DIFERENCIAS MORALES
DE LOS METODOS DE REGULACION DE LA NATALIDAD
 

 

En la Familiaris consortio el Papa Juan Pablo II afirmó que la diferencia entre los métodos anticonceptivos y los métodos naturales para regular la natalidad es no sólo una diferencia "técnica", sino una diferencia moral y antropológica .

ASPECTOS MORALES DE LOS METODOS ANTICONCEPTIVOS

Con los métodos anticonceptivos los esposos "impiden el desarrollo de los procesos naturales" . Tienen un objeto moral intrínsecamente malo: por un lado, la negación de la donación total; por otro, la positiva destrucción de las posibilidades de una nueva concepción. La decisión de recurrir a los medios artificiales supone un juicio de la razón por el cual los esposos juzgan como un bien para ellos el volverse artificialmente infértiles, y deciden realizar el acto que produce en ellos el "mal de la infertilidad".

Por este motivo, todos los métodos anticonceptivos cuando son buscados como tales son intrínsecamente malos y jamás pueden ser justificados, aun cuando los motivos que muevan a los esposos a decidir espaciar los nacimientos o no tener más hijos, aunque sean legítimos: "La Iglesia, decía Pablo VI, es coherente consigo misma... mientras condena como siempre ilícito el uso de medios directamente contrarios a la fecundación, aunque se haga por razones aparentemente honestas y serias". En este caso el problema no es el fin sino el medio, ya que el fin no justifica los medios. No hace falta, pues, examinar el "fin" o las "circunstancias" que llevan a una pareja de esposos a decidir no tener hijos. El mismo "objeto moral" o medio que han elegido para este fin es ilícito y hará siempre malo el acto.
La anticoncepción tiene mucha similitud con la tentación del Paraíso; también aquí la tentación consiste en ser dueños de los criterios morales, dictarse a sí mismos las normas de la moralidad independientemente de Dios y en contra del designio expreso de Dios.

ASPECTOS MORALES DE LOS METODOS NATURALES

Por el contrario, con los métodos naturales los esposos "se sirven legítimamente de una disposición natural" . El juicio, por tanto, es muy diferente y requiere que se examine no sólo su objeto sino además el fin y las circunstancias, pues, como enseña la moral, la bondad de un acto se deriva de la bondad de los tres elementos que se conjugan en él: el acto mismo (u objeto moral), el fin por el que se hace (fin moral) y las circunstancias que lo acompañan: "El acto moralmente bueno supone a la vez la bondad del objeto, del fin y de las circunstancias" .

Si tenemos en cuenta lo que se denomina el "objeto moral del acto", es decir, lo que es elegido por los cónyuges al decidir recurrir a los métodos naturales para regular la natalidad, hay que decir que es un acto que se encuadra, como hemos ya visto, dentro de una correcta visión antropológica de la persona; se ordena de suyo a la práctica de la abstinencia periódica y por tanto al ejercicio de la castidad y del dominio de sí, etc. Por tanto, ninguna objeción puede hacerse por este lado.

En cambio, teniendo en cuenta el fin por el que son practicados, también los métodos naturales podrían responder a una "mentalidad anticonceptiva". El Papa Juan Pablo II lo afirma con toda claridad: "En el modo corriente de pensar acontece con frecuencia que el 'método', desvinculado de la dimensión ética que le es propia, se pone en acto de modo meramente funcional y hasta utilitario. Separando el 'método natural' de la dimensión ética, se deja de percibir la diferencia existente entre éste y otros 'métodos' (medios artificiales) y se llega a hablar de él como si se tratase sólo de una forma diversa de anticoncepción" . Esto ocurre cuando los motivos por los que se recurre a los métodos naturales no son serios. Por eso recordaba el Papa Juan Pablo II: "La Iglesia reconoce que pueden haber motivos objetivos para limitar o distanciar los nacimientos, pero recuerda, en sintonía con la Humanae vitae, que las parejas deben tener 'serios motivos' para que sea lícito renunciar al uso del matrimonio durante los períodos fértiles y hacer uso durante los períodos infértiles para expresar su amor y salvaguardar su recíproca fidelidad" . Otros motivos, en cambio, son claramente ilícitos, como son todos aquellos que responden a criterios egoístas, miedos injustificados, desconfianza de la Providencia divina, considerar a los hijos como una carga, etc.

Finalmente, teniendo en cuenta las circunstancias, es evidente que sólo son legítimos los actos conyugales en los períodos infértiles y por motivos serios cuando se está dentro de un legítimo matrimonio. Sólo es lícito regular responsablemente la paternidad-maternidad donde es legítimo realizar los actos conyugales, y esto tiene lugar sólo en un matrimonio verdadero. Cuando se trata de uniones "de hecho", relaciones prematrimoniales, matrimonios civiles, divorciados vueltos a casar, etc., el problema no son los métodos por los que se espacian o evitan los hijos, sino que toda relación sexual es de suyo ilegítima y gravemente pecaminosa.

Preguntas para reflexionar en forma individual y luego compartirlas con su pareja.

¿Conocía las diferencias morales que tienen los métodos naturales y los artificiales?
¿Por qué un método artificial es moralmente malo?
¿Cuándo un método natural puede ser moralmente malo?
¿La planeación del método usado en nuestro matrimonio es decisión de dos? y ¿por qué?