CONOCERSE A SI MISMO PARA PODER CONOCER AL OTRO, Y ASI FORMAR UNA PAREJA
 

 

Conocerse a sí mismo es enfrentarnos con lo más profundo de cada uno, reconociendo lo que ocurre dentro de nosotros y entender porque actuamos de tal o cual forma. Cómo parte de este conocernos pudiera preguntarme ¿cómo me estimo a mí mismo? ¿qué clase de persona realmente soy? ¿cuáles son mis mejores cualidades y peores defectos? ¿qué me disgusta de mí? ¿me doy el verdadero valor o que tengo? etc., con estas preguntas puedo hacer un examen de mi interior y conocer como soy realmente.

El encuentro con nosotros mismos requiere de:

· Honestidad, para no engañarnos.
· Valor para hacerlo, esto es difícil, y ha veces no es muy grato.
· Deseo de hacerlo, pues es lo único que nos motiva para reconocer esta necesidad.
· Humildad, para comprendernos y aceptarnos como somos.
· Perdón, para reconciliarnos con nosotros mismos.
· Amor , porque tenemos que amarnos como lo que somos, criaturas de Dios, hechos a su imagen y semejanza.

Este hecho de analizarnos a nosotros mismos, no es cosa que se hace una sola vez en la vida, sino que es algo que tenemos que acostumbrarnos a hacer frecuentemente, ya que somos seres cambiantes, pues evolucionamos gradualmente. Cada vez que lo hagamos podemos ir adquiriendo más madurez y seguridad en nosotros mismos.

Nuestra comunicación interna necesita de un buen esfuerzo personal, para saber quienes somos, como actuamos y que queremos nosotros mismos; nos puede ayudar:

· Examinar la imagen que los otros perciben de mí.
· Examinar la imagen que quiero yo proyectar de mí.
· Examinar la imagen que yo tengo de mí.

Cada uno está llamado a ser protagonista de su propia historia y de su propio destino. El diálogo con nosotros mismos nos permite reflexionar y autoconocernos, autoposeernos, autovalorarnos, y sólo con ello nos podemos autodonar.

Cada ser humano es digno de respeto y en cada uno hay que respetar la imagen de Dios, pues los derechos de la persona son anteriores a las leyes humanas, las cuales deben respetarse. Cada ser humano es original e irrepetible por lo tanto uno no puede exigir que el otro se moldee como una copia de uno mismo.

El amor es lo que sirve para establecer la primera proximidad entre las personas, así pues, el verdadero amor es aceptar al otro como persona con sus cualidades y limitaciones. Este respeto por el otro no siempre fácil, pero es lo que da la calidad de relación con tu pareja. Las diferencias que hay en la pareja no son obstáculo para el amor ya que uno no es más o menos que el otro, sino que los dos son complemento en un matrimonio.

El vínculo matrimonial es como un cable de muchos hilos, en donde hay que cuidarlos todos sin que se rompan para que cada día sea más fuerte. Estos hilos deben mantenerse unidos en las circunstancias felices y en las desagradables, construyendo de esta manera un proceso permanente de dar y recibir, en donde se comprometen los dos. Algunas veces nos enseñamos a dar, pero no estamos abiertos a recibir, esta forma de vivir no es un vínculo completo en el matrimonio, como puede suceder también a la inversa.

La formación de la pareja sólo se logra con el vínculo del amor. Una de las manifestaciones importantes para nuestra relación matrimonial es:

· La comunicación.- puede ser verbal mediante el diálogo o no verbal con gestos y otras expresiones que nos ayudan a manifestar nuestros afectos y sentimientos hacia nuestro cónyuge.

· La cooperación entre ambos.- trabajando juntos es cuando se logran objetivos comunes, pues Dios nos ha llamado al matrimonio a ser el uno para el otro.

· La convivencia .- mediante la cual se comparte la vida diaria, en donde cada uno se esmera para que el vivir con uno, no sea intolerable, sino más bien agradable y enriquecedor.

Construir el vínculo matrimonial de la pareja es una tarea de ambos, en donde uno sólo no lo puede lograr, además es una tarea de cada día en donde hay un proceso de dar y recibir, para que al final del día nuestros lazos conyugales estén más fuertes, pues gracias a la ayuda de Dios podremos construirlos, y así lograr llegar juntos a la vejez, queriéndonos más.

Preguntas para reflexionar en forma individual y luego compartirlas con su pareja. Si se cree prudente después se pueden comentar con el grupo:

¿Cuáles son mis 3 mejores cualidades y cuales son mis 3 peores defectos?
¿Cuáles son las 3 mejores cualidades y los 3 peores defectos de mi pareja?
¿Concuerda lo que siento ser yo con lo que los demás ven de mí?
¿Cómo pareja nos donamos mutuamente? y ¿ por qué?