UNA
MADRE ESPECIAL
La fuerza del amor materno te impulsará
a ser un modelo de paciencia, serenidad y alegría perdurables.
Por Sheila Morataya-Fleishman
Es innegable
que la influencia paterno-materna deja la huella más significativa
y permanente en la formación humana, por ser la primera que
recibe el hijo, por la extensión e intensidad de su acción,
y por el hondo matiz afectivo con que se imprime en la vida de los
hijos.
La época
de luces, tecnología y comunicación en la que vivimos,
así como la rapidez con la que se vive, muchas veces nos adormece
la conciencia e impide detenernos a pensar con más rigor en
las actitudes que los padres y madres de hoy necesitamos asumir para
educar un ser humano.
Reflexionar sobre nuestro propio ideal
¿Cuál
es el ideal de los adultos de hoy? Es triste decirlo, pero el ideal
de muchas mujeres, como tu y como yo, es bastante frívolo.
Queremos varios títulos universitarios, una casa más
grande y otra de campo, un nombre que suene en la sociedad y retirarnos
a edad joven para disfrutar de la vida.
Hay muchas
que vivimos comprando todo lo que el consumismo nos ofrece, pasando
horas enteras frente al televisor viendo programas que no son lo mejor
para el alma y la salud mental. Además de esto, a veces te
sientes como deprimida y hueca por dentro.
Todo esto
indica una pérdida del verdadero ideal, ese que constituye
el impulso y sentido de tu existencia. El que te mueve a fomentar
el amor hacia el ser humano y su formación para la vida. Amiga,
¿cuál es tu ideal en este tiempo que debes dedicarte
a la educación de tus hijos? ¿Está tu ideal orientado
hacia la generosidad o el egoísmo?
Abrir y
cerrar puertas
Cuando
te conviertes en madre es preciso cerrar algunas puertas y abrir otras,
todo con el objeto de hacer un trabajo magnífico en esas almas
y mentes que se nos da el privilegio de educar.
Ahora que
eres madre te has convertido en el modelo y espejo en el que tus hijos
empezarán a proyectarse, por lo tanto, cierra la puerta del
desgano, de la pereza, del mal humor, de la impaciencia, de la queja,
de la mediocridad y sobre todo la de las peleas con tu pareja.
Debes abrir
todas aquellas puertas que te lleven y hagan conocer a tus hijos lo
que es la felicidad: la paciencia, la bondad, el sentido del humor,
la armonía, la unidad, el ahorro, la virtud, la excelencia
y unidad entre la pareja.
Aplicaciones
para tu vida diaria al cerrar puertas.
El consumismo
en tu vida.
Cada vez que salgas de compras deberás hacer una lista de aquello
que vas a comprar y limitarte a comprar únicamente eso. El
ejemplo para tus hijos: “mamá es una mujer que no despilfarra
el dinero, tiene un dominio interno muy grande ya que cada vez que
sale de compras adquiere solo aquello que lleva escrito en su lista”.
Actitud que tendrá el niño: -cuando sea grande- haré
la lista como mamá.
La queja
constante.
Cuando quieras quejarte porque tu esposo no te presta la atención
debida y estas a punto de estallar al verlo llegar, ¡lánzate
encima y dile cuanto lo quieres!. El ejemplo para tus hijos: “mamá
es una mujer que ama de una forma volcada hacia el otro. Cada vez
que viene papá se lo come a besos”. Actitud que tendrá
el niño: -cuando crezca, quiero amar así al hombre o
la mujer de mi vida-. Mi mamá me lo enseño.
Enojarse
por todo.
Cada vez que este vicio aparezca, reza un Ave María, luego
sonríe y entonces decide si quieres seguir enojada o manifestar
ese enojo. El ejemplo para tus hijos: “Raramente vemos enojada
a nuestra mamá, la casa siempre esta llena de alegría.
Es una suerte tenerla en nuestra vida. Actitud que tendrá el
niño: “hay que tener dominio de las emociones, como lo
tiene mi mamá. No ha sido fácil para mi dominar este
temperamento, pero observando a mi mamá día tras día,
ahora soy un experto.”
Aplicaciones
para tu vida diaria al Abrir puertas.
La paciencia.
Te tomarás el tiempo necesario para alimentar a tu hijo, mirando
directamente a sus ojos, sin distraerte con la televisión o
haciendo cualquier otra cosa. Ese contacto le dice al niño
que toda tu persona y atención le pertenecen, que tu tiempo
es su tiempo... El ejemplo para tus hijos: Desde muy pequeño
recuerdo como era de paciente mi mamá conmigo, al alimentarme,
al enseñarme, al corregirme. Nunca la vi desencajarse. La Actitud
del niño: “En la vida mi mamá me enseño
a tener paciencia”.
La unión
con tu pareja.
Cada vez que tu esposo llegue del trabajo abrirás los brazos
al recibirlo, tendrás la más grande de las sonrisas
y saldrás a su encuentro como si fuera tu primer día
de casada. El ejemplo para tus hijos: “Es bonito como ama mamá
a papá, aunque él llegue de mal humor, con su alegría
lo hace olvidar el mal día que ha tenido. Actitud que tendrá
el niño: “cuando sea grande yo también quiero
amar así”.
Querida
amiga, la auténtica vocación del ser humano es la de
crear modelos valiosos de vida y unidad. Es la de vivir, y enseñar
a vivir a los otros de forma creativa y responsable. Un Nuevo tipo
de hombres y mujeres deben surgir con tu ejemplo. Hombres y mujeres
de profunda espiritualidad, con un nuevo sentido de libertad y con
ideales que vibren ante su imponente fuerza, la fuerza que sólo
puede dar el amor cuando es auténtico. Que eduques así
a tus hijos.
