Antigua,
Música, término utilizado para describir la música
europea desde el siglo X hasta el siglo XV, también conocida
como música medieval. Se denomina del mismo modo un movimiento
reciente relacionado con la práctica de la interpretación
de la música anterior al siglo XIX.
La
monodia sacra
Si
bien las fuentes más antiguas de música polifónica
(a varias partes o voces) datan del comienzo de este periodo (por
ejemplo, el tratado Musica enchiriadis, hacia el 850), las principales
tradiciones heredadas eran monofónicas (a una sola parte o
voz). Todavía se discute sobre los orígenes exactos
del canto litúrgico, que hoy se conoce popularmente como canto
gregoriano. Los manuscritos que han llegado a nosotros de finales
del siglo IX muestran una notable diversidad de estilos regionales
y unos tipos de notación musical (neumas) que indican sólo
el contorno aproximado de las melodías.
En
cualquier caso, los siglos X al XII fueron testigos de importantes
avances dentro de este repertorio. Se añadieron nuevos temas
poéticos y musicales (por ejemplo, las secuencias, tropos y
conductus) a la liturgia tradicional, y las innovaciones teóricas
de Guido d'Arezzo, que condujeron a la producción por primera
vez de libros de cantos que utilizan la notación habitual en
pentagramas. Una de las novedades más importantes fue el drama
litúrgico que floreció entre los siglos XI y XII. Los
ejemplos más antiguos, que fueron introducidos en las ceremonias
del Sábado Santo, representan la visita de las tres Marías
a la tumba de Cristo (Visitatio sepulchri) utilizando versiones ampliadas
de los diálogos en canto llano entre los ángeles y las
tres mujeres. Los dramas eclesiásticos posteriores utilizaron
otros temas tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento (por ejemplo,
Ordo prophetarum) y, a veces, también la vida y milagros de
los santos (por ejemplo, de san Nicolás). La parte musical
siguió basándose en modelos del canto llano, pero aumentando
su vocabulario expresivo con lamentos apasionados (planctus) y gritos
de ira. Parece que algunos de estos dramas fueron escritos para diversión
de los cantantes de coro (por ejemplo, El juego de Daniel), así
como para la enseñanza de la fe cristiana.
La
monodia profana
Comparado
con la abundancia de fuentes de monodias sagradas a partir del siglo
X, el repertorio de la canción profana anterior al 1150 está
relativamente poco documentado, si dejamos a un lado las ocasionales
citas de estribillos poéticos populares en los romances, obras
de teatro y polifonía posteriores. Incluso en los casos en
los que se ha conservado la notación musical, no hay garantías
de que se trate de la obra original. No obstante, con el auge de la
langue d'oc (provenzal) y la langue d'oïl (una forma primitiva
de francés) como lenguajes poéticos de los siglos XII
y XIII, se creó un amplio repertorio de canciones de trovadores
y troveros para las cortes de la nobleza francesa. Los trovadores
(activos en el sur de Francia) y los troveros (que actuaban en el
norte) provenían de clases sociales distintas, aunque la mayoría
descendía de la aristocracia y escribía dentro de las
convenciones del amor cortesano, que elevaba a las mujeres a una relevante
posición en la sociedad. No es casualidad que este periodo
fuera testigo del crecimiento del culto a la Virgen María,
pero también era la época de las Cruzadas. En consecuencia,
uno de los temas característicos de la producción de
estos poetas músicos era el de la guerra y la separación.
Esta costumbre pronto se difundió por Alemania, Italia y España.
En
general, las canciones de los troveros revelan un mayor interés
por la organización formal que las de los trovadores, y anticipan
algunas de las estructuras de las chansons de los siglos XIV y XV
(especialmente el rondeau). Los cancioneros recogen más de
dos mil composiciones de este tipo, y no sólo identifican a
muchos de los compositores (por ejemplo, Teobaldo I, rey de Navarra,
1234-1253), sino que también retratan las vidas de las figuras
más célebres. La monodia profana decayó después
del 1300, pero sobrevivió brevemente en los virelais y lais
de Guillaume de Machaut, inspirados en la poesía trovadoresca.
Junto
a los trovadores y troveros conviene citar a otro tipo de personajes,
mitad poetas, mitad saltimbanquis, llamados juglares. Iban de aldea
en aldea, perseguidos por la Iglesia, divirtiendo a un público
analfabeto. Son los transmisores de la música popular no litúrgica.
Mientras que los trovadores componían y cantaban sus propias
obras, el juglar sólo interpretaba por no tener formación
para más.
Polifonía
Mientras
Adam de la Halle, uno de los últimos troveros, aún se
dedicaba a añadir acompañamientos armónicos simples
a sus canciones, las grandes abadías y colegios eclesiásticos
de Europa eran testigos de más de cuatrocientos años
de experiencia con la polifonía escrita. No existen dudas de
que había música improvisada tanto en los contextos
profanos como en los sagrados incluso antes de que hubiera registro
de ello. Pero entre el año 850 y el 1150 es posible trazar
la evolución de la polifonía litúrgica conocida
como organum, desde las simples duplicaciones paralelas del canto
llano a la octava, la quinta o la cuarta, hasta otras versiones más
sofisticadas en las que el canto llano aparece por debajo de una voz
superior exuberante (llamada cantus). En Winchester, Limoges, Chartres
y Santiago de Compostela se conservan importantes manuscritos con
ejemplos de este tipo de repertorio. La cima de este proceso de embellecimiento
de la liturgia (principalmente del propio de la misa) está
representado por la escuela de Notre Dame, en París, de finales
del siglo XII y comienzos del XIII. Hasta nosotros han llegado los
nombres de dos de esos compositores: Leoninus (a quien se atribuye
la compilación del Magnus liber organi, 1180) y Pérotin,
llamado el Grande, que se supone revisó e hizo añadidos
a la obra de su predecesor (c. 1185). Es muy probable que ambos tuvieran
un papel destacado en el desarrollo de la forma primitiva de la notación
rítmica basada en los seis modos rítmicos (cuyos nombres
proceden de los pies poéticos griegos: troqueo y yámbico,
entre otros). La aplicación de pies métricos (casi equivalentes
a los ritmos binarios compuestos modernos) a las voces superiores
del organum -y a veces también a los tenores (en esta época,
las voces más graves) del canto llano-, revitalizó la
forma y allanó el camino para un rápido desarrollo de
la notación y de las técnicas de composición
elaboradas durante los siglos XIII y XIV.
Dado
que el mismo organum evolucionó como una mera ornamentación
de las secciones solistas de los introitos y graduales del canto llano,
resulta lógico pensar que también lo interpretaban solistas.
De hecho, la superposición e intercambio constante de las voces,
por ejemplo, en el Viderunt omnes (gradual navideño) a cuatro
voces de Pérotin, presupone tal claridad en la ejecución
que sería recomendable utilizar una sola voz por cada parte.
También existen evidencias de que la voz o voces superiores
del organum estaban reforzadas con textos adicionales (tropos) en
las secciones en las que el tenor se movía de forma métrica
respecto a la otra u otras partes. Estas secciones (cláusulas)
eran interpretadas como piezas independientes de música de
cámara devocional o recreativa, y también como parte
del contexto original del organum. Alrededor del 1240 tanto las partes
superiores en francés como las escritas en latín eran
inventadas y se llamaban motetes, título que luego se aplicó
a las obras completas.
Durante
la segunda mitad del siglo XIII, el motete se estableció como
la forma principal de música artística polifónica
en Europa. Numerosas colecciones de manuscritos (algunas de ellas
copiadas después del año 1300) atestiguan su significación
y popularidad. El manuscrito Montpellier, por ejemplo, contiene más
de 300 motetes para dos, tres y cuatro voces, cuyos temas van de lo
religioso a lo erótico, y que a menudo contienen una yuxtaposición
de dos, uno en latín y otro en francés. Un género
importante, el motete pastoril, relata incidentes de corte rural entre
pastores y pastoras e introduce la figura de un caballero que trataba
de seducirlas. La influencia de las convenciones poéticas de
trovadores y troveros, a menudo se combinaba con la cita de estribillos
poéticos comunes o (en cerca de veinte casos) el uso de canciones
y danzas profanas francesas en lugar de los habituales tenores del
canto llano.
Una
de las consecuencias del uso de textos narrativos en las voces superiores
de los motetes fue la necesidad de utilizar valores rítmicos
más cortos que permitiesen acoplar palabras y música
de forma silábica. Los teóricos Franco de Colonia (alrededor
de 1260) -que introdujo una forma de notación mensural (medida)
que incluía la semibreve como unidad distinguible (en transcripción
moderna, aproximadamente una semicorchea)- y Petrus de Cruce (hacia
el 1280) -quien dio aún más flexibilidad al sistema
para permitir el agrupamiento de hasta siete semibreves, lo que permitió
declamar con más rapidez- fueron los autores de las soluciones
a este problema. Estos avances en la notación sentaron las
bases para el Ars nova, cuyos principios quedaron establecidos en
el tratado del mismo nombre (alrededor de 1325) de Philippe de Vitry
(1291-1361). Entre otros refinamientos de la notación, Vitry
(así como otros teóricos contemporáneos suyos)
introdujo un nuevo valor rítmico (la mínima), así
como un método más sistemático para indicar los
silencios. Por primera vez fue posible tener notación para
la síncopa -práctica ésta que alcanzó
su más alto nivel de complejidad en el estilo llamado Ars subtilior
(en latín, 'arte más que útil') de finales del
siglo XIV, en la corte papal de Aviñón.
Si
bien resultaría más lógico usar el término
Ars nova sólo para describir la música de la primera
mitad del siglo XIV, hoy se acepta su uso como etiqueta estilística
para el periodo comprendido aproximadamente entre 1300 y 1400. Los
autores de la época habían acuñado ellos mismos
el término Ars antiqua para referirse al arte del siglo precedente,
entre alrededor de 1200 y 1300. Aparte de las innovaciones en la notación,
el nuevo arte del siglo XIV estableció una serie de patrones
técnicos para la composición que han tenido una influencia
muy duradera. Uno de ellos, el isorritmo (en griego, 'ritmo semejante'),
se construía sobre los esquemas rítmicos repetidos de
los tenores de los motetes del Ars antiqua, al que se aplicaba los
mismos principios que a las voces de los motetes y a los movimientos
de la misa polifónica. El motete en sí continuó
utilizándose, tanto en su forma sagrada como profana, tal y
como era en el siglo XIII, y fue adoptado como medio de debate y sátira
política (como en Le Roman de Fauvel, un extenso poema satírico
escrito aproximadamente entre 1310 y 1314, con 167 melodías,
varias de ellas de Philippe de Vitry).
Tanto
si los motetes isorrítmicos se componían o no comenzando
con el tenor (generalmente la parte inferior), las canciones polifónicas
del periodo del Ars nova parecen haber sido construidas a partir de
la voz superior (cantus). La parte o partes inferiores actúan
como acompañamiento a una melodía más expresiva
cuya poesía se amolda a una de las formas fijas establecidas
(rondeau, balada y virelai en Francia). Las estructuras musicales
(por oposición a las poéticas) se basaban en el uso
de dos secciones equilibradas que se repetían con el mismo
texto o con uno nuevo, según la forma que se emplease. El uso
del canon era habitual, en especial en las canciones sobre temas de
caza (en su más amplia definición) conocidas como chace
(en Francia) o caccia (en Italia). En ocasiones, las canciones utilizaban
técnicas del motete al citar una melodía popular en
la parte del tenor. Este uso de un cantus firmus sería aún
más explotado en las partes musicales de la misa, especialmente
en la primera mitad del siglo XV.
Los
dos compositores más importantes del siglo XIV fueron Guillaume
de Machaut y Francesco Landini (alrededor de 1325-1397). La conservación
de sus obras en bellísimos manuscritos refleja la estima de
que gozaban entre sus contemporáneos y sucesores. Sus respectivas
producciones son indicadoras de la popularidad de las formas fijas
en Francia y del madrigal (que no debe confundirse con el del siglo
XVI) y la ballata en Italia. Machaut fue también el primer
compositor conocido de una obra completamente polifónica de
ordinario para la misa además de ser un poeta muy considerado
en su época. Sus trabajos se caracterizan por la refinada aplicación
del isorritmo y la síncopa, por lo que a veces su música
es descrita como intelectual. Esto no es cierto, dado que sus composiciones
siempre son intuitivas respecto al texto y poseen un tono alegre en
los momentos de alarde vocal. En comparación, Landini es justamente
apreciado por su estilo melódico, fluido y sus maneras rítmicas
más graciosas. Se puede afirmar que su música ensaya
algunos de los rasgos del estilo posterior del bel canto italiano.
Otra
forma que tuvo su importancia en esta época fue la danza. También
hay tipos de danza religiosa, utilizados en las representaciones teatrales
de la Iglesia. En España es famoso el Canto de la Sibila. Otras
danzas de los peregrinos se conservan en el Llibre Vermell de Montserrat.
España, por razones de vecindad con Francia, estuvo al corriente
de las novedades musicales de la época. Destaca el Códice
Calixtino, donde aparecen entre muchas piezas monódicas 21
discantos a dos voces y uno a tres, quizá el más antiguo
conocido en Europa, pues data del siglo XII.
Otra
colección importantísima de aspecto religioso fue las
Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio. Recopiladas
a finales del siglo XIII, son más de 400 canciones monódicas
dedicadas a la Virgen. De Martín Codax, trovador gallego, se
conservan las melodías de 6 cantigas. En cuanto a la música
polifónica, destacan el códice del monasterio de las
Huelgas que contiene composiciones tanto monódicas como polifónicas
del XII al XIV, y el Llibre Vermell del siglo XIV.
La
música instrumental que ha sobrevivido del periodo del que
hablamos es relativamente escasa y tanto la música profana
como la religiosa de esta época, aunque era escrita para voces,
podría interpretarse con acompañamiento instrumental
(violas, flautas, chirimías, laúdes, salterios y gaitas).
Un pequeño número de estampidas (de estructura AABBCC)
se conservan en varios manuscritos de los siglos XIII y XIV, son casi
siempre monofónicas y a veces tienen títulos muy atractivos
(por ejemplo, El lamento de Tristán). Aproximadamente desde
1325 hay un número cada vez mayor de arreglos para teclados
de composiciones vocales (incluidas algunas de Vitry en el Códice
Robertsbridge) que representan los comienzos de una tradición
que culmina en las colecciones del siglo XV, como el Libro de órgano
Buxheim (hacia el 1470). La música del siglo XV siguió
utilizando las técnicas y estructuras del periodo del Ars nova.
En Inglaterra, especialmente, el desarrollo de un lenguaje armónico
más rico alcanzó su cima en las partes musicales de
las misas y motetes de Leonel Power (hacia 1375-1445), John Dunstable
y otros, incluido los del manuscrito de Old Hall (copiado a principios
del siglo XV). La síntesis de los estilos nacionales que coincidió
con el establecimiento del ciclo de la misa como una forma de arte
central en Europa (entre 1430 y 1470), fue estimulada en gran medida
por la popularidad e influencia de la música inglesa en el
continente.
La
época de los Reyes Católicos fue muy importante para
la música española. Los polifonistas, aunque conocían
y practicaban las técnicas de los flamencos, mantuvieron un
estilo propio, con formas más populares, como el villancico
y el romance. Utilizaban unos procedimientos menos complicados que
los flamencos, adquiriendo sus canciones mayor sobriedad y frescura.
El más importante fue Juan del Encina, poeta, dramaturgo y
músico.
La
práctica interpretativa
En
un segundo sentido, el término música antigua se refiere
al movimiento cuyo objetivo se dirige a interpretar de la forma más
auténtica tanto la música medieval como la del renacimiento
y la música barroca. Identificada en principio con los trabajos
pioneros de David Munrow (1942-1976) y el Early Music Consort de Londres,
el término se utiliza ahora de forma generalizada para designar
a todo estudio aplicado cuyo objetivo sea recrear las condiciones
y convenciones de la interpretación original de una composición.
Desde 1970 han proliferado los festivales y las muestras de reproducciones
de instrumentos originales y temas relacionados con la música
antigua.