Intervalo,
diferencia de altura entre dos tonos musicales oídos sucesiva
o simultáneamente. En la armonía occidental, los nombres
de los intervalos indican el número de notas de la escala diatónica
(la escala de siete notas que usa los tonos de do a si) comprendidas
en el intervalo. Así, el intervalo do-sol se denomina de quinta,
ya que comprende cinco notas de la escala diatónica (los intervalos
siempre se cuentan con ambos extremos incluidos). El unísono
(del italiano, 'una sola nota') consiste en dos tonos idénticos
(por ejemplo, dos voces que cantan el do central). La octava (del
latín, octavus) es un intervalo entre dos notas separadas por
5 tonos y 2 semitonos (por ejemplo, del do central al do inmediatamente
superior en la escala). Términos como quinta o tercera no resultan
suficientemente precisos para definir completamente a los intervalos
diatónicos, por lo que se añaden los términos
calificativos de mayor, menor, perfecta, disminuida o aumentada. Los
unísonos, octavas, cuartas y quintas pueden calificarse como
intervalos perfectos. Su identidad acústica es tan fuerte que
si su tamaño se viera alterado de forma perceptible, perderían
su carácter esencial. Por ejemplo, se puede analizar una cuarta
perfecta como do-fa para descubrir dos tonos enteros (do-re y re-mi)
y un semitono (mi-fa). La escala diatónica también contiene
el intervalo fa-si (de tres tonos enteros), que el oído percibe
como radicalmente diferente de una cuarta perfecta. En este último
caso, se denomina cuarta aumentada, ya que es mayor que la cuarta
perfecta en un semitono. Los otros intervalos diatónicos (segundas,
terceras, sextas y séptimas) aparecen en dos tamaños,
uno de ellos mayor que el otro en un semitono. La tercera menor mi-sol
(un semitono, mi-fa, más un tono entero, fa-sol) coexiste junto
a la tercera mayor do-mi (dos tonos enteros, do-re y re-mi) al constituir
juntos el acorde de do mayor.
Con
el tiempo la música occidental ha ido escogiendo su material
tonal más allá de los límites de la escala diatónica,
lo que ha dado origen a la aparición de otros intervalos aumentados
(como la sexta aumentada entre do y la sostenido, un semitono mayor
que la sexta mayor do-la) y disminuidos (menores en un semitono; por
ejemplo, la tercera disminuida entre do sostenido y mi bemol). Los
intervalos mayores que una octava mantienen la identidad acústica
básica de los intervalos menores de la octava que les corresponden.
De ahí que la duodécima a veces se denomine quinta compuesta,
es decir, una octava más una quinta.