El
cristiano comprometido con la
evangelización artística,
reconoce como verdaderas riquezas la piedad,
la fe, la caridad y la fidelidad a Dios.
Por: Olga
Cecilia Bustamante A.
Familia Musical CONTACTO. Medellín-Colombia
Recordemos la recomendación de Jesucristo a sus discípulos
en el Sermón de la Montaña:
"Bienaventurados
los pobres de espíritu... " Esto quiere decir según
San Agustín, "no los pobres en riquezas, sino en deseos"
(S53A,2) ó " el pobre de Dios lo es en el alma, no en la
bolsa" (CS 131,26)
Soy una mujer
que le canta al Señor con la voz y con la vida. No sé
qué es vivir en la pobreza material, porque hasta el momento
he tenido lo necesario para la subsistencia de mi familia y la mía
propia, ¡gracias a Dios! Pero tampoco sé que es la abundancia,
tal vez porque eso puede dañar mi espíritu.
¿Qué
significa ser un artista pobre de espíritu? Los artistas pobres
de espíritu son aquellos que demuestran humildad, piedad, que
comparten sus dones con los necesitados, que enseñan y dan de
lo que saben y tienen a los demás. Que lo que ganan con su trabajo
artístico se revierte en la evangelización musical y en
obras solidarias.
En un artista
humilde no cabe la soberbia, la vanidad, el orgullo y la vanagloria.
Cuántos artistas se creen intocables y sagrados, por sus talentos
y su profesionalismo artístico. Estos artistas son pobres en
el alma, porque no reconocen que lo que son, ha sido por obra del creador
y no por mérito propio.
En el camino
a la santidad, los artistas que renuncian a todos los bienes materiales
son "almas grandes", como San Francisco de Asís, poeta
que le cantó a la vida, a la muerte y a la todo lo creado por
Dios.
Pero, en
el proceso transformador del arte se necesitan los recursos para concluir
una obra teatral, pictórica, musical, arquitectónica,
entre otros. Los medios son necesarios en la producción de obras.
De lo contrario, un Miguel Ángel no hubiera podido pintar la
capilla Sixtina, o Palestrina no hubiera desarrollado la genialidad
musical que Dios le regaló y que aplicó como "Maestro
de Capilla" en la Basílica de San Pedro, en Roma.
Un artista
de Dios pobre es aquel que vive en la austeridad. Como lo dije anteriormente,
vivir en la austeridad no significa prescindir de los medios necesarios
para transformar con esfuerzo y trabajo, la naturaleza que Dios le dio
al ser humano. Es indiscutible, que en el proceso de un producto artístico
final se necesitan de conocimientos y de medios, los cuales se adquieren
de acuerdo con la historia musical del hombre, con trabajo remunerado
en especie o en dinero.
Músico
de Dios: ¿De qué te sirve padecer la pobreza material
si puedes caer en la codicia, o si tu corazón se consume en los
deseos?
Qué
es mejor: ¿Ser un artista humilde de corazón o un artista
pobre, soberbio, y lleno de orgullo?
Aprender
a ser pobres, es aprender a ser piadosos y humildes de corazón
a ejemplo de la Santísima Virgen María. El cristiano comprometido
con la evangelización artística debe crecer en virtudes
como la docilidad, la piedad, la fe, la caridad y la fidelidad a Dios.
Estas son las verdaderas riquezas, además de todos los dones
y talentos recibidos, que nadie nos puede robar y que se llevan a la
vida eterna. En Comunión.