo vobis, n. 12: l.c., pp.
675-677.
(21) Juan Pablo II, Alocución en la inauguración de la IV
Conferencia General del Episcopado latinoamericano, Santo Domingo (12
Octubre 1992), n. 1 : AAS 85 (1993), p. 808; cfr. Exhor. Ap. Post-sinodal
Reconciliatio et poenitentia (2 Diciembre 1984), n. 13: AAS77 (1985) pp.
208-211.
(22) Pablo VI, Exhort. Ap. Evangelii nuntiandi, (8 Diciembre 1975) n.
47: AAS 68 (1976), p. 37.
(23) Cfr. Concilio Ecuménico Vaticano II, Const. Dog. Lumen gentium,
n. 28.
(24) Cfr. Concilio Ecuménico Vaticano II, Decr. Presbyterorum ordinis,
n. 4; Juan Pablo II, Exhort. Ap. Pastores dabo vobis, n. 26: l.c., pp.
697-700.
(25) Cfr. Concilio Ecuménico Vaticano II, Decr. Presbyterorum ordinis,
n. 5, 13, 14; Juan Pablo II, Exhort. Ap. Pastores dabo vobis, n. 23, 26,
48; l.c., pp. 691-694; 697-700; 742-745; Congregación para el Clero,
Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros, Tota
Ecclesia n. 48: l.c., pp. 48ss.
(26) Concilio Ecuménico Vaticano II, Decr. Unitatis redintegratio,
n. 4.
(27) Ibidem., n. 11.
(28) Juan Pablo II, Discurso a los Obispos del CELAM, (9 Marzo 1983);
Insegnamenti, VI,1 (1983), p. 698; Exhort. Ap. Pastores dabo vobis, n.
18: l.c., pp. 684-686.
(29) Concilio Ecuménico Vaticano II, Const. Dog. Dei verbum, n.
2.
(30) Concilio Ecuménico Vaticano II, Decr. Presbyterorum ordinis,
n. 4.
(31) Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1550.
(32) Juan Pablo II, Exhort. Ap. Pastores dabo vobis, n. 26: l.c., p. 698.
(33) Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio
y la vida de los Presbíteros. Tota Ecclesia, n. 45: l.c., p. 44.
(34) Concilio Ecuménico Vaticano II, Decr. Presbyterorum ordinis,
n. 4.
(35) S. Agustín, De doctr. christ., 4,15,32: PL 34,100.
(36) Cfr. Pablo VI, Const. ap. Laudis canticum, n. 8. (1 Noviembre 1970):
AAS 63 (1971), pp. 533-543.
(37) Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio
y la vida de los Presbíteros. Tota Ecclesia, n. 45: l.c., p. 43.
(38) Concilio Ecuménico Vaticano II, Const. Past. Gaudium et spes,
n. 22.
(39) Ibidem...
(40) Cfr. congregación para el clero, pontificio consejo para los
laicos, congregación para la doctrina de la fe, congregación
para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, congregación
para los obispos, congregación para la evangelización de
los pueblos, congregación para los institutos de vida consagrada
y las sociedades de vida apostólica, pontificio consejo para la
interpretación de los textos legislativos, Instrucción Interdicasterial
Ecclesiae de mysterio sobre algunas cuestiones a cerca de la colaboración
de los fieles laicos al ministerio de los sacerdotes, (15 Agosto 1997),
art. 3: AAS 89 (1997), pp. 852ss.
(41) Concilio Ecuménico Vaticano II, Decr. Presbyterorum ordinis,
n. 19.
(42) Cfr. Juan Pablo II, Exhort. Ap. Pastores dabo vobis, nn. 70 yss.
: l.c., pp. 778 ss.; Congregación para el Clero, Directorio para
el ministerio y la vida de los presbíteros. Tota Ecclesia, n. 69
y ss: l.c., pp. 72 ss.
(43) Cfr. Juan Pablo II, Exhort. Ap. Pastores dabo vobis, nn. 26 y 47:
l.c., pp. 697-700; 740-742; Congregación para el Clero, Directorio
para el ministerio y la vida de los presbíteros. Tota Ecclesia,
n. 46: l.c., p. 46.
(44) Congregación para la Educación Católica, de
los Seminarios y de los Institutos de Estudio, Instrucción sobre
el estudio de los Padres de la Iglesia en la formación sacerdotal,
(10 Noviembre 1989, nn. 26-27: AAS 82 (1990), pp. 618-619.
(45) Juan Pablo II, Carta Enc. Fides et ratio, (14 Septiembre 1998) ,
n. 2.
(46) Cfr. Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio
y la vida de los presbíteros, Tota Ecclesia. n. 46: l.c., p. 46.
(47) Catecismo de la Iglesia Católica, n. 738.
(48) Concilio Ecuménico Vaticano II, Const. Lit.. Sacrosanctum
Concilium, n. 2.
(49) Concilio Ecuménico Vaticano II, Const. Dog. Lumen gentium,
n. 48.
(50) Concilio Ecuménico Vaticano II, Const. Past. Gaudium et Spes,
n. 45.
(51) Cfr. Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio
y la vida de los Presbíteros. Tota Ecclesia, n. 7b-c: l.c., pp.
11-12.
(52) Juan Pablo II, Audiencia del (5 Mayo 1993): Insegnamenti XVI, 1 (1993)
1061.
(53) Concilio Ecumenico Vaticano II, Decr. Presbyterorum ordinis, n. 12.
(54) Cfr. ibidem, n. 5.
(55) Juan Pablo II, Audiencia del (12 Mayo 1993): Insegnamenti XVI, 1
(1993) 1197.
(56) Concilio Ecuménico Vaticano II, Const. Sacrosanctum Concilium,
n. 2.
(57) Juan Pablo II, Carta a los sacerdotes en el Jueves Santo 1997, n.
5: AAS 39 (1997), p. 662.
(58) Cfr. Concilio Ecuménico Vaticano II, Const. Sacrosanctum Concilium,
nn. 2;10.
(59) Concilio Ecuménico Vaticano II, Decr. Presbyterorum ordinis,
n. 6.
(60) Ibidem, n. 5.
(61) Cfr. Ibidem.
(62) Cfr. Juan Pablo II, Audiencia del (12 Mayo 1993): Insegnamenti XVI,1
(1993) 1197-1198.
(63) Cfr. Juan Pablo II, Carta Ap. Dies Domini, (31 Mayo 1998) n. 46:
AAS XC (1998), p. 742.
(64) Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio
y la vida de los Presbíteros. Tota Ecclesia, n. 49.
(65) Juan Pablo II, Audiencia del 12 Mayo 1993: Insegnamenti XVI,1 (1993)
1198.
(66) Cfr. ibidem; Concilio Ecuménico Vaticano II, Const. Sacrosantum
Concilium, nn. 112, 114, 116, 120, 122-124, 128.
(67) Cfr. PIO XII, Radiomensaje al Congreso Catequético Nacional
de los Estados Unidos, (26 Octubre 1946): Discorsi e Radiomessaggi VIII
(1946) 288; Juan Pablo II, Exhort. Ap. Reconciliatio et paenitentia, (2
Diciembre 1984) n. 18: AAS 77 (1985), pp. 224-228.
(68) Juan Pablo II, Carta Enc. Dives in misericordia, (30 Noviembre 1980)
n. 13: AAS 72 (1980), pp. 1220-1221.
(69) Cfr. Juan Pablo II, Audiencia del 22 Septiembre 1993: Insegnamenti
XVI2 (1993) 826.
(70) Juan Pablo II, Carta Enc. Dives in misericordia, n. 13: l.c., p.
1219.
(71) Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio
y la vida de los Presbíteros. Tota Ecclesia, n. 54: l.c., p. 54;
Cfr. Juan Pablo II, Exhort. Ap. Reconciliatio et paenitentia, n. 31: l.c.,
pp. 257-266.
(72) Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio
y la vida de los Presbíteros. Tota Ecclesia, n. 32: l.c., p. 31.
(73) Cfr. Concilio Ecuménico Vaticano II, Decr. Presbyterorum ordinis,
n. 13; Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio
y la vida de los Presbíteros. Tota Ecclesia, n. 52: l.c., pp. 52-53.
(74) Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio
y la vida de los Presbíteros. Tota Ecclesia, n. 52: l.c., p. 53;
cfr. concilio ecume. vat. ii, Decret. Presbyterorum ordinis, n. 13.
(75) Cfr. Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos
Legislativos, Declaración acerca del can. 964 § 2 CIC, 16.6.98
(7 Julio 1998): AAS 90 (1998), p. 711.
(76) Cfr. Concilio Ecuménico Vaticano II, Decr. Presbyterorum ordinis,
n. 18; Juan Pablo II, Exhort. Ap. Pastores dabo vobis, nn. 26, 48: l.c.,
pp. 697-700; 742-745; Audiencia del 26 Mayo 1993: Insegnamenti XVI1 (1993),
p. 1331; Exhort. Ap. Reconciliatio et paenitentia, n. 31: l.c., pp. 257-266;
Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio y la
vida de los Presbíteros. Tota Ecclesia, n. 53: l.c., p. 54.
(77) Juan Pablo II, Exhort. Ap. Reconciliatio et paenitentia, n. 31 VI:
l.c., p. 266.
(78) Juan Pablo II, Exhort. Ap. Pastores dabo vobis, n. 17: l.c., p. 683.
(79) A este respecto se le pide una sólida preparación sobre
los temas más habituales. En este sentido es de gran ayuda el Vademecum
para los confesores sobre algunos temas de moral concernientes a la vida
conyugal (Pontificio Consejo para la Familia, 12 Febrero 1997).
(80) Cfr. ibidem.
(81) Juan Pablo II, Carta Enc. Dives in misericordia, n. 13: l.c., p.
1219.
(82) Ibidem , n. 3: l.c., p. 1183.
(83) Cfr. Ibidem, n. 13: l.c., pp. 1218-1221.
(84) Ibidem, n. 8: l.c., p. 1204.
(85) Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio
y la vida de los Presbíteros. Tota Ecclesia, n. 48: l.c., p. 49.
(86) Cfr. Juan Pablo II, Exh. Ap. Pastores dabo vobis, n. 8: l.c., pp.
668-669.
(87) Cfr. Jean-Marie Vianney, curé d'Ars: sa pensée, son
coeur, présentés par Bernard Nodet, Le Puy 1960, p. 100.
(88) S. Agustín, In Johannis evangelium tractatus, 123, 5: CCL
36, 678.
(89) Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 875.
(90) Juan Pablo II, Carta a los sacerdotes en el Jueves Santo, 16 de Marzo
de 1997, n. 4: AAS 89 (1997), p. 661.
(91) Cfr. Santo Tomás de Aquino, Summa Theol. III, q. 83, a. 1,
ad 3.
(92) Juan Pablo II, Exhort. Ap. Pastores dabo vobis, n. 22: l.c., p. 691.
(93) Ibidem, n. 29: l.c., p. 704.
(94) Concilio Ecuménico Vaticano II, Decr. Presbyterorum ordinis,
n. 6.
(95) Concilio Ecuménico Vaticano II, Const. dogm. Lumen gentium,
n. 28.
(96) Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1550.
(97) Juan Pablo II, Audiencia del 19 Mayo 1993: Insegnamenti XVI, 1 (1993)
1254.
(98) Ibidem, n. 4: l.c., pp. 1255-56.
(99) Cfr. Concilio Ecuménico Vaticano II, Dec. Presbyterorum ordinis,
n. 6.
(100) Cfr. ibidem. 6.
(101) Ibidem, 6.
(102) Cfr. Congregación del Clero, Directorio para el ministerio
y la vida de los presbíteros. Tota Ecclesia, n. 17: l.c., pp. 18-20.
(103) S. Agustín, Ep. 134, 1: CSEL 44, 85.
(104) Cfr. Congregación del Clero, Directorio para el ministerio
y la vida de los presbíteros. Tota Ecclesia, n. 19: l.c., p. 21;
Juan Pablo II, Discurso al Simposio sobre la " Colaboración
de los laicos en el ministerio pastoral de los presbíteros "
(22 de abril de 1994), n. 4: " Sacrum Ministerium " 1 (1995)
64; Congregación para el clero, pontificio consejo para los laicos,
Congregación para la doctrina de la fe, Congregación para
el culto divino y la disciplina de los sacramentos, Congregación
para los obispos, Congregación para la evangelización de
los pueblos, Congregación para los institutos de la vida consagrada
y las sociedades de vida apostólica, pontificio consejo para la
interpretación de los textos legislativos, Instrucción Interdicasterial
Ecclesiae de mysterio sobre algunas cuestiones acerca de la colaboración
de los fieles laicos en el sagrado ministerio de los sacerdotes, 15 Agosto
1997, Premisa: AAS 89 (1997), p. 852.
(105) Cfr. Congregación del Clero, Directorio para el ministerio
y la vida de los presbíteros. Tota Ecclesia, n. 66: l.c., pp. 67-68.
(106) Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2442; C.I.C., can.
227; Congregación del Clero, Directorio para el ministerio y la
vida de los presbíteros. Tota Ecclesia, n. 33: l.c., pp. 31-32.
(107) Cfr. Concilio Ecuménico Vaticano II, Const. Sacrosanctum
Concilium, n. 22; C.I.C., can. 846; Congregación del Clero, Directorio
para el ministerio y la vida de los presbíteros. Tota Ecclesia,
nn. 49 y 64: l.c., 49 e 66.
(108) Cfr. Juan Pablo II, Exhort. Ap. Pastores dabo vobis, n.26: l.c.,
pp. 697-700; Audiencia del 21 Abril 1993: Insegnamenti XVI,1 (1993), p.
938; Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio
y la vida de los Presbíteros. Tota Ecclesia, n. 45: l.c., pp. 43-45.
(109) Juan Pablo II, Exhort. Ap. Pastores dabo vobis, n. 18: l.c., p.
684; cfr. Concilio Ecuménico Vaticano II, Decr. Presbyterorum ordinis,
n. 10.
(110) Juan Pablo II, Exhort. Ap. Pastores dabo vobis, n. 18: l.c., p.
684; cfr. Concilio Ecuménico Vaticano II, Decr. Optatam totius,
n. 20.
(111) Juan Pablo II, Exhort. Ap. Pastores dabo vobis, n. 82: l.c., p.
801.
(112) S. Gregorio Nacianceno, Oraciones, 2, 71: PG 35, 480.
(113) Cfr. Juan Pablo II, Exhort. Ap. Pastores dabo vobis, n. 43: l.c.
pp. 731-733.
(114) Cfr. Concilio Ecuménico Vaticano II, Dec. Presbyterorum ordinis,
n. 17; C.I.C., can. 282; Juan Pablo II, Exh. Ap. Pastores dabo vobis,
n. 30: l.c., pp. 705-707; Congregación del Clero, Directorio para
el ministerio y la vida de los presbíteros. Tota Ecclesia, n. 67:
l.c., pp. 68-70.
(115) Juan Pablo II, Audiencia del 7 Julio 1993, n. 7: Insegnamenti XVI,
(1993).

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