Por:
Olga Cecilia Bustamante A.
Familia Musical CONTACTO
Medellín-Colombia
Queridos
hermanos en Cristo, la música es un recurso comunicativo que
afecta en forma directa o indirecta la vida del creyente y su experiencia
religiosa. El poder que tiene la música de llegar a todos los
sentidos, "hace expresar aquello que es inexpresable con palabras".
Después
de la segunda mitad del siglo XX, la música religiosa está
influida por dos grandes circunstancias: La reforma litúrgica
del Concilio Vaticano II, la cual introdujo unos cambios trascendentales
en la música religiosa cantada e interpretada; y en segundo lugar,
por la tecnología y el consumo masivo de los medios de comunicación,
que han sido un factor clave en las transformaciones sociales y culturales
del nuevo milenio.
En
el primer caso, recordemos que el Concilio Ecuménico Vaticano
II se realizó entre los años de 1962 y 1965. Fue convocado,
en su primera sesión, por el Papa Juan XXIII y concluido por
su sucesor Pablo VI.
Este
acontecimiento marcó significativamente la renovación
de la liturgia, permitiendo que la música fuera parte viva del
carácter práctico y popular, con el fin de lograr una
mayor participación de los fieles en los cantos, propiciar su
protagonismo musical y preservar nuestra identidad musical católica.
Todos
los documentos emanados del Concilio han tenido implicaciones para el
trabajo de compositores contemporáneos de la música católica.
El cambio más directo fue establecido por la Constitución
Sacrosanctum Concilium, sobre la Sagrada Liturgia, especialmente en
el capítulo VI artículos 112 al 121 que trata la música
sagrada: (S.C. Art.112). La tradición musical de la Iglesia universal
constituye un tesoro de valor inestimable, que sobresale entre las demás
expresiones artísticas, principalmente, porque el canto sagrado,
unido a las palabras constituye una parte necesaria o integral de la
liturgia solemne.
Como
explica J. Aldazábal en su escrito El Canto y la Música
en la Celebración, la reforma litúrgica del Concilio Vaticano
II introdujo unos cambios trascendentales en la música religiosa
cantada e interpretada, en estos términos:
- Invitó
a todo el Pueblo de Dios para que tomara participación activa
en el canto.
- Aceptó
todas las formas de música auténtica en la celebración,
siempre y cuando tuvieran las cualidades debidas.
- Definió
el papel "ministerial" del canto, en la celebración.
De igual manera, se evolucionó en la composición y
en la realización de la música religiosa.
- Introdujo
las lenguas vivas, que originaron un crecimiento en el repertorio
culto y popular.
Simultáneamente, hubo una desacralización de la música
religiosa que dio como consecuencia:
- La expansión
extraordinaria de los instrumentos musicales utilizados para la
música católica, limitada por siglos al órgano
como único instrumento litúrgico. En su organología
se incorporaron diversos instrumentos acústicos, eléctricos,
electrónicos y folclóricos de cada región,
que le dieron otra dimensión tímbrica y sonora a
la música religiosa.
- De igual
manera, se pasó del tradicional género vocal gregoriano,
al canto popular y a la introducción de nuevos géneros
modernos y rítmicos.
Por
otra parte, la claridad en la estructura misma de la celebración
cambió el género de realización de los diversos
cantos: Del canto polifónico a modo de concierto en la celebración
litúrgica, se pasó al canto del Gloria, el Credo, o el
Santo por el pueblo. Es decir, desde el Concilio Vaticano II, la acústica
musical, la sofisticación en el acompañamiento, la introducción
de nuevos géneros musicales y rítmicos, al igual que la
invitación a los fieles en el canto, han sido las características
y los cambios sonoros más relevantes de la música católica.
Asimismo, la evangelización a través de la música
religiosa se benefició gracias a la utilización de los
medios de comunicación. La música católica ha crecido
gracias a la difusión y a la promoción que los mass media
han realizado en este campo.
Por
todo lo anterior, la música popular religiosa se extendió
en infinitas formas musicales propias de cada pueblo, aumentó
su repertorio religioso universal y acrecentó la presencia de
nuevos artistas representativos de cada cultura en Occidente.
Hacia
el futuro, la Iglesia Católica quiere "la ascensión
del fiel a protagonista, a través del ingreso de la música
popular al culto. Es decir, las renovaciones litúrgicas del Concilio
Vaticano II pretenden no solo la participación de los fieles
en los cantos, sino también su liderazgo en los procesos musicales
y en la evangelización católica a través de este
noble arte sonoro.