6. DIOS, EL CUERPO HUMANO Y SUS DIFERENCIAS SEGUN EL SEXO
"Hombre y Mujer los creó"

 

 

Los seres humanos tenemos un cuerpo perfecto, con plena armonía entre todos sus órganos y sus tejidos; pero no sólo tenemos cuerpo, pues fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios. (Génesis 1,26) y eso nos dio un recinto invisible en donde reside nuestro espíritu. Desde la concepción, que es la unión de un espermatozoide con un óvulo, es creado un ser único e irrepetible, diferente a todos (hasta de sus padres) con una alma que nunca morirá y un cuerpo que gradualmente se irá desarrollando dentro de su madre; pues sólo le pide a ella donde anidarse para su crecimiento.

Desde este momento se le debe reconocer todos los derechos de cualquier persona y muy especialmente el derecho inviolable a la vida de todo ser humano inocente.

Nunca vamos a poder comprobar con medidas científicas (aunque por la fe sí) el instante preciso en que Dios interviene y pone el alma inmortal en el nuevo ser humano, pero creemos que es en el momento de la concepción, ya que es cuando cada célula sexual aporta sus 23 cromosomas para formar la primera célula llamada cigoto que dará origen a una nueva persona con 46 cromosomas en cada una de sus células corporales.

El sexo de la nueva persona dependerá del tipo de espermatozoide que se haya unido al óvulo, pues en el semen existen un 50% de espermatozoides con cromosoma X, y otro 50% con cromosoma Y. Si la unión fue de un óvulo(X) con un espermatozoide Y, el nuevo individuo será hombre (XY); si la unión fue de un óvulo(X) con un espermatozoide X, el nuevo individuo será mujer(XX).

Unos cuantos días después de la concepción, el embrión llega a la cavidad de la matriz donde el mismo desarrolla su propia placenta para introducirla en la pared de la matriz por donde se va a nutrir de la sangre de la madre hasta su nacimiento. Cuando nace le pide a la madre su alimento que ella misma produce (leche) y a su padre la protección de los demás. Después de un período de crecimiento y desarrollo (corporal y espiritual) el joven empieza a manifestar características propias de su sexo y con el transcurso del tiempo; el hombre empieza a producir espermatozoides y la mujer óvulos.

En la mujer la ovulación tiene un ciclo llamado menstrual que es diferente para cada mujer en cuanto a los días que dura. La primera fase se manifiesta por un sangrado vaginal que se conoce como menstruación, al mismo tiempo se inicia el crecimiento en el ovario de varios óvulos inmaduros, a la mitad del ciclo se rompe la pared del ovario para ser expulsado un sólo óvulo en busca de la unión con el espermatozoide. En la matriz, simultáneamente su pared tiene cambios propios para recibir al óvulo fecundado, pero si este no fue alcanzado por un espermatozoide muere y la mucosa de la matriz se desprende causando la siguiente menstruación. El cuello de la matriz durante el periodo pre-ovulatorio se encuentra cerrado por un tapón de moco espeso y compacto que evita el paso de los espermatozoides, pero días antes de la ovulación ese moco se fluidifica para abrir la puerta al espermatozoide y facilitar su paso al encuentro del óvulo.

En el hombre el proceso de generación de espermatozoides es constante, llegando a eyacular 300 millones de ellos por cada ml. de semen en cada eyaculación, los espermatozoides tienen una cabeza que contiene el material genético y una cola que le permite gran movilidad para ascender por los genitales internos de la mujer hasta alcanzar el óvulo y después de ese largo camino sólo uno de ellos logra penetrar el óvulo y así formar un nuevo ser humano.

Si analizamos los cambios ocurridos en el cuerpo humano para la reproducción, podemos ver que Dios al crearnos nos hizo complemento uno de otro, y que la fertilidad es cuestión de dos (hombre y mujer), pudiendo controlarse al conocer acertadamente cuales son los períodos fértiles de la mujer para tener o evitar el contacto carnal entre el hombre y la mujer y así lograr, evitar o aplazar un embarazo.

Dios quiso que la mujer y el hombre fueran iguales en su dignidad, pero diferente en sus funciones, para que se complementarán mutuamente; y en el matrimonio fueran una sola carne (Génesis 2,24). Estas diferencias pueden dar problemas cuando no se comprenden por la pareja y a menudo se quejan con esta frase "que diferente es a mí" sintiéndose incomprendidos por su pareja, pues quieren que su pareja se parezca a ellos o ellas, que hasta desean que sean iguales, solo que la pareja no es la unión de dos personas iguales, sino complementarias, cada una en su puesto, para dedicarse a la obra común que Dios les ha encomendado (La Familia).

Al hablar de diferencias no hablamos de contradicciones, sino que, las debemos conocer para poder tener mayor complementariedad entre nosotros, para poder tener un encuentro positivo, no de rechazo, en el cual se acepta al otro, tal como es, valorando su persona, respetando sus cualidades y aprovechando todo aquello que nos puede dar nuestra pareja. Lo que es extraordinariamente importante observar en estas diferencias, es que el hombre y la mujer se necesitan mutuamente, ya que el hombre es débil, donde la mujer es fuerte y por su parte la mujer flaquea, donde el hombre permanece firme. Esto hace que la mujer y el hombre, mediante el amor y la entrega total se complementen de manera sorprendente formando una sola carne.

Algunos ejemplos de las diferencias entre el hombre y la mujer:

 

HOMBRE
MUJER
Cuerpo. Físicamente Masculino. Generalmente robusto y preparado para el trabajo duro. Movimientos rápidos y fuertes. Órganos genitales externos preparados para la fecundación de la mujer.

Físicamente Femenina. Frágil y delicada. Movimientos con gran flexibilidad. Órganos genitales internos preparados para la recepción y desarrollo de semillas masculinas.

Energía vital En todas las actividades físicas y mentales (trabajo, amor, etc.) es rápido, pero por tiempo limitado, con tendencia a la distracción.




En todas las actividades físicas y mentales (trabajo, amor, etc.) es rápido, pero por tiempo limitado, con tendencia a la distracción.
Intelectual Lógico y reflexivo con mayor capacidad de síntesis y análisis. Realista con pocas fantasías. Indeciso para las determinaciones, pero al tomarlas es firme e irrevocable.

Intuitiva y poco objetiva con inclinación a la imaginación. Juicios rápidos, poco lógicos pero más emocionales, por lo que los puede cambiar fácilmente.
Sentimental Ama y conquista con un papel activo. Apasionado, impulsivo y quiere poseer el objeto amado totalmente. Descuidado para manifestar su amor, seco y poco comunicativo.



Ama y es feliz al ser conquistada. Tierna con tendencia a darse, pero le gusta la posesión con exclusividad de lo amado. Gusta de las demostraciones constantes y sensibles de afecto.
Religión Analiza su fe con muchos razonamientos con tendencia a la incredulidad, a la duda y a la tibieza. Tiene pocos sentimientos religiosos.

Ama a Dios más con sentimientos que con ideas y no se preocupa mucho por el razonamiento, por lo que tiene más practicas religiosas.
Atracción amorosa Más instintiva y carnal.

Más sentimental y espiritual.
Placer en el amor Más en lo físico.

Más en lo espiritual.
Ante las dificultades Se desorienta y tiene que estudiar de nuevo el asunto con el razonamiento.

Se adapta y se cambia a la situación actual, según sus sentimientos.

Maternidad Contribuye en la concepción y en la espera del hijo que está por nacer.



Exclusiva para la gestación, en donde adquiere las virtudes de paciencia y acogida; y desarrolla el instinto de protección y cuidado.

 

La sexualidad es una de las manifestaciones de la madurez personal que repercute en las relaciones de la pareja y en la misión de la comunidad familiar. Para el cristiano la sexualidad queda integrada en el seguimiento de Cristo y es un área para vivir la Buena Nueva del amor, sabe que la interpretación de los valores de la sexualidad no dependen solamente del dictamen de su conciencia, sino de la enseñanza del magisterio de la Iglesia a la que se debe amor y obediencia. "La voluntad de Dios es que se hagan santos y que rehuyan la libertad sexual. Que cada uno se comporte con su esposa con santidad y respeto, y no se deje llevar por el deseo, como hace la gente que no conoce a Dios (1 Tesalonicenses 4, 3-5).

La sexualidad animal y humana tienen muchos puntos en común, pero los humanos superamos mucho a los animales, ya que tenemos cabeza para pensar, voluntad para controlarnos, corazón para sentir y alma donde reside Dios. Con esto sabemos que el ser hombre y mujer abarca a todo el ser humano y no sólo a sus órganos genitales y sus actividades correspondientes. La sexualidad es algo santo y sagrado para Dios, por ello debemos tener un profundo respeto a los órganos sexuales, a la semilla viril y a las actividades sexuales, puesto que Dios quiere que el hombre y la mujer sean signo de Él en el amor divino del sacramento del matrimonio, ya que "no soy yo quien te ama, sino es Dios a través de mí". Con esto la mujer debe ser un trampolín para que el hombre llegue a Dios y viceversa el hombre para la mujer. "Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella" (Efesios 5, 25).

Lo que distingue la relación conyugal de cualquier otra relación humana, es que en la entrega mutua del hombre y la mujer, el cuerpo esta comprendido como medio para la realización plena del amor y para asegurar la perpetuidad de la especie humana. La sexualidad como vivencia humana es una expresión de ternura y de donación de los esposos, con una puesta de comunicación interpersonal del "yo" y el "tú", en el cual se encuentra el camino del amor fecundo de los esposos que se traduce en una familia.

Los criterios de normatividad de la conducta sexual son los siguientes:

· Honesta y dentro del compromiso matrimonial.
· Amorosa con sentido trinitario de entrega, unidad y fecundidad.
· Fiel a su pareja con castidad conyugal, dominando las tendencias genitales.
· Abierta a la vida, sin temor a la procreación.

En toda relación conyugal intima es indispensable conocer las diferencias biológicas y psicológicas del hombre y la mujer, para poder tener una plena armonía en la relación sexual. El hombre despierta con facilidad su deseo sexual, es imperioso y localizado a los sentidos como la vista y el tacto. La mujer despierta con lentitud su deseo sexual , su forma es difusa y esta ligado a la ternura (sin que esto signifique que los sentidos no tengan importancia en ella). El saber las diferencias entre los hombres y las mujeres nos ayudará a tener una unión sexual más armónica y placentera.

 

Reflexiona y comparte con tu pareja:

  • ¿Veo mi cuerpo como una maravilla creada por Dios y templo del Espíritu Santo?
  • ¿En muestro matrimonio habrá complementariedad o rivalidad y por qué?
  • ¿Respeto y acepto las diferencias que existen en mi pareja?
  • ¿Nuestra unión conyugal será de cuerpo y espíritu, y orientada por la doctrina cristiana?
  • ¿Ya hemos platicado sobre las enfermedades que hemos tenido?
  • ¿Sabes que tipo de sangre tiene tu pareja?
  • ¿Estás seguro(a) que tu pareja no tiene SIDA?
  • ¿Estás seguro(a) que tu pareja no usa drogas?
  • ¿Ya sabes en qué aspectos vas a tener que complementar a tu pareja?
  • ¿Ya sabes los aspectos que necesitas que te complemente tu pareja?
  • ¿Estoy dispuesto(a) a que nos ayudemos y comprendamos siempre?
  • ¿Sé que la entrega física es parte del sacramento del matrimonio?
  • ¿Nuestra sexualidad la vamos a descubrirla con la donación mutua?
  • ¿La relación sexual la veo como parte de nuestro amor?
  • ¿La fidelidad en el matrimonio es indispensable para la donación?
  • ¿Un fruto de nuestra relación sexual pueden ser los hijos?
  • ¿La sexualidad no es la única demostración de amor hacia mi pareja?