"No
recibáis en vano la gracia de Dios" (2
Cor 6,1).
"Que
cada cual ponga al servicio de los demás la gracia que ha recibido,
como buenos administradores de las diversas gracias de Dios, si alguno
presta algún servicio: hágalo en virtud del poder recibido
de Dios, para que Dios sea glorificado en todo por Jesucristo, a quien
corresponde la gloria y el poder por los siglos de los siglos"
(1 Pe 4,10-11).
Si
tocamos el teclado, es porque Dios nos lo ha concedido, por lo tanto,
a nosotros nos toca administrar este don y ponerlo al servicio del Reino
de Dios.
Tres
actitudes que debemos tomar en cuenta al tocar para el Señor:
1.-
Estar convertidos al Señor.
"Examinad
qué es lo que agrada al Señor y no participéis
en las obras infructuosas de las tinieblas, antes bien, denunciadlas"
(Ef 5,10-11).
Nosotros
ya no somos del mundo, es por esto que ahora nuestra vida se ha convertido
en un acto continuo de alabanza al Padre. Si con nuestro instrumento
adoramos al Señor, no podemos ya participar en las obras de las
tinieblas, ni tocar para otro fin que no sea glorificar a Dios.
2.-
Pedir la luz y dirección del Espíritu Santo.
Samuel
ungió a David y quedó lleno del Espíritu Santo.
"Tomo
David el cuerno de aceite y le ungió, y a partir de entonces
vino sobre David el Espíritu de Yahve" (1 Sam 16,13).
Nosotros
por ser hijos de Dios tenemos al Espíritu Santo que nos unge
y nos capacita. La unción de Dios es la presencia del Espíritu
Santo que actúa en nosotros para que cada nota que sonemos produzca
frutos buenos y nos lleve a una viva experiencia de Dios.
"Cuando
el Espíritu de Dios asaltaba a Saúl, tomaba David la cítara,
la tocaba, Saúl encontraba calma y bienestar y el espíritu
malo se apartaba de él" (1 Sam 16,23).
Es
tarea de cada uno de nosotros el abrirnos a la acción creativa
del Espíritu Santo, dejar que nos tome y nos inspire para que
toquemos con unción, y así, el fruto que se produzca sea
paz, gozo, liberación, presencia de Dios, alegría, etc.
3.-
Actitud humilde y confianza en Dios.
"Nada
hagáis por rivalidad, ni por vanagloria, sino con humildad, considerando
cada cual a los demás como superiores a sí mismo"
(Fil 2,3).
No
se trata de "lucirnos", de presentar un "show" o
de aparecer como solistas en el piano; o lo contrario, "cohibirnos",
y no aventarnos a tocar porque nos da vergüenza. La actitud correcta
es hacerlo bien, lo mejor que podamos, con humildad, buscando la gloria
de Dios y la edificación de la asamblea.
"Todo
cuanto hagáis, hacedlo de corazón como para el Señor
y no para los hombres" (Col 3,3).
Lo
más importante no es ser grandes virtuosos en la técnica
del instrumento, sino ser purificados, dóciles y sensibles a
la dirección del Espíritu Santo.
"Cuando
partimos de nuestra ignorancia y nos humillamos, entonces es cuando
nuestro espíritu se abre para poseer la Verdad, la inspiración
y la dirección de Dios".
PUNTOS
PRACTICOS Y TECNICAS DEL PIANO.
a)
Cómo se forman los acordes, cuáles son sus calidades y
sus inversiones.
Los
acordes están formados por:
1.-
Fundamental.- es la que da origen al acorde.
2.- Tercera.- una tercera mayor a partir de la fundamental.
3.- Quinta perfecta.- una quinta perfecta a partir de la fundamental.
La
calidad de un acorde puede ser: mayor, menor, aumentado o disminuido.
|
|
Mayor:
- fundamental
- 3a mayor
- 5a perfecta |
Menor:
- fundamental
- 3a menor
- 5a perfecta
|
Aumentado:
- fundamental
- 3a mayor
- 5a aumentada
|
Disminuido:
- fundamental
- 3a menor
- 5a disminuida
|
Inversiones de los
acordes:
| |
Fundamental
D0-MI-SOL
|
1a Inversión
MI-SOL-DO
|
2a Inversión
SOL-DO-MI
|
b)
Cada acorde tiene una letra con la cual se le puede representar y se
le llama cifrado de acompañamiento.
DO
= "C"
RE = "D"
MI = "E"
FA = "F"
SOL= "G"
LA = "A"
SI = "B"
- (C/D)
la nota al lado derecho(D) corresponde al acompañamiento del
bajo
- (C,
o CM o Cma) = Do mayor
- (m)
para los acordes menores. Em = Mi menor
- (b)
para los acordes bemoles. Eb = Mi bemol
- (#)
para los acordes sostenidos. E# = Mi sostenido
- (sus)
para los acordes suspendidos. Esus = Mi suspendido
- (+)
para los acordes aumentados. E+ = Mi aumentado
- (º)
para los acordes disminuidos. Eº = Mi disminuido
- (7)
para los acordes de séptima. E7 = Mi con séptima
- (9)
para los acordes de novena. E9 = Mi con novena
- (6)
para los acordes de sexta añadida. E 6 = Mi con sexta.
c)
Cómo se forman las escalas.
Las
escalas mayores se forman con 5 tonos enteros y 2 semitonos.
La
escala menor armónica se compone de 3 tonos, 3 semitonos y u
na 2a aumentada.

d)
Armaduras de tonalidad y sus relativos.
La
armadura de tonalidad son los sostenidos o bemoles que se van acumulando
junto a la clave, que no son alteraciones, sino son los sonidos diatónicos
y permanentes para cada tonalidad.
Al
lado de cada tonalidad mayor existe una menor y ambas utilizan la misma
armadura.
Armaduras
de tonalidad en el orden de sostenidos:

Armaduras
de tonalidad en orden de bemoles:

e)
Función de la mano derecha y de la mano izquierda.
Generalmente
en una partitura para piano, lo que se lee en clave de sol lo ejecuta
la mano derecha y hace las veces de la melodía y lo que se lee
en clave de fa lo ejecuta la mano izquierda y hace el acompañamiento.
Algunos
estilos para acompañar: Punteado, arpegio, bajeo.
f) Acordes que aompañan a cada tonalidad.
Los
principales acordes de una tonalidad son los de los grados I, V y IV,
y en mayor o menor fuerza los acordes de los otros grados de la escala.
Ejemplo:
Acordes
de las tonalidades que se usan con
más frecuencia:
|
C
|
C
- G - F - Am - Em - Dm |
|
D
|
D
- A - G - Bm - F#m - Em |
|
E
|
E
- B - A - C#m- G#m - F#m |
|
F
|
F
- C - Bb - Dm - Am - Gm |
|
G
|
G
- D - C - Em - Bm - Am |
|
A
|
A
- E - D - F#m - C#m - Bm |
|
B
|
B
- F# - E - G#m - D#m - C#m |
|
Cm
|
Cm
-G - Fm - Ab - Bb - Eb |
|
Dm
|
Dm
- A - Gm- Bb - C - F |
|
Em
|
Em
- B - Am - C - D - G |
|
C#m
|
C#m
- G# - F#m - A - B - E |
|
Gm
|
Gm
- D - Cm - Eb - F - Bb |
Nos
será muy útil tomar en cuenta las siguientes sugerencias:
- Tener
el deseo de superarnos.
- Aprendernos
los cantos.
- Determinar
un tiempo fijo para practicar diariamente.
- Ejercitarnos
en las técnicas del piano.
- Recurrir
a un maestro que nos siga instruyendo técnicamente.