Los jóvenes

pobres y alejados




















 

El trabajo evangelizador por los jóvenes y con los jóvenes es el desafío de los desafíos pastorales y todavía más, si se trata de involucrar al joven varón en los grupos juveniles. Esto llevó a la Asamblea Diocesana de enero de 2003 a proclamar esta honda convicción y compromiso: “Para la Iglesia potosina, los jóvenes son protagonistas en la construcción del Reino”; obviamente, pensando en los jóvenes pobres y alejados, como lo exige el Plan Diocesano de Pastoral.

Ahora que estoy iniciando mi Visita Pastoral en nuestra ciudad, he tenido el gozo de vivir varios encuentros con jóvenes de las colonias populares y he descubierto, una vez más, el potencial evangelizador de los grupos juveniles y el gran esfuerzo de los sacerdotes para darles el debido acompañamiento y asesoría sin quitarles su protagonismo y responsabilidad eclesial.

Dentro de la pastoral juvenil específica, está el acercamiento a los “jóvenes banda”. Ellos serán siempre una inquietante pregunta a nuestro modo de evangelizar el mundo joven. Sin embargo, aún en medio del temor, indiferencia, y hasta cierto menosprecio, ellos son un campo privilegiado donde la Iglesia debe ejercer su fe, su esperanza y su amor por un sector, con frecuencia, olvidado y temido por la sociedad civil. Ellos tienen algo que decirnos desde su propia realidad y visión de la vida. Ellos quieren tener oportunidades y ser dueños y protagonistas de su propio destino y no sólo objeto de acciones que les impiden crecer o los ahogan en sus propios espacios sociales.

Aquí les comparto el testimonio de un grupo de “jóvenes banda” con quienes conviví en la visita pastoral de la parroquia de la Tercera Chica.

 

"SEÑOR ARZOBISPO"

Su presencia en medio de nosotros, es motivo de gran alegría. Esta visita a nosotros nos llena de esperanza, pues creemos que Dios hoy nos tiene un mensaje.

Queremos decirle que hay algo muy grande y satisfactorio que nos identifica: es una gran devoción y amor a la virgen de Guadalupe, ella es nuestro espacio de reunión, le rezamos en su día, le traemos flores, y creemos mucho en ella, creemos que ella también nos quiere a nosotros.

Nuestra situación es muy dura, no tenemos empleos dignos, estables, bien pagados. No tenemos espacios recreativos dentro de nuestras colonias, el único espacio es el parque y no está cerca de todos.

Nuestras colonias no son muy unidas y nosotros no somos bien aceptados por la sociedad, incluso por algunos miembros de nuestra comunidad. Estamos ubicados hacia la periferia de la ciudad donde estamos la mayoría de los mas pobres, aquellos que vivimos, o más bien sobrevivimos, con grandes luchas.

No somos de los que pueden gozar las grandes oportunidades; nuestro nivel de estudio es muy bajo, si no es que nada, sólo estamos preparados para sobrevivir a la vida.

En medio de nosotros hay unidad, apoyo; y sabemos a donde pertenecemos. Hay catequistas que nos acompañan, especialmente doña Luz y doña Rosa, varios ya hicimos nuestra primera comunión porque queremos estar más cerca de Dios.

Señor Obispo, le pedimos por favor que nos dé una palabra; dénos su mensaje que anima y alienta el corazón y la vida.

Creemos que así como Jesús, tendrá un mensaje para nosotros los pobres.

Señor Obispo, nuevamente gracias por su visita, los chavos y la gente estamos muy contentos con nuestro párroco que siempre busca formas de estar con nosotros y hacernos llegar un mensaje de Jesús, y hoy, también con él nos alegramos porque usted, el pastor, ha querido venir y estar con nosotros.

Que Dios lo bendiga siempre y la Virgen de Guadalupe lo acompañe”.

¿Cómo corresponder, desde el Plan Diocesano de Pastoral, el reto evangelizador de los jóvenes para que vivan su encuentro personal y comunitario con Cristo vivo?

 

+ Luis Morales Reyes
Arzobispo de San Luis Potosí