MANEJO DE CRISIS EN EL MATRIMONIO
 

 

El matrimonio esta formado por una pareja de personas diferentes, en donde cada una de ellas ha vivido su propia historia. Entre ellas hay similitudes y diferencias, en la forma de pensar, de ver, de sentir, de analizar las cosas, etc. Estas afinidades y diferencias pueden dar lugar a acuerdos o desacuerdos, según se logre formar en la pareja actitudes favorables a la complementariedad, o por el contrario, que esto provoque la rivalidad.

Las parejas cristianas unidas en el amor deben saber manejar las crisis y los problemas de relación de una manera positiva, de tal forma que de estas dificultades puedan sacar provecho; enfrentándolas como pruebas que superar y no como problemas que resolver. Esto no quiere decir que las parejas unidas en amor no tengan dificultades, sino que las deben resolver en forma diferente a los demás, pues en lugar de separarse por el problema, sean capaces de solucionar sus diferencias en función del bien común del "nosotros" y se unan para enfrentar la crisis en lugar de dejarse destrozar por ella.

Cada conflicto tiene su propia historia desde el punto de vista de sus motivos, los factores que lo desencadenaron, las relaciones interpersonales, la interpretación de los hechos, etc. La pareja puede negar la situación para evitar una pelea, con lo que causa tensión en su relación, pudiendo ir creciendo y explotar después, esto no es lo más recomendable.

A continuación exponemos algunas reglas para un buen manejo de crisis:

DAVID VISCOTT (How to live with another person -1976)

1. Procure no iniciar una confrontación sin antes saber porque está ofuscado.

2. Antes de enfrentarse, piense que es realmente lo que quiere lograr.

3. Si van a discutir, busquen un tiempo y un lugar adecuados en que cada uno pueda decir lo que quiera, pero sin causarle molestias innecesarias al otro.

4. Comiencen las discusiones con el ánimo de resolver los problemas.

5. Procuren no manipular la culpabilidad del otro.

6. Si durante la confrontación se siente apabullado por el otro, dígalo y reclámele que le permita decir lo que piensa sin ser interrumpido.

7. Disponga de tiempo para hablar y definir las diferencias.

8. No busque peleas con el ánimo de conseguir atención.

9. Cuando escuche al otro, trate de comprender lo que el otro quiere decir y por qué.

10. A veces es útil que los contendores expresen por escrito sus diferencias, especialmente cuando el conflicto duele tanto que arriesga a llevarlos a peleas inútiles que sólo empeorarían las cosas.

11. En lugar de insistir en tener la razón, más vale admitir que uno puede estar equivocado. Hay que buscar la verdad.

(John Wright - La survie du couple)

1. Utilicen el pronombre personal "yo" y responsabilícense de lo que dicen y piensan. Eviten esconderse en el colectivo "nosotros los hombres", "nosotras las mujeres", "nuestra familia".

2. Llamen a su compañero por su nombre. Eviten utilizar términos injuriosos y pronombres indefinidos. Por ejemplo, decirle idiota, borracho, pretencioso, "poca cosa", provoca que el otro ataque más fuerte como reacción al insulto. Decir "uno piensa", "uno quiere", "a cualquiera se le ocurre", es esconderse en lo general y no expresar sus propias ideas y sentimientos.

3. Verifique qué es lo que en realidad piensa y siente la otra persona. No trate de adivinarlo ni se base en suposiciones.

4. Mire en forma objetiva la manera como Ud. mismo actúa. Para esto le será muy útil grabar lo que dice cuando disputa con la otra persona o haciéndolo delante de observadores neutrales.

5. Precise bien cuáles son las quejas que tiene contra el otro.

6. A cada queja agregue cuál es exactamente el cambio que Ud. quiere del otro.

7. Reconozca la parte de responsabilidad que tiene en el origen del problema y en la solución que propone. No haga recaer sobre el otro toda la culpa del asunto.

RUTH WOLF (Consejera Matrimonial israelí)

1. Mirarse a los ojos. Sentarse el uno frente al otro, cara a cara. Evitar pelear mientras uno lava los platos y le da la espalda al cónyuge, quien mientras tanto lee el diario.

2. Buscar el momento adecuado. No tiene sentido empezar la discusión cuando uno de los dos tiene prisa por irse a trabajar o vuelve agotado de la oficina. En ese caso el enfrentamiento se convierte en una pelea destructiva.

3. Centrar el tema de la pelea. No es lo mismo plantear veinte temas al mismo tiempo, que centrarse en problemas presentes, uno a la vez, sin lanzarse acusaciones sobre el pasado.

4. Evitar acusar y responsabilizar al otro de la situación. Más bien explicar las propias necesidades y proponer cambios.


REGLAS PARA ENFRENTARSE (versión Encuentro de Novios)

1. No ponerse apodos denigrantes.
2. No meter a terceros en la pelea.
3. No traer cosas del pasado.
4. Definir el tema y mantenerse en él.
5. No dar golpes bajos (no aprovecharse de los puntos débiles del otro).
6. Mantener el buen humor.
7. No irse a dormir peleados.
8. Tomarse de las manos y mirarse a los ojos.
9. Quienes los han visto pelearse tienen el derecho de verlos reconciliarse.

Sean humildes, amables, comprensivos, y sopórtense unos a otros con amor. Mantengan entre ustedes lazos de paz y permanezcan unidos en el mismo espíritu. Un solo cuerpo y un mismo espíritu, pues ustedes han sido llamados a una misma vocación y una misma esperanza. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está por encima de todos, que actúa por todos y está en todos (Efesios 4, 2-6). Pues bien, ahora rechacen todo eso: enojo, arrebatos, malas intenciones, ofensas, y todas las palabras malas que se pueden decir(Colosenses 3,8).

Preguntas para reflexionar en forma individual y luego compartirlas con su pareja. Si se cree prudente después se pueden comentar con el grupo:

¿Cuáles son las similitudes con mi pareja?
¿Cuáles son las diferencias con mi pareja?
¿Cómo acostumbramos manejar los problemas?
¿Cómo me gustaría que manejáramos los problemas?