Después
de crearnos hombre y mujer, y decir "Por eso el hombre deja
a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y pasan a ser
una sola carne"(Génesis 2,24). Dios nos da una bendición
y un mandato: " Dios los bendijo, diciéndoles: Sean
fecundos y mutipliquense. Llenen
la tierra y sométanla. manden a los peses del mar, a las
aves del cielo y a cuanto animal viva en la tierra" (Génesis
1,28) y en el libro de Jeremías nos recuerda:
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"Edifiquen
casas y habítenlas; planten árboles y coman sus frutos;
cásense y tengan hijos e hijas. Casen a sus hijos y a sus hijas
para que se multipliquen y no disminuyan" (Jeremías 29:5-6);
sin embargo, nosotros queremos hacer nuestra voluntad y no la de Dios
al planear nuestra familia.
El problema
de control de natalidad no es nuevo. Leemos en la Biblia que un tal
Onán se acostó con Tamar, pero no deseaba que ella quedara
embarazada. Por eso, Onán "derramo en la tierra el semen."
Este acto fue mal visto por Dios y le quito la vida." (Gen 38:
9-10)
En los años 50 (de nuestro siglo XX), los científicos
desarrollaron las cápsulas anovulatorias, que vienen a ser conocidas
sencillamente como "la píldora," la cual fue presentada
como la solución a casi todos los problemas: la sobre-población,
los embarazos no deseados, el aborto, el abuso de los niños,
la pobreza de la familia numerosa y sobre todo el "estrés"
matrimonial. Los esposos iban a entrar en una nueva era de felicidad
nupcial porque con la píldora seria posible tener relaciones
sexuales en cualquier momento sin miedo del embarazo.
En primer
lugar hay que admitir que la anticoncepción ha resuelto la "sobrepoblación"
al menos en Europa y América del Norte. La taza de natalidad
en muchos de estos países es menos que la de mortalidad. Pero
no ha tenido el mismo "éxito" en eliminar los embarazos
no deseados y los resultantes abortos. En los Estados Unidos en 1994
hubo 1.4 millones de abortos con solamente 4 millones de nacimientos.
Significa que más de 25% de los niños concebidos mueren
en las manos de abortistas.
El uso
de anti-conceptivos hace mucho más atractiva la posibilidad de
una "aventura" extra-matrimonial. No puede ser accidente que
el divorcio y el uso de la píldora han aumentado a casi el mismo
ritmo en las ultimas décadas, al igual que las madres solteras,
aborto, papás irresponsables, etc.
Tal vez
lo correcto no es "desear" un niño sino recibirlo como
don de Dios. Los anti-conceptivos prácticamente han borrado las
familias numerosas de los países "desarrollados." Para
algunos esto es un éxito, porque la familia con muchos hijos
suele ser pobre. Pero hay que preguntar, cual es el regalo mayor: un
carro nuevo o un hermanito? Papás con muchos hijos se acostumbran
a aguantar insultos abiertos hoy en día. Pero tener muchos hijos,
criarlos con buenos valores es una de las mejores contribuciones que
una pareja de esposos da a la sociedad.
Uno de
los datos más relevantes para el uso de métodos naturales
para el control de la fertilidad es que la taza de divorcio entre las
parejas que conscientemente usan métodos naturales es casi cero.
La explicación es evidente: estos métodos requieren diálogo
constante y una disciplina que fortalecen la relación matrimonial.
Pero
el mayor fruto de métodos naturales de auto-observación
es aún más profundo: la apreciación del don de
la fertilidad. Hay una paradoja aquí. Practicar la auto-observación
puede ser difícil, aún desagradable para algunas mujeres,
especialmente al comenzar. Hay que sacar de las partes intimas algo
de moco cervical, tocarlo y mirarlo bien. ¿Es pegajoso o elástico?
¿claro o opaco? ¿abundante o escaso? ¿da una sensación
lubricante? Al hacer estas observaciones los esposos entran en un misterio
que muchas veces les causa asombro. Se dan cuenta que es el moco fértil
que conduce la semilla masculina al óvulo femenino para el comienzo
de una nueva vida. Viene a ser como un sacramento que efectúa
lo que significa: la fertilidad. Es el regalo que Dios otorgo a nuestros
primeros padres al crearlos en su propia imagen. "Sean fecundos."
Apreciar
la fertilidad puede transformar un matrimonio. El hombre no dice a su
esposa, "Te amo, pero hay una cosa que no me gusta de ti: tu fertilidad.
Toma la píldora y podemos olvidar este aspecto poco agradable
de tu persona." Al contrario los métodos naturales no suprimen,
sino constantemente reconocen este don.
Los hombres,
tienen que admitirlo, fácilmente echan el ojo a otras mujeres,
mientras ellas prefieren relaciones estables. Así los métodos
naturales promueven la estabilidad. Los hombres son notoriamente irresponsables
en cuanto a los hijos. Seguir un método natural requiere compromiso
y responsabilidad. En general las damas aceptan al hombre viejo y feo;
pero los hombres cuando su esposa viene a ser gorda, arrugada e irritable,
empiezan a "tener picazón" por una jovencita bella.
Pero si ellos han practicado el método natural, él aprecia
la verdadera belleza de su esposa y además entiende que algo
de su "sensibilidad" tiene causas físicas, hormonales.
El testimonio
de parejas que abrazaron la doctrina de Jesús, indican que la
diferencia entre "artificial" y "natural" no es
solamente una cuestión de palabras, una "distinción
sin diferencia" como mantienen algunos. La diferencia es real y
profunda.
En pocas palabras podemos resumir la finalidad de los métodos
naturales de auto- observación como métodos que respetan
a la mujer y su fertilidad, y que puede transformar nuestras vidas personales,
nuestros matrimonios y nuestra sociedad; sin estar cerrados a la fertilidad
como un don de Dios.
Preguntas
para reflexionar en forma individual y luego compartirlas con su pareja.
¿Veo
a mis hijos o futuros hijos como regalos de Dios? y ¿ por qué?
¿Cuál es nuestra responsabilidad como pareja con nuestros
hijos?
¿En la planeación del número de hijos que lugar
ocupa mi voluntad y la de Dios?
¿Qué métodos de regulación de la fertilidad
conozco que respeten la vida?
