2.3 ESTRUCTURA DE LOS SALMOS

 


Los salmos, además de ser oración, son poesía; por ello han sido escritos en estrofas y no en prosa. A esto le llamamos estructura de los salmos.

Esto resulta especialmente importante para nosotros al momento de entonarlos, y representa alguna dificultad, ya que cada una de las estrofas del salmo habrá de agotar la fórmula salmódica.

Es decir que ambas, estrofa del salmo y melodía, comienzan y terminan al mismo tiempo, pero durante su desarrollo la melodía deberá adaptarse al texto; esto implica que pueda sufrir alguna ligera alteración.

En otras palabras diremos que la melodía será flexible, de acuerdo a cada estrofa del salmo que se cante, ya que en ocasiones estos contienen estrofas irregulares, es decir, con diferente número de esticos. Hay salmos sumamente variados en este sentido.

Comprendiendo lo anterior, no podremos cantar dentro de un mismo salmo una estrofa que tenga cinco esticos del mismo modo que cantamos otra que tan solo tiene dos. Habrá aún mayor diferencia en salmos que contienen estrofas demasiado grandes.

Ejemplo:

Salmo 79

Pastor de Israel, escucha,
Tú que guías a José como a un rebaño,
Tú que te sientas sobre querubines, resplandece
ante Efraím, Benjamín y Manasés;
despierta tu poder y ven a salvarnos.

¡Oh Dios! restáuranos
que brille tu rostro y nos salve.

Señor; Dios de los ejércitos
¿Hasta cuándo estarás airado
mientras tu pueblo te suplica?

Etc.

Vemos que tan solo en las tres primeras estrofas de este salmo hay mucha diferencia en cuanto al número de esticos: 5, 2 y 3.

Si las estrofas son tan diferentes ¿cómo lograremos que las fórmulas salmódicas se acomoden y puedan agotarse en cada una de ellas?

Próximamente:

2.4 Herramientas de la Salmodia.