Melodía,
sucesión organizada de notas de tono y duración
específicas, enlazadas juntas en el tiempo para producir
una expresión musical coherente. En términos de
la música occidental, la melodía es (junto con
el ritmo) el aspecto 'horizontal' de la música que avanza
en el tiempo, mientras que la armonía es el aspecto 'vertical',
el sonido simultáneo de tonos distintos. En muchas de
las culturas musicales del mundo, la armonía no es tan
importante y la melodía es el único centro de
la actividad tonal.
Como
regla general, las melodías que provienen de las tradiciones
de la música folclórica tienen unas gamas vocales
más restringidas (generalmente dentro de una única
octava) y se mueven de una nota a otra por intervalos pequeños
o incluso a veces por movimientos conjuntos o intervalos de
segunda. Por el contrario, las melodías de la música
compuesta tienden a usar gamas más amplias y saltos mayores
entre notas (a veces llamados movimientos disjuntos). Un ejemplo
de este tipo es "La Marsellesa", que tiene una gama
de una novena y saltos de hasta una sexta menor. El ritmo, el
tempo y la armonía del acompañamiento también
son importantes a la hora de definir el carácter de una
melodía. Dos melodías pueden usar exactamente
la misma serie de relaciones tonales pero, al hacerlo con ritmos
y compases diferentes, constituir identidades totalmente diferentes.
Ejemplo de ello es el tema del 'Pas de deux' de El cascanueces
de Chaikovski, que es el mismo que el del villancico 'Joy to
the World' -ambos son una simple escala mayor descendente-,
pero se distinguen por el ritmo y la armonía. En la música
instrumental, las capacidades y limitaciones técnicas
particulares de los distintos instrumentos afectan también
a la naturaleza de la melodía escrita para ellos. En
los sistemas musicales no armónicos, el uso de los modos
es la manera más aceptada de construir melodías:
cada modo no sólo especifica las notas usadas, sino también
el carácter de la melodía y el uso de ciertas
fórmulas melódico-rítmicas, mientras que
el trasfondo armónico permanece estático. Por
otra parte, en la música occidental, la influencia de
la armonía ha tendido a la creación de melodías
que implican progresiones armónicas a los oídos
del público, incluso cuando la melodía se escucha
sin acompañamiento. Este lenguaje melódico característico
se encuentra en todos los géneros de la música
tonal, incluida gran parte de la música popular del último
siglo. El desarrollo de la música atonal de principios
del siglo XX, y la creación eventual del sistema dodecafónico,
tendrían un efecto profundo a su vez en la relación
entre la melodía y la armonía, cortando de forma
efectiva la relación directa que el tonalismo funcional
había establecido entre ambas. Las melodías de
las obras de madurez de los compositores de la segunda escuela
de Viena (Arnold Schönberg, Alban Berg, y Anton von Webern),
se libraron de las ataduras de la armonía tonal, por
lo que se hicieron característicamente angulares, con
grandes saltos por toda la gama de los intervalos.