En
el caminar de los jóvenes y adolescentes de nuestra
diócesis, se ha estimulado, desde hace ya varios años,
un proyecto que ha regulado e inspirado el servicio de nuestra
Iglesia para con ellos. Este proyecto, plasmado en un Plan
de Pastoral, se ha estimulado se fortalecido en su estructuración,
gracias a las asambleas juveniles diocesanas, en las cuales
siempre se ha contado con la participación de animadores,
delegados, coordinadores y asesores de grupos parroquiales,
así como de los asesores de las pastorales específicas
y de los movimientos apostólicos juveniles. Ahí,
en las asambleas, se intercambian iniciativas, se detectan
necesidades comunes y se buscan caminos de respuesta, todo
esto se hace en comunión con nuestra Diócesis.
En
la Asamblea juvenil de este año, queremos detenernos
en el contexto histórico de la actual situación
de los jóvenes y retomar algunas de las conclusiones
de la Asamblea Diocesana de Pastoral (enero 2003). Entre dichas
conclusiones nos interesa profundizar aquella que señala
que los jóvenes son protagonistas en la construcción
del Reino.
Queremos
que en la próxima Asamblea Juvenil, que, con el favor
de Dios, se realizará en Rioverde los días 2
y 3 de agosto los jóvenes y adolescentes vivan una
experiencia de encuentro con Cristo Vivo, iluminen su propio
caminar de cada día y así, fortalecidos respondan
a los retos y dificultades que encuentran en su parroquia
y en su propio ambiente joven.
He
aquí algunas pautas que han animado la preparación
de esta IX Asamblea Juvenil y de adolescentes:
Apoyo
a procesos de formación integral.
Acompañamiento, cercano, comunitario e inculturado
(asesoría y cultura juvenil)
Se ha alentado una espiritualidad centrada en el encuentro
con Cristo Vivo.
Se esta promoviendo una pastoral orgánica en los distintos
niveles.
Se esta fortaleciendo la pastoral de adolescentes en toda
la Diócesis.
Ojalá,
que tanto, nuestros sacerdotes, como religios@s, así
como nuestr@s laic@s comprometid@s, nos ayuden a impulsar
a los jóvenes y adolescentes, para que ellos sean como
los grandes evangelizadores de esa gran masa de jóvenes
y adolescentes que no es alcanzada todavía por la actividad
pastoral diocesana (PDP 73).
