MEDIOS PARA DESARROLLAR LA ESPIRITUALIDAD CONYUGAL Y FAMILIAR
 

 

La espiritualidad en el contexto cristiano, podemos decir que es un tipo de aplicación del Evangelio a la vida diaria. Ahora bien, esta aplicación se hace siempre en un contexto histórico, tanto de la persona como de la sociedad. El fin del mensaje evangélico es dar a conocer a cada ser humano el plan de Dios, y mediante su realización lograr la unión del hombre con Dios.

El hombre esta marcado por un destino: hacerse hijo de Dios y vivir como tal. En esa orientación práctica hacia Dios como Creador y como Padre, el ser humano debe de encontrar el cumplimiento de su destino. En este sentido podemos decir que toda espiritualidad cristiana tiene como causa final una búsqueda práctica de la santidad

En armonía con la definición de espiritualidad que empleamos arriba, podemos definir: "La espiritualidad familiar consiste en la forma como la familia responde a la vocación o llamado que Dios le hace por la Iglesia, en las circunstancias cotidianas de su propia vida familiar".

La pareja es ante todo un hecho de creación, de naturaleza. En este sentido la expresión más completa de la pareja humana se concreta en la institución natural del matrimonio. La naturaleza es obra de Dios. Dios ha dotado a la naturaleza en general, y a la naturaleza humana en especial, de leyes que regulan los procesos de formación y de funcionamiento de las personas como seres individuales y sociales; leyes universales que abarcan a todo ser humano, y que deben ser respetadas por todos, crean en Dios o no. De lo contrario no funciona la entidad relacional denominada "pareja".

La pareja formada por dos bautizados y su matrimonio, son llamados a realizarse de acuerdo con el modelo de Cristo. Aquí el matrimonio es, además de institución natural, un sacramento. La Palabra de Dios revela el designio de Dios en dos planos: en el de la naturaleza y en el de la gracia.

Plano de creación o de naturaleza:

· Creación del ser humano a imagen y semejanza de Dios.
· Diferenciación de los sexos: diversos pero no desiguales.
· Mutua atracción para ser mutuo apoyo y compañía. Sentido de la sexualidad.
· Las propiedades naturales del vínculo matrimonial: unidad e indisolubilidad. Lo que Dios unió no debe separarlo nadie.
· La naturaleza del amor conyugal: un amor más fuerte que el amor que une a los padres con los hijos.
· Corresponsabilidad de ambos en la marcha del matrimonio: Dejar padre y madre, unirse, ser una sola carne, procrear, dominar la tierra (el trabajo, el uso de los bienes).
· Efectos del pecado en la persona humana y en la vida de relación. Particular mención al efecto sobre la relación de pareja.

En el plano de redención, de gracia, el mensaje de Cristo va más lejos:

· El amor es la ley fundamental de las relaciones entre los seguidores de Jesús. Pero no el amor de simpatía, sino el amor oblativo, que incluye hacer el bien al desconocido y aún al enemigo. Con mucha mayor razón a la pareja que se une de por vida en el Señor, cuyos miembros deben amarse entre sí "como Cristo amó a su Iglesia".

· El amor de los esposos, en su relación diaria, está llamado a ser signo de ese otro amor: el de Cristo. Su matrimonio es sacramento, un signo de salvación. Ambos ingresan en el misterio redentor de Cristo como esposos: su relación y la calidad de su relación adquieren importancia primordial. Nueva razón para que su vínculo quede sustraído de toda veleidad humana: nadie debe romperlo, porque significa el vínculo indisoluble de Cristo con su Iglesia. El matrimonio de los bautizados tiene que ser lo que significa. Por el bautismo ambos pertenecen a Cristo y a la Iglesia; por el matrimonio, ambos pertenecen a Cristo por su pertenencia mutua (F.C.50).

· La fidelidad de los esposos no se reduce a cumplir la palabra dada, a cumplir un pacto bilateral. Es fidelidad mediada por Cristo: permanecer en su amor, durar en la opción que un día hicieron ante Él. Esto significa cuidar el amor, perfeccionarlo para que dure, utilizar los medios adecuados para lograr la unión de las personas en el amor. La fidelidad no es sólo una ley de disciplina social; es una exigencia intrínseca del amor y con mayor razón una exigencia del amor que esta llamado a reflejar la fidelidad de Cristo.

· Por el matrimonio sacramental ambos quedan constituidos el uno para el otro, para sus hijos y para los demás familiares como "cooperadores de la gracia y testigos de la fe" (A.A. 11). Se ayudan a santificarse mutuamente (cf. L.G.11).

· En la iglesia doméstica, que es la familia cristiana, los esposos ejercen un sacerdocio característico. Se específica en diversos ministerios: autoridad (F.C.21); del designio creador de Dios (procreación) (F.C.32); educación (F.C.38, 39); evangelización (F.C.53); del amor y de la vida (F.C.54).

Vivir su matrimonio como Dios lo quiere, en el plano de la naturaleza y en el plano de la gracia, como institución natural y como sacramento, he ahí en resumen lo que significa espiritualidad conyugal para esposos miembros de la Iglesia. Esto nos obliga a plantearnos el asunto de los medios. Los fines no se pueden lograr sin los medios adecuados. Los medios vienen exigidos por esa característica bipolar del matrimonio: realidad natural y signo de salvación.

Podemos decir que los medios no son la espiritualidad; pero la espiritualidad exige que se pongan los medios adecuados. Y que los medios naturales, no sólo obligan en conciencia sino que son elemento insustituible de la espiritualidad conyugal ya que si no se ponen en práctica, no es posible lograr una vida de pareja y mucho menos una pareja de calidad. Los medios sobrenaturales no reemplazan los naturales, pero ayudan a superar las dificultades que éstos plantean en circunstancias concretas (v.g. el perdón). Pero no podemos contentarnos con el fomento exclusivo de los medios naturales, pues sería dejar a las parejas a medio camino. Los medios para lograr dicha espiritualidad son:

Medios naturales:

· cultivo de virtudes naturales (respeto del otro, cortesía, buenos modales, alegría justicia, fortaleza, prudencia, responsabilidad, sacrificio, generosidad, etc.)
· comunicación interpersonal, diálogo.
· expresión interpersonal del afecto.
· aprendizaje y práctica de un adecuado comportamiento sexual (calidad de la vida sexual).
· adecuado desempeño en el trabajo.
· adecuado manejo de los bienes económicos.
· participación en actividades que se propongan el beneficio de la comunidad (v.g. sindicatos, cooperativas, juntas de acción comunal, juntas de padres de familia).

Medios sobrenaturales:

· Oración personal, conyugal y familiar.
· Práctica de los sacramentos (el matrimonio no puede aislarse de los otros sacramentos).
· Participación en la liturgia.
· Lectura de la Palabra de Dios.
· Formación en la fe (catequesis y doctrina).
· Entrenamiento y participación en el apostolado como pareja (apostolado personal, participación en la parroquia, vinculación a movimientos apostólicos preferentemente familiares).

Preguntas para reflexionar en forma individual y luego compartirlas con su pareja.

¿Con qué frecuencia leo la palabra de Dios y la trato de llevar a mi vida diaria?
¿Con qué frecuencia voy a misa y me ciento miembro de la asamblea?
¿Con qué frecuencia tomo el sacramento de reconciliación y eucaristía?
¿Con qué frecuencia hago oración en forma individual, como pareja o familia?