Conductus,
composición latina medieval sobre una tonada popular o sobre
una melodía original profana o religiosa, de la que Pérotin,
de la escuela de Notre Dame, fue uno de sus máximos cultivadores.
Solía ejecutarse en los desplazamientos procesionales que tenían
lugar durante la ceremonia religiosa, pero no sobre canto llano, sino
sobre cantus firmus. Parece derivar de los introitos tropados, que
resultan de fragmentar el melisma libre gregoriano en sonidos de igual
duración con el fin de hacer corresponder un sonido a cada
sílaba y facilitar el canto a varias voces. En un principio
fue monódica, pero entre los siglos XII y XV se convirtió
también en polifónica. En el conductus polifónico
las sílabas del texto suelen ser cantadas al mismo tiempo (canto
homofónico) por todas las voces. Alrededor del texto del cantus
firmus se tejían las otras voces, con largas y variadas vocalizaciones.
A diferencia del organum, del discanto o del motete, el conductus
polifónico no se realizaba sobre textos litúrgicos.
También
se denominaba así, hacia fines del siglo XII, toda una serie
de poemas latinos que en dicha época coexistían con
las canciones de los bardos y trovadores.