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PARTICIPACIÓN
SOLIDARIA PARA AFIANZAR
1.- Siguen vibrando, con intensa emoción, en el corazón del pueblo católico mexicano, las palabras y el testimonio del Papa Juan Pablo II en su quinta visita pastoral a nuestra patria para canonizar a Juan Diego y beatificar a los Mártires de Oaxaca. Necesitamos conservar su mensaje evangelizador y convertirlo en fuerza que nos impulse, como él nos ha dicho, para "la construcción de la nación mexicana; promover la fraternidad entre todos sus hijos y favorecer cada vez mas la reconciliación de México con sus orígenes, con sus valores y tradiciones" (Homilía en la Misa de Canonización de Juan Diego, 31-VII-2002). 2.- Las palabras del Papa resultan de singular valor profético en este tiempo en que México vive un momento rico en posibilidades, si aportamos todos nuestra colaboración para edificar una patria mejor, más justa y solidaria. Pero también es un momento cargado de incertidumbre y preocupación, de desconfianza y de temores. LUCES Y SOMBRAS. 3.- Los Obispos mexicanos dirigimos la presente reflexión a todos los sectores de la sociedad mexicana, movidos por nuestra preocupación pastoral que nos hace sentirnos solidarios y comprometidos con la marcha histórica de nuestra patria. Nuestra reflexión desea iluminar los retos del momento presente, en continuidad con las enseñanzas que ofrecimos en la última Carta Pastoral: "Del Encuentro con Jesucristo a la Solidaridad con Todos" 4.- Hemos logrado significativos avances en la transición a la democracia en un ambiente de paz y de ejemplar respeto a la voluntad popular; vamos consolidando estructuras que nos permiten confiar en el ejercicio de procesos electorales verdaderamente democráticos; hemos avanzado en una sana autonomía de los poderes federales y la autoridad presidencial se va ejerciendo por los cauces que marcan las exigencias de un régimen republicano. Es evidente que estamos construyendo un auténtico estado de derecho. 5.- Sin embargo, "como todo proceso de cambio, nuestra transición no posee un rumbo asegurado. Por ello es necesario hacer un esfuerzo permanente de búsqueda de consensos y de reorientación de iniciativas basadas en principios que permitan mantener, entre todos, un rumbo fundamental que tienda a lograr el bien común, paso a paso y con efectividad" (Del Encuentro con Jesucristo a la Solidaridad con Todos, Nº 253). 6.- Vemos, con preocupación, que no hemos alcanzado el afianzamiento de una democracia madura que sólo se consigue con el trabajo de todos los ciudadanos unidos en la responsabilidad y el entusiasmo y con oportunidades de participación para todos (cfr. Del Encuentro..., Nº 304). 7.- Percibimos que hay algunos sectores sociales que no logran ajustarse a la novedad de los tiempos que vivimos; se han multiplicado los grupos de presión, más preocupados en la consecución de sus propios intereses y mantenimiento de sus privilegios, que en la búsqueda del bien común. Tenemos la impresión que, en ciertos momentos, hay quienes están decididos a frenar la marcha del país y a dejar la puerta abierta a la riesgosa aventura de la anarquía. LLAMAMIENTO A LA PARTICIPACIÓN SOLIDARIA. 8.- Con respeto, pero con la firmeza que se deriva de nuestra preocupación por el bien de todos nuestros hermanos, nos permitimos hacer un llamamiento decidido a todos los actores políticos, sociales y económicos, así como a los responsables de los medios de comunicación: Es la hora de atender el anhelo del pueblo mexicano decidido a construir su destino como nación libre, solidaria y justa. 9.- No permitamos que se nos escape esta excepcional oportunidad que hoy se nos ofrece. No permitamos que el enfrentamiento, la descalificación como sistema y la oposición irracional, se vayan imponiendo como estilo ordinario en la vida política y social. Estos no son caminos que nos permitan alcanzar una convivencia armoniosa, dentro de la legítima pluralidad. Aprendamos de nuestro pasado histórico: Cada vez que nos hemos dividido nos hemos debilitado y no hemos sabido enfrentar con éxito intereses externos que nos han resultado adversos. 10.- Hoy no se puede caminar con excesiva lentitud ante la urgencia de los cambios que se requieren para sacar este país nuestro de la vergonzosa pobreza y de la injuriosa desigualdad social. Se espera de quienes tienen responsabilidades políticas, financieras, empresariales y sindicales, testifiquen con hechos concretos su compromiso de asumir decisiones de fondo que nos aseguren los cambios reales y profundos que necesitamos para la obtención de una justicia social, tantas veces añorada y otras tantas postergada. 11.- Conseguir estos nobles ideales sólo será posible si se subordinan los intereses parciales de los grupos y partidos políticos a los consensos comunes necesarios para el bienestar patrio. Seguirnos desgastando y posponer indefinidamente las reformas urgentes, nos podría llevar a una crisis que sería la antesala de un desquiciamiento social que a todos afectaría, pero que, como siempre ha sucedido, tendría como primeras víctimas a los más pobres, que son siempre los más desprotegidos. 12.- La gran esperanza del pueblo mexicano, alcanzada con la transición pacífica, es una fuerza transformadora que no debemos destruir. Quienes apostaran al fracaso engendrarían un derrotismo y una desesperanza que sería muy difícil superar en el futuro. 13.- No es sano fomentar un clima de pesimismo, ni alentar actitudes infundadas de crítica destructiva que desorientan las conciencias y debilitan las voluntades para la superación en el esfuerzo. Reconocemos las ventajas de la pluralidad y la discrepancia, propias de una auténtica democracia en la que todas las voces cuentan y ninguna sale sobrando. Bienvenida siempre la palabra que sabe enjuiciar y señalar errores, pero desde una óptica propositiva y con un interés sincero por la búsqueda de soluciones creativas, acordes a las nuevas circunstancias que vivimos. TAREAS PENDIENTES EN EL PANORAMA NACIONAL. 14.- Entre las reformas que hoy urge implementar debemos señalar aquellas que permitan avances verdaderamente significativos en la superación de la pobreza, atendiendo no sólo las consecuencias, sino sobre todo las causas. Estamos convencidos que la pobreza y la injusticia social son un grave obstáculo para consolidar las instituciones democráticas. Se requiere una reforma social de grandes proporciones que sitúe el bienestar de los ciudadanos como el sostén de la actividad gubernamental. La solución al problema social no es consecuencia automática de la apertura política. Nosotros, por nuestra parte, nos comprometemos a emprender con más ahínco, tareas de promoción social. 15.- Urge que alcancemos un marco que ofrezca certezas jurídicas para la inversión, fuente del empleo bien remunerado.
16.- Se hace indispensable que el Ejecutivo Federal marque el rumbo hacia la transición con decisiones claras, veraces y oportunas, sin titubeos, que sólo engendran desconfianzas y ambigüedades. Es preciso mantener y acrecentar la esperanza del pueblo, realizando con constancia los cambios que de manera clara testifiquen que hemos transitado hacia tiempos nuevos. Son las acciones coherentes las que mostrarán al pueblo el cambio. 17.- Estamos convencidos de los grandes aportes que puede ofrecer el poder legislativo para la consolidación democrática de nuestro país. Es necesario, sin embargo, ejercer la relación entre los diferentes partidos políticos, favoreciendo procesos de negociación en torno a objetivos comunes. La política democrática resuelve problemas mediante acuerdos y diálogo, logra superar la tendencia a polarizar posturas rígidas y evita los chantajes y la incomunicación. Es urgente superar el afán por conseguir logros partidistas de corto plazo, con detrimento del bien común, que debiera siempre prevalecer. 18.- La consolidación de la democracia en nuestro país requiere la colaboración positiva de los medios de comunicación: "Cuando los medios de comunicación... colaboran unilateralmente con un solo tipo de propuesta política o económica, traicionan su compromiso con la construcción de una sociedad más plural, sanamente crítica y capaz de trabajar a favor de los cambios que necesita México" (Del Encuentro..., Nº 384). CONCLUSIÓN. 19.- Para quienes somos cristianos, la motivación más profunda para asumir nuestras responsabilidades comunitarias arranca de nuestra vocación a la caridad fraterna y a la santidad. No podemos ser peregrinos hacia el cielo si vivimos como fugitivos de la ciudad terrena. Superar las tentaciones de individualismo, personal o grupal, y de egoísmo supone comprometernos en un proceso de sincera conversión para vivir en comunión y solidaridad.
Por los obispos de México, los miembros del Consejo Permanente de la Conferencia del Episcopado Mexicano.
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