DIFERENCIAS ANTROPOLOGICAS
DE LOS METODOS DE REGULACION DE LA NATALIDAD
 

En la Familiaris consortio el Papa Juan Pablo II afirmó que la diferencia entre los métodos anticonceptivos y los métodos naturales para regular la natalidad es no sólo una diferencia "técnica", sino una diferencia moral y antropológica .

ASPECTOS ANTROPOLOGICOS DE LOS METODOS ANTICONCEPTIVOS

Los métodos anticonceptivos (pastillas, métodos de barrera, esterilización, etc.) implican una concepción pesimista y materialista de la persona humana:

· De la propia persona que los usa, pues quién recurre a estos medios se considera incapaz de cumplir la ley moral inscrita por Dios en su propia naturaleza. Es una visión degradada porque a través de ella la persona humana renuncia al ejercicio del "dominio de sí mismo"; en lugar de "contenerse" sexualmente cuando tiene motivo para hacerlo y reservar el ejercicio de su sexualidad para los momentos de infertilidad, recurre al "camino fácil", es decir, un débil de carácter y un esclavo de sus instintos biológicos .

· De la persona del cónyuge, el cual es considerado en el acto contraceptivo como objeto de placer. No es la persona a quien uno se "entrega", se "dona", sino el objeto "de quien" se toma el placer de una satisfacción sexual. Se "usa" y "manipula" al cónyuge; expresa una visión utilitarista, y en tal sentido es lo contrario del amor genuino.

· De la misma sexualidad humana, que viene dividida interiormente al separarse las dimensiones indisolubles que el Creador ha puesto en ella: la dimensión unitiva (por la que los esposos se hacen una sola carne) y la procreativa (por la que los esposos se asocian a la obra creadora de Dios). Como dice el Papa Juan Pablo II, "una se realiza por medio de la otra", por tanto al separarlas ambas se frustran .

· De la vida humana: la vida que podrían engendrar con sus actos (el posible hijo) es considerada como una amenaza, un riesgo, una carga, un mal. De aquí hay luego un paso a pensar lo mismo de la existencia personal y de la vida del prójimo.

· Del mismo Dios, cuyos designios sobre la vida humana y la procreación son vistos como arbitrarios, inadecuados a las propias circunstancias; es una situación de soberbia, pues en ella el hombre y la mujer se consideran árbitros del designio divino sobre la sexualidad.

Estos métodos son llamados con toda propiedad "anti-conceptivos" o "contra-conceptivos" porque su "objeto moral", o sea aquello que es buscado por la voluntad de los esposos al recurrir a ellos, es la destrucción positiva de las posibilidades de que se dé una nueva concepción. Se destruye esa posibilidad con un acto que modifica la biología de la mujer o del varón, o bien se modifica el acto sexual impidiendo el natural deposito de las células germinales masculinas en el aparato reproductor femenino.

ASPECTOS ANTROPOLOGICOS DE LOS METODOS NATURALES

Con el término "métodos naturales" se designan aquellos actos íntimos entre los cónyuges que intentan regular la reproducción humana sin modificar lo natural del acto sexual ni la biología de ninguno de los dos cónyuges. Todo se realiza respetando la naturaleza del acto pero se reservan los actos conyugales para los momentos infecundos, absteniéndose durante los períodos de posible fecundidad; por este motivo todo método natural es llamado también "método de abstención periódica". Como tal, todo método natural es "no-conceptivo" y no "anticonceptivo", porque no supone ningún acto positivo que tenga por objeto destruir las posibilidades naturales de una concepción. Los métodos naturales, como tales, hunden su raíz en la "teología del cuerpo" es decir, en el "lenguaje del cuerpo" y en la genuina concepción del cuerpo propia de una visión antropológicamente adecuada. Es decir que:

· Por un lado, el cuerpo humano habla a todo hombre, manifestándole la voluntad de Dios. Ante todo con la más evidente expresión externa de la masculinidad y feminidad; ésta complementariedad física habla del origen divino de la "unicidad de la carne" que el hombre y la mujer buscan al desposarse; es Dios quien busca "una ayuda semejante" para el varón (Gn 2,20); Él "formó a la mujer y se la presentó al hombre" (Gen 2,22), Él dice: "el varón se unirá a su mujer y serán una sola carne" (Gen 2,24), "procread y multiplicaos" (Gen 1,28). Pero el cuerpo (y el Creador a través de él) también habla "con las estructuras internas del organismo", es decir, con los ritmos de fertilidad e infertilidad.

· Por otro lado, los esposos se hablan -dialogan- no sólo con palabras sino también con sus gestos y con el uso de cuerpo. Deben respetar lo que su cuerpo dice en el acto sexual: entrega total, irrestricta, unión plena física que sirve de canal a la unión afectiva y espiritual. Deben hacer coincidir sus mentes, sus almas, sus intenciones, con las "palabras" y "gestos" que escogen para hablar.

· Unen las dos dimensiones del hombre, lo espiritual y lo corporal, porque permiten conocer y dominar lo biológico a través del señorío de la propia voluntad (el dominio de sí mismo). Permiten de este modo "alcanzar la armonía del cuerpo, de la mente y del espíritu" . Por eso estos métodos cuando son practicados con virtud son "liberadores": "liberan a las parejas del condicionamiento cultural, económico y político impuesto por los programas de planificación familiar. Unen los dos significados o dimensiones del acto conyugal: la unitiva y la procreativa. Unen interioridad y exterioridad: el acto interior que manifiesta el amor de la donación total, por un lado, y, por otro, el amor de la aceptación total, es expresado por un acto externo que "dice" eso mismo).

El conocimiento de los métodos naturales, por tanto, coloca al hombre y a la mujer ante el conocimiento de su ser: se aprenden a conocer como "criaturas", como hechura divina, como portadores de un plan dado por el Creador: "este orden es la expresión del plan del Creador sobre el hombre" . Aprenden a conocerse también como "administradores" de esa voluntad divina y no como árbitros supremos.

La esencia antropológica de los métodos naturales consiste en que éstos son, en el fondo, solamente "métodos de diagnóstico" de los períodos fértiles de la mujer, lo cual abre la posibilidad a la abstinencia de las relaciones sexuales cuando justificados motivos de responsabilidad exigen el evitar una nueva concepción. En este caso, el "método" sólo da pie a los cónyuges para que éstos modifiquen su comportamiento sexual mediante la abstinencia, reservando sus intimidades para los momentos de infertilidad.

Evidentemente esto supone la práctica de la virtud de la castidad. Esto es lo que subraya el Catecismo cuando destaca la necesidad de adquirir el dominio de sí mismo como requisito para la armonía y maduración de la persona humana y la función que en este campo supone la castidad: "La castidad implica un aprendizaje del dominio de sí, que es una pedagogía de la libertad humana. La alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado. La dignidad del hombre requiere, en efecto, que actúe según una elección consciente y libre, es decir, movido e inducido personalmente desde dentro y no bajo la presión de un ciego impulso interior o de la mera coacción externa. El hombre logra esta dignidad cuando, liberándose de toda esclavitud de las pasiones, persigue su fin en la libre elección del bien y se procura con eficacia y habilidad los medios adecuados" .

Llevados a cabo como corresponde, es decir, en forma honesta y recta, el método natural, por la práctica de la continencia y de la castidad que supone, contribuye al perfeccionamiento de la vida conyugal y familiar.

Preguntas para reflexionar en forma individual y luego compartirlas con su pareja.

¿Conocía las diferencias antropológicas de los métodos naturales y artificiales?
¿Por qué los métodos artificiales nos hacen más materialistas que espirituales?
¿Por qué los métodos naturales nos hacen más espirituales que materialistas?
¿Cuáles serán las causas de que la mayor parte de personas usan los métodos artificiales?