Canto religioso de carácter popular
propio de la comunidad negra estadounidense. Surgió alrededor
de 1870. Al principio se trataba de un estilo predominantemente blanco,
pero fue imponiéndose en los actos de cristianización
dirigidos por el evangelista Dwight Moody y el músico Ira Sankey.
Tiene sus orígenes en los himnos de las escuelas dominicales,
en los cánticos de fe y en las melodías y armonías
de la música popular transformados por la tradición
africana de la comunidad negra. La voz del bajo a menudo repite como
eco las otras voces. Un ejemplo de ello lo encontramos en "I
Love to Tell the Story" (1869) de William Fischer. Los textos,
especialmente los poemas de Fanny Crosby, suelen tratar de la salvación
y la conversión. La música negra de gospel, alcanzó
su máximo esplendor entre las décadas de 1930 y 1960.
El canto, que puede fundirse con la danza extática, generalmente
se acompaña de piano u órgano, a menudo también
de palmas, panderetas y guitarras eléctricas. Los textos, como
el de "Precious Lord" (1932) de Thomas Dorsey se basan en
el tema del consuelo. Entre las cantantes más notables del
estilo destacan Rosetta Tharpe y Mahalia Jackson. Si bien las variedades
negra y blanca de la música de gospel se han mantenido separadas,
comparten repertorio y se han influido mutuamente.