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EL PAPA: ABRIR LAS PUERTAS A CRISTO EN PRENSA, RADIO, TV, CINE E INTERNET DISCURSO AL CONSEJO PONTIFICIO PARA LAS COMUNICACIONES SOCIALES
Eminencias; hermanos en el episcopado; hermanos y hermanas en Cristo: 1. Desde los cinco continentes habéis venido una vez más a Roma para la asamblea plenaria del Consejo pontificio para las comunicaciones sociales. Agradezco al arzobispo John Foley sus amables palabras y su labor de guía como presidente del Consejo, con la competente cooperación del obispo Pierfranco Pastore. Deseo aprovechar esta oportunidad para agradecer a todo el Consejo la ayuda que sigue dándome en mi ministerio apostólico. En el mundo actual, ¿cómo debe cumplir el Sucesor de Pedro su misión de predicar el Evangelio y confirmar a sus hermanos y hermanas en la fe sino a través de los medios de comunicación social? Estoy plenamente convencido de ello y, por tanto, os doy las gracias a vosotros y a los grupos que, como los Caballeros de Colón, apoyan generosamente vuestro trabajo. El compromiso
esencial de la nueva evangelización Un nuevo foro 3. No sólo debemos usar los medios de comunicación para anunciar a Cristo al mundo; debemos predicar el Evangelio también al mundo de los medios de comunicación. Lo que dije en otra ocasión a propósito de Internet vale también para todos los medios de comunicación social: son "un nuevo "foro", entendido en el antiguo sentido romano de lugar público (...) muy concurrido y animado, que no sólo reflejaba la cultura del ambiente, sino que también creaba una cultura propia" («Mensaje para la XXXVI Jornada mundial de las comunicaciones sociales», 24 de enero de 2002, n. 2: «L´Osservatore Romano», edición en lengua española, 25 de enero de 2002, p. 5). ¡Esta cultura de los medios de comunicación debe ser evangelizada! Y vosotros estáis llamados a proporcionar a la Iglesia inspiración e ideas para esta gran tarea, aprovechando los modelos más elevados de profesionalidad y los recursos más profundos de la fe cristiana y de la tradición católica. A esta tarea el Consejo pontificio se ha dedicado con gran empeño. Durante esta asamblea plenaria, por ejemplo, publicaréis dos importantes documentos cuya preparación ha requerido varios años: "Ética en Internet" y "La Iglesia e Internet". Son signos no sólo de vuestra creatividad profesional, sino también de vuestro compromiso de predicar la buena nueva en el mundo de las comunicaciones sociales, que evoluciona con tanta rapidez. Un reto
para la Iglesia Sin embargo,
la cuestión fundamental es: "En esta galaxia de imágenes
y sonidos, ¿aparecerá el rostro de Cristo y se oirá
su voz?" («Mensaje para la XXXVI Jornada mundial de las comunicaciones
sociales», n. 6). En toda nuestra planificación no podemos
olvidar que Cristo es la buena nueva. No tenemos otra cosa que ofrecer
que Jesús, el único mediador entre Dios y el hombre (cf.
1 Tm 2, 5). Evangelizar es simplemente permitir que lo vean y lo escuchen,
pues sabemos que si no hay lugar para Cristo, tampoco hay lugar para el
hombre. |