PADRES RESPONSABLES COOPARTICIPES CON DIOS EN LA EDUCACION
 

 

El significado trascendente de la paternidad se basa en la filiación divina, puesto que como hombres somos hijos de Dios, criaturas pequeñas ante Él y necesitadas de su guía; y en cuanto a padres, somos la guía humana de nuestros hijos(pequeñas criaturas), para quienes debemos ser fuente de seguridad, amor y consejo.

"Comprende, pues, que del mismo modo que un padre educa a su hijo, así Yavé te ha educado a ti. Guardarás los mandamientos de Yavé, tu Dios y seguirás sus caminos; a él habrás de respetar" (Deuteronomio 8, 5-6).

La filiación divina, supone una relación de semejanza con el origen de la persona del Padre, y sólo se vive esa filiación cuando el hijo se abandona a las manos de su Padre (Dios). En esta forma se podrá ser refugio seguro y apoyo firme para los hijos, como Dios lo es para los hombres, se sabrá dejar todos los asuntos terrenales importantes para atender las pequeñeces de los hijos de la misma manera que Dios gobierna todo el universo, pero atiende al más pequeño de sus hijos sobre la tierra en una forma paciente, firme y amorosa cuantas veces éste acude a Él "Mi Dios me llena de fuerza y allana mis caminos" (Salmo 18,33).

La paternidad que es una vocación que se lleva en el seno de un matrimonio, en la cual se sobrepasan los límites naturales, se llega a formar una familia como una comunidad educativa primaria, para ayudar a los hijos a encontrar su propia vocación en la vida, delante de Dios y de los hombres. Se tendrán que educar en un ambiente familiar que refleje el mismo amor de Dios y que conduzca a los hijos a vivir una filiación divina como personas, como familia y como sociedad. En la palabra de Dios podemos encontrar lo siguiente con lo que respecta a los mandamientos que nos dio: "Pon estas palabras mías en tu corazón y en tu alma, que sean para ti como una señal ligada a tu mano, un signo puesto en medio de tu frente. Enséñaselas a tus hijos. Habla de ellas, sea que estés sentado en tu casa o que vayas de viaje, cuando te acuestas o cuando te levantas; las grabarás en tus puertas y a la entrada de tus ciudades. Entonces tus días y los de tus hijos se prolongarán en la tierra que Yavé juró dar a tus padres, y permanecerás en ella mientras permanezca el cielo sobre la tierra" (Deuteronomio 11, 18-21).

La Iglesia reconoce a los padres como los primeros y principales educadores de los hijos y defiende este derecho que es inalienable, pero a la vez tiene la obligación de acompañar y colaborar con las familias para guiar a los hijos al descubrimiento y realización plena de su vocación humano-divina, de tal forma que se vean como personas únicas, humanas, irrepetibles y santas para que alcancen así la filiación divina y se encuentren con el Creador (su Padre-Dios). "¿Quién subirá a la montaña del Señor? ¿quién estará de pie en su santo recinto? El de manos limpias y de puro corazón, el que no pone su alma en cosas vanas ni jura con engaño. Ese obtendrá la bendición del Señor y la aprobación de Dios, su salvador" (Salmo 24,3-5).

Los hijos son seres sensibles y concretos que no sólo hay que educarlos, sino también hay que alimentarlos, vestirlos, protegerlos, comprenderlos, etc. pero solo se puede hacer esto conociendo y amando a Dios, para descubrir en Él lo que significa la paternidad y así dejarse guiar por su inspiración y confiar ciegamente en su protección, aunque las circunstancias parezcan adversas "Unos confían en sus carros y otros en sus caballos, mientras que nosotros sólo en Dios" (Salmo 19,8).

Siempre se debe educar demostrando las cosas con hechos, ya que solo se transmite lo que se es, pero no lo que se dice y con esto queda entendido que no se le puede dar un sentido sobrenatural a la vida de los hijos si no se vive por los padres "No salga de su boca ni una mala palabra, sino palabras buenas que edifiquen cuando sea necesario y que hagan bien a los que las oigan" (Efesios 5, 29). Pero no quiere decir que Dios abandone la educación de los hijos a los padres sino que Él respeta la libertad de sus colaboradores, quienes le dan cabida en mayor o menor grado en la educación de sus hijos: "Cuando claman a Él, los escucha y los libra de sus angustias" (Salmo3,18) "¿Quién de ustedes da una piedra a su hijo si le pide pan, o una culebra si el pide pescado?. Si ustedes que son malos saben dar cosas buenas a sus hijos, con mayor razón el Padre celestial, Padre de ustedes, dará cosas buenas a los que se las pidan" (Mateo 7:9-11).

A los hijos les tenemos que dar todo(cariño, amor, ternura, tiempo, etc.) como padres responsables; pero también los tenemos que corregir, para enseñarles lo que es bueno y lo que es malo, aunque recurramos al castigo, pues lo haremos por amor haciéndoles ver que los queremos por ser hijos nuestros. Siempre que los corrijamos por amor, no les haremos daño, en cambio, si les enseñaremos el buen camino para apartarlos del mal. "No vaciles en corregir a un niño: el haberlo azotado no lo hará morir. Debes corregirlo: así lo salvarás de la morada de los muertos" (Proverbios 23, 13-14). "El que educa bien a su hijo, tendrá sus satisfacciones; se sentirá orgulloso de él delante de sus parientes "(Eclesiástico 30,2). "El que mima a su hijo tendrá que curar sus heridas; tendrá que ceder al más leve de sus gritos" (Eclesiástico 30,7).

Preguntas para reflexionar en forma individual y luego compartirlas con su pareja.

¿Cuál será la mejor educación espiritual que le puedo dar a mi hijo?
¿La responsabilidad de educar a los hijos sobre que cónyuge recae?
¿Qué ejemplo testimonial quiero darle a mi hijo de la vida? y ¿ por qué?
¿Cuál es el mejor método para corregir a mi hijo cuando se porta mal? y ¿ por qué?