Escala
(música), el arreglo, mediante la elevación o el descenso
de una serie tonal, de las notas utilizadas en un sistema musical.
El carácter sonoro de una escala dada depende del tamaño
y secuencia de los intervalos entre sus notas sucesivas.
Escalas
diatónicas
Al
menos desde la edad media, las escalas propias de la música
occidental han sido las escalas diatónicas, que pueden ejemplificarse
mediante las teclas blancas del piano. Estas escalas poseen una serie
repetida de semitonos (en las teclas blancas, mi-fa y si-do) y tonos
enteros (entre las otras parejas de notas adyacentes). Tienen siete
notas por octava (la octava nota de estas series es simplemente la
repetición de la primera, pero situada una octava más
arriba). Las escalas mayores y menores han dominado la música
occidental desde alrededor de 1650 y son, hablando en sentido estricto,
dos modos de la escala diatónica básica: el modo jónico,
representado por la serie do, re, mi, fa, sol, la, si (y do), que
se ha convertido en la escala mayor; y el modo eólico, representado
por la serie la, si, do, re, mi, fa, sol (y la), que se ha convertido
en la escala menor. Ambos modos suenan diferentes por la distinta
ubicación de los semitonos en ellos. Los modos de la música
medieval y folclórica se forman de una manera similar, pero
empezando desde puntos distintos (de re a re, de sol a sol, etc.).
Un modo es, en cierto sentido, una escala, pero el concepto de escala
es menos complejo. La parte esencial de una escala o modo mayor o
menor es su patrón interválico característico,
que puede reproducirse a partir de cualquier tono; por ejemplo, sol,
la, si, do, re, mi fa sostenido (y sol). Para ello, se deben añadir
notas más allá de las siete que tienen las teclas blancas
del piano (en este ejemplo, el fa sostenido, una nota de tecla negra
en el piano).
A
medida que fue desarrollándose el sistema de la tonalidad mayor-menor,
la escala menor natural sufrió dos modificaciones. La fuerte
tendencia a tener un semitono que resuelva hacia arriba en la nota
de la tónica (por ejemplo, sol sostenido a la) llevó
a la escala menor armónica: la, si, do, re, mi, fa, sol sostenido
(y la). Esta nueva nota sensible (aquí, el sol sostenido),
no obstante, creó un intervalo irregular (el que va de fa a
sol sostenido) que no era apreciado en las melodías. La escala
menor melódica suaviza este intervalo ofensivo aumentando en
un semitono otra nota más al actuar en sentido ascendente -la,
si, do, re, mi, fa sostenido, sol sostenido (y la)-, pero no posee
nota sensible en su forma descendente, por lo que adquiere el carácter
de la escala menor natural -la, sol, fa, mi, re, do, si (y la).
Escalas
no diatónicas
A
finales del siglo XIX, y dado el uso cada vez mayor de notas sostenidas
y bemolizadas, la música occidental comenzó a basarse
no ya en las escalas diatónicas, sino en la cromática:
12 notas en una octava, separadas por un semitono -do, do sostenido,
re, re sostenido, mi, fa, fa sostenido, sol, sol sostenido, la, la
sostenido, si (y do). Muchos compositores han experimentado con otras
escalas, como la de tonos enteros -do, re, mi, fa sostenido, sol sostenido,
la sostenido (y do)- y las microtonales (que utilizan intervalos menores
que el semitono). Las escalas pentatónicas, es decir, de cinco
notas, pueden encontrarse en gran parte de las músicas folclóricas
y no occidentales, en las que suelen mezclarse intervalos de tercera
(re-fa, mi-sol, la-do, etc.) con tonos enteros: do, re, fa, sol, la
(y do) o do, re, mi, sol, la (y do). Existen muchas otras escalas,
incluidas las escalas hexatónicas (de seis notas) y las pentatónicas
con semitonos. Sin embargo, muchas de las escalas no occidentales
emplean sistemas de afinación diferentes, en los que los intervalos
no se corresponden exactamente con los de las escalas occidentales.
Un ejemplo de ello es la música de Indonesia, que utiliza (entre
otras muchas) una escala pentatónica llamada sléndro,
en la que hay cinco notas espaciadas de manera casi igual dentro de
la octava.