Las figuras
que utilizamos para la escritura musical de la salmodia son cinco,
pero las funciones que desempeñan son solamente tres, como
a continuación se explica:
a) El recitativo o nota predominante, con la cuál
inicia cada fase de la fórmula. Se representa con una cuadrada
(
); su
nombre indica que más que cantar se trata de recitar sobre
una nota musical las primeras palabras de cada estico.
b) Las flexiones o notas de preparación: éstas
van enseguida del recitativo y antes de la nota final de cada fase.
Ellas hacen posible el movimiento melódico y pueden encontrarse
una, dos, tres o más dentro de cada fase, siempre que no se
complique la ejecución de la fórmula; pueden incluso
omitirse en alguna de las fases y pasar directamente a la nota final.
En las
flexiones encontramos tres variantes: simples, silábicas
y cadenciales; éstas se dan en función a la cantidad
de sílabas que pueden abarcar; la más común de
ellas es la flexión simple que abarca dos
o tres sílabas y se representa por una negra sin plica
(((
);
la flexión silábica es la que abarca
estrictamente una sílaba por nota y se representan por una
negra con plica (
);
la flexión cadencial es en la que se pueden
ejecutar dos notas en una sola sílaba, se indican con dos corcheas
unidas por una ligadura (
)
c) El acento final, o nota de descanso, se indica
con una blanca sin plica (
),
pues la terminación de cada estico supone un reposo que se
expresa con la prolongación de las últimas sílabas
del mismo. Esta se ejecuta en la última sílaba acentuada
del estico.
Normalmente el momento en que se da el cambio de la primer nota de
la fase a la segunda, es decir, del recitativo a las flexiones, es
en la penúltima palabra del estico que expresa una
idea.
No obstante,
este criterio es flexible, porque en muchos casos se encuentran demasiadas
conjunciones, preposiciones y artículos entre la penúltima
y la última palabra importante del estico; si éste se
aplicara con rigor, se forzaría la ejecución de la melodía;
además, el criterio se da en función a la estética
armonía del canto.
En otras
ocasiones los salmos presentan esticos muy pequeños, cuando
las fórmulas salmódicas son melódicamente ricas,
como sucede en aquellas que contienen flexiones silábicas
y cadenciales. La regla se omite por completo al aplicar a los
esticos fases donde no hay flexiones simples.
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(1) Las figuras que empleamos aquí tienen cierta relación
con las figuras musicales tradicionales, aunque el valor de duración
es relativo, porque en la salmodia no está establecida la medida
del tiempo.