1. PRINCIPIOS GENERALES
DE LA SALMODIA
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En estos primeros números, además de sentar las bases y rudimentos de la salmodia, se responden algunas de las dudas que con mayor frecuencia surgen durante el desarrollo del taller de formación para salmistas.

Por tratarse de los principios generales, la mayoría de éstos tendrán su desarrollo y práctica cuando estudiaremos las técnicas de la salmodia. Iniciemos pues con estas nociones elementales:

1.1 Definición.

La definición de la salmodia es similar a la del canto gregoriano, ya que existe una relación muy estrecha con éste, aunque también hay diferencias importantes que iremos señalando poco a poco; por ahora cabe mencionar que en este taller no abordamos la salmodia gregoriana, sino una de características más actuales, a la que podemos denominar "salmodia contemporánea".

La definición técnica (2) de la salmodia es, pues: "canto religioso monódico y melódico, de género diatónico y ritmo libre".

Desglosando lo anterior, diremos que se trata de una expresión músico-vocal (canto) empleada por una comunidad de creyentes para manifestar su fe (religioso), que se ejecuta a una sola voz (monódico) y que contiene una idea musical, conformada por la sucesión de diferentes sonidos (melódico), compuesta sobre la escala de una tonalidad natural (diatónico (3)) y que no se rige por un molde métrico-temporal, sino que depende de la extensión del texto (ritmo libre)

1.2 Elementos que constituyen la salmodia.

A diferencia del canto gregoriano, los elementos y las reglas que rigen a la salmodia contemporánea son menos y más sencillos. Básicamente son tres: la melodía, el ritmo y la notación.

a) La melodía.

Es la sucesión ordenada de los diferentes sonidos o tonos que expresa una idea musical, es decir, que es agradable al oído. Sin melodía no puede haber canto, solo recitación; por ello es que se trata de un elemento esencial de la salmodia.

A las melodías que utilizaremos para entonar los salmos les llamaremos "fórmulas salmódicas"; a estas las estudiaremos con mayor amplitud un poco más tarde.

b) El ritmo.

Es el aspecto que se ocupa de la organización del tiempo, sobre todo en lo que se refiere a la duración y combinación de los sonidos con los silencios. En este caso, como ya se explicó en la definición de la salmodia, se trata de un ritmo libre.

Al decir ritmo libre no nos referimos a que no sea necesario llevar ritmo; tampoco se trata de que cada quién lo pueda hacer a su gusto. El ritmo libre consiste en no ser regido por una medida de tiempo, como sucede en la música clásica y tradicional, en que se emplean compases binarios o ternarios: 2/4, 3/8, etc.; sin embargo existe otro recurso rítmico de origen muy antiguo al cual se le conoce como pulsación.

La pulsación consiste en un movimiento periódico y estable, como si se tratara de una percusión continua. En el canto de ritmo libre se asigna una sílaba a cada pulsación; de este modo el canto adquiere un orden la distribución del tiempo.

Ejemplo:



c) La notación.

A ésta le concierne todo lo referente a la escritura musical. Lo más importante en la notación es que pueda indicar con claridad las dos propiedades principales del sonido musical: su tono y su duración.

En este tipo de salmodia empleamos muy pocos signos y figuras musicales, lo cual hace muy sencilla su ejecución. A saber, utilizamos únicamente: el pentagrama, la clave de sol (4), la armadura de tonalidad, el cifrado alfabético que representa a los acordes -para el acompañamiento musical- las notas musicales que indican los tonos y las barras que segmentan el pentagrama (5).

Ejemplo:



Únicamente para la preparación de los responsorios y antífonas de los salmos se recomienda la utilización de los demás recursos rítmicos y de notación, como son: la medida de compás y todos los elementos que esta implica: las figuras tradicionales de sonidos y silencios con valores de duración, etc...

Ejemplo:

 

En cuanto a las figuras musicales empleadas en la salmodia, recurriremos a tres principales, que son: la cuadrada, la blanca y la negra (sin plica), y como figuras secundarias la negra (con plica) y las corcheas:

El sentido de las distintas figuras es la función que cada una de ellas desempeña en la duración de los tonos y en la cantidad de sílabas pueden abarcar. Por razón pedagógica, conviene explicar esto un poco más adelante, cuando hablemos de las figuras musicales.

 

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(1) Todo el material está tomado del libro Para Ti salmodiaré, nueva edición mejorada 2002, de Roberto Durán Urenda, D.J.
(2) Existen otras definiciones de salmodia en cuanto a naturaleza, espiritualidad o sentido bíblico.
(3) La escala diatónica comprende cinco tonos y dos semitonos naturales, no admite cromatismos, es decir, sucesión de notas por medios tonos. Las tonalidades diatónicas son Mayores y menores.

(4) Por tratarse de un canto monódico se utiliza únicamente la clave de sol, que es la más apropiada para la escritura vocal.
(5) En este caso no le llamamos barra de compás, como se explicará más tarde.