2. TECNICAS DE LA SALMODIA

 


2.1 Fórmulas salmódicas.

Llamamos fórmulas salmódicas a las melodías que utilizamos para entonar los salmos.

De la misma manera que una fórmula física o matemática es siempre la misma, es decir que no puede cambiar en su contenido, una fórmula salmódica es invariablemente la misma: no cambia, por eso se le llama “fórmula”, aunque pueda sufrir algunas ligeras alteraciones durante su desarrollo.

Hay una enorme diversidad de fórmulas o melodías para cantar los salmos, de hecho tú mismo puedes componer tus propias melodías, pues son muy sencillas. Solamente deben cubrir tres requisitos:

a) que inspiren a orar a quienes las canten o escuchen,
b) que sean fácil de entonar,
c) que sean melódicamente bellas.

Al decir que deben inspirar a la oración me refiero a que la finalidad de dichas melodías es ayudar en la plegaria; pueden ser suaves o expresivas, pero que en ningún caso traigan a la memoria al grupo de rock que está de moda, por ejemplo.

En cuanto a que sean fácil de entonar, es para que todos puedan participar; si creamos melodías demasiado complicadas tal vez un profesional del canto las pueda ejecutar, pero no una asamblea, y este es un aspecto fundamental de la liturgia: la participación de todo el pueblo.

Finalmente, la belleza melódica es para realzar y dignificar el canto de los salmos dentro de la liturgia.


2.2 Dísticos y Estrofas.

Las fórmulas salmódicas se componen de distintas notas musicales. Éstas, a su vez, están integradas en bloques a los que llamaremos “fases”. La unión de todas las fases da como resultado la fórmula salmódica. Explicándolo gráficamente vemos que:



-------1ª. fase------- -----2ª. fase---- ------3ª. fase------------ 4ª. fase


Existen dos clases de fórmulas salmódicas, las de 2 fases y las de 4 fases, a las que llamaremos dísticos y estrofas, respectivamente.


Dístico: 2 fases.




Estrofa: 4 fases.


Próximamente:

2.3 Estructura de los salmos.