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Un
proyecto es la idea que se tiene de algo que se piensa y se quiere
hacer, y de cómo llevarlo a cabo. Significa que, antes
de dar ningún paso, nos hemos detenido a reflexionar para
saber identificar con claridad lo que queremos, los fines que
perseguimos, diferenciar estos de los medios para conseguirlos,
detectar capacidades y limitaciones, de tener una visión
lucida de la realidad y de las posibilidades reales con que contamos. |
Construir
un proyecto de vida en pareja no es fácil, y se tiene que alimentar
diariamente, por lo que se necesita mucho amor y entrega para hacerlo.
Es un trabajo para toda la vida en donde nos sentamos a pensarlo una
tarde, un fin de semana o un mes, pero que nadie crea que ahí
se acabó la historia, pues el proyecto se vive cada día,
lo actualizamos, lo enriquecemos y lo celebramos continuamente. Nosotros
somos el proyecto y ya reflexionamos que queremos hacer con nuestra
vida.
Características
del proyecto de vida y amor de pareja:
· Ha de ser de los dos, común a ti y a mí y, como
tú y yo, distinto de otros.
· Construido desde nuestra verdad, la de cada uno, de los dos.
· Hilo conductor que va tejiendo nuestras vidas a través
de nuestros valores
· Brújula llena del Espíritu Santo que nos orienta
a escoger la dirección
· Herramienta de vida, para dar vida a nuestra pareja, a través
de la donación mutua.
· Libre de hacer nosotros, los que decidimos hacer con nuestras
vidas
· Recoge todo lo que nos da seguridad (Dios).
· Duradero, capaz de ir envejeciendo con nosotros.
· Debe ser ilusionante, atractivo, irresistible, que nos divierta.
En
el proyecto de vida y amor de pareja nos reconocemos como una esperanza
y también como una realidad ya en marcha. No nos debemos dejar
llevar por la inercia social, sino por la búsqueda y seguimiento
del proyecto que tiene Dios para nosotros; pero al igual que el amor
que viene de Dios, se necesita tiempo, paciencia y trabajo nuestro.
El
mundo en el que vivimos, esta lleno de materialismo, en donde el ansia
de poseer y tener se adueña de las personas, al grado que los
valores del espíritu no significan nada ante el dinero, el placer,
la comodidad, el figurar socialmente, etc.. También podemos observar
que aunque las metas materiales se logren, se experimenta una sensación
de insatisfacción; pues la falta la espiritualidad hace que busquemos
por diferentes medios llegar a la felicidad total; pero esta solo se
encuentra a través del único camino que Dios nos ha marcado,
el amor. "Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de
los ángeles, si me falta el amor sería como bronce que
resuena o campana que toca. Aunque tuviera el don de profecía
y descubriera todos los misterios, - el saber más elevado -,
aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta el amor
nada soy. Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara
mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada
me sirve". (1 Corintios 13, 1-3)
La
espiritualidad es la forma de vida y las ideas que Jesús nos
enseño. Así que aprovechando la riqueza espiritual que
Jesús le dejó a la Iglesia, en la que cada uno de nosotros,
miembros de esa Iglesia según su vocación, se pueda implantar
el reino de Dios en la tierra. La espiritualidad cuenta con los sacramentos,
que son los principios de la vida divina del hombre y su capacidad para
cumplir las funciones del pueblo de Dios, con la oración que
une al hombre con Dios, y con los apostolados de servicio que son formas
de colaborar con el plan de nuestro Creador. "Jesús les
dijo: Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar
a cabo su obra" (Juan 4,34).
La
espiritualidad conyugal, hace la conciencia de que el sacramento del
matrimonio constituye una verdadera vocación divina, mediante
el cual se puede llegar a la santificación, usando el amor conyugal
y el amor paternal, aceptando las dificultades cotidianas del diálogo
conyugal, valorando la inmensa responsabilidad de traer hijos al mundo,
dando testimonio de amor cristiano, etc. Donde el amor de Cristo a la
Iglesia es el modelo, con la misma fidelidad, con la misma intensidad,
con el mismo sentido de responsabilidad que llega hasta el sacrificio
total por el otro, con el mismo respeto mutuo, con la misma generosidad
y con la misma fecundidad.
Los
esposos no pueden realizarse espiritualmente por mucho que se quieran,
sin la práctica de los sacramentos, sin la misa dominical y sin
ciertas formas de oración, puesto que son cristianos y no pueden
conservar su vitalidad, si se aíslan de la fuente de la gracia,
que es Cristo cabeza de la Iglesia. "Él quiere que todos
los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Único
es Dios, único también es el mediador entre Dios y los
hombres, Cristo Jesús verdadero hombre" (1 Timoteo 2,4-5).
Podemos
decir que los medios no son la espiritualidad; pero la espiritualidad
exige que se pongan los medios adecuados. Y que los medios naturales,
no sólo obligan en conciencia sino que son elemento insustituible
de la espiritualidad conyugal ya que si no se ponen en práctica,
no es posible lograr una vida de pareja y mucho menos una pareja de
calidad. Los medios sobrenaturales no reemplazan los naturales, pero
ayudan a superar las dificultades que éstos plantean en circunstancias
concretas (v.g. el perdón). Pero no podemos contentarnos con
el fomento exclusivo de los medios naturales, pues sería dejar
a las parejas a medio camino. Los medios para lograr dicha espiritualidad
son:
Reflexiona
y comparte con tu pareja:
- ¿Para qué
nos casamos y qué objetivo buscamos juntos?
- ¿Tenemos un proyecto
de vida para nuestro matrimonio y cuándo lo hicimos?
- ¿Qué lugar
ocupa Dios en nuestros proyectos personales y matrimoniales?
- ¿Cuáles
son las metas espirituales que tenemos individualmente y como matrimonio?
- ¿Ya nos pusimos
de acuerdo sobre el trabajo de la mujer fuera del hogar?
- ¿Ya nos pusimos
de acuerdo sobre el trabajo del hombre en el hogar?
- ¿Hemos hablado
sobre la forma de divertirnos?
- ¿Nos gusta trabajar
juntos en actividades comunes?
- ¿Estamos de acuerdo
de lo que queremos llegar a ser en la vida?
- ¿La mayor parte
de mi vida estoy contento?
- ¿Ya sabemos cómo
llegar a ser felices en nuestro matrimonio?
- ¿La religión
que practico tiene que ver con la vida que pensamos llevar?
- ¿Estamos de acuerdo
que somos parte activa y vital de la Iglesia?
- ¿Estamos de acuerdo
en trabajar como matrimonio en la Iglesia?
- ¿Sé que
debo ser instrumento de Dios para hacer feliz a mi pareja?
- ¿Estoy consciente
que en mi matrimonio está Dios?

