A
continuación te presentamos una recopilación de textos
de los diferentes documentos de la Iglesia, que nos hablan sobre el
salmo responsorial: (1)
a)
Instrucción Musicam Sacram (2)
“Conviene que la asamblea de los fieles, en la medida de lo posible,
participe en los cantos del ‘Propio’, sobre todo con repuestas
fáciles u otras formas musicales adaptadas.
Dentro
del ‘Propio’, tiene particular importancia el canto situado
después de las lecturas en forma gradual o de salmo responsorial.
Por su naturaleza, es una parte de la Liturgia de la Palabra; por consiguiente,
se ha de ejecutar estando todos sentados y escuchando; mejor aún,
en cuanto sea posible, tomando parte en él”. III, 33.
b)
Introducción del “Graduale Simplex” (3)
“Para los cantos interleccionales existe, según los diversos
tiempos del año:
salmo responsorial, con respuesta salmódica o aleluyática;
salmo sin respuesta que, según nombre tradicional, se llama
tracto:
Alleluia con algunos versículos del salmo en el tiempo en que
se canta el Alleluia, u otra aclamación no aleluyática
del Evangelio, para el tiempo que corre desde Septuagésima
hasta Pascua”. III-10, 33,34,35.
“Los cantos interleccionales se ordenan del siguiente modo:
en el tiempo en el cuál se dice Alleluia, se canta
el salmo con la respuesta salmódica y el Alleluia,
al menos con un versículo; o solamente el salmo con la respuesta
aleluyática:
en el tiempo en que no se dice Alleluia, se canta el salmo
con la respuesta salmódica y, a voluntad, la antífona
de aclamación del Evangelio, al menos con un versículo:
o el salmo sin respuesta, o sea tracto, y, a voluntad, la antífona
de aclamación, conforme a lo indicado antes.
En el tiempo pascual, se canta el salmo con respuesta aleluyática,
o Alleluia con su salmo.
Cuando
hay dos salmos del mismo género, basta elegir uno de ellos.
Si se proponen más, se cantan siempre al menos cinco versículos,
que han de escogerse del salmo, a voluntad”. VI-15 y16, 38, 39,
40.
c)
La Música en el Culto Católico (4)
“Las lecturas de la Escritura son el corazón de la Liturgia
de la Palabra. La homilía, los salmos responsoriales,
la profesión de fe y las intercesiones generales la desarrollan
y completan. En las lecturas, Dios habla a su pueblo y alimenta su espíritu;
Cristo está presente por medio de su Palabra. La homilía
explica las lecturas. Los cantos y la profesión
de fe incluyen la aceptación por parte del pueblo de la Palabra
de Dios. Es de primordial importancia que el pueblo oiga el mensaje
de amor de Dios, lo asimile con la ayuda de los salmos,
el silencio y la homilía, y responda, implicándose en
la gran alianza de amor y redención. Todo lo demás es
secundario”. II-7,45.
Salmo responsorial
“Este canto excepcional y muy importante es la respuesta a la
primera lectura. La determinación del nuevo Leccionario de hacer
corresponder el contenido de los salmos con el tema de la lectura se
refleja en su enumeración de 900 estribillos. La Liturgia de
la Palabra se aviva más plenamente si entre las dos primeras
lecturas un cantor canta el salmo y todos cantan la respuesta. Como
la mayor parte de los grupos no pueden aprender una nueva respuesta
cada semana, se ofrecen estribillos propios del tiempo en el mismo leccionario
y en el Graduale Simplex. Se pueden usar también otros
salmos y estribillos, incluso salmos arreglados en forma responsorial
y en versiones métricas y otras similares de los salmos, con
tal que sean usados de acuerdo con los principios del Graduale Simplex
y sean seleccionados en armonía con el tiempo litúrgico,
la fiesta o la ocasión. La elección de los textos que
no son del Salterio no se extiende a los cantos entre las lecturas.
(5) Para facilitar la reflexión
puede haber un breve período de silencio entre la primer lectura
y el salmo responsorial”. III-2,63.
d)
Ordenación General del Misal Romano.
“Después de la primera lectura sigue un salmo responsorial
o gradual, que es parte integrante de la Liturgia de la Palabra. El
salmo se toma habitualmente del Leccionario ya que cada uno de estos
textos está directamente ligado a cada una de las lecturas: la
elección del salmo depende, según eso, de la elección
de las lecturas. Sin embargo, para que el pueblo pueda más fácilmente
intervenir en la respuesta salmódica, han sido seleccionados
algunos textos de responsorios y salmos, según los diversos tiempos
del año o de las diversas categorías de santos. Estos
textos podrán emplearse en vez del texto correspondiente a la
lectura todas las veces que el salmo se canta.
El salmista o cantor del salmo, desde el ambón o desde algún
otro sitio oportuno, proclama los versos del salmo, mientras toda la
asamblea escucha sentada, o mejor, participa con su respuesta, a no
ser que el salmo se pronuncie todo él seguido, es decir, sin
intervención de respuestas.
Si se canta, se puede escoger, además del salmo asignado por
el Leccionario el del Gradual Romano o salmo responsorial o el aleluyático
del Graduale Simplex, según la descripción que se hace
en estos mismos libros.
El salmo que hay después de la lectura, si no se canta, se recita.
En cambio, el Aleluya o el verso que precede al Evangelio, si no se
canta, puede omitirse”. II, 36 y 39.
e)
Ordenación de las Lecturas de la Misa.
“El salmo responsorial, llamado también gradual, dado que
es una ‘parte integrante de la liturgia de la Palabra’,
(6) tiene gran importancia litúrgica
y pastoral. Por eso hay que instruir constantemente a los fieles sobre
el modo de escuchar la Palabra de Dios que nos habla en los salmos,
y sobre el modo de convertir estos salmos en oración de la Iglesia.
Esto ‘se realizará más fácilmente si se promueve
con diligencia entre el clero un conocimiento más profundo de
los salmos, según el sentido con que se cantan en la sagrada
liturgia, y si se hace partícipe de ello a todos los fieles con
una catequesis oportuna’. (7)
También pueden ayudar una breves moniciones en las que se indiquen
el porqué de aquel salmo determinado y de la respuesta, y su
relación con las lecturas.
El salmo responsorial ordinariamente ha de cantarse. Hay dos formas
de cantar el salmo después de la primera lectura: la forma responsorial
y la forma directa. En la forma responsorial, que se ha de preferir
en cuanto sea posible, el salmista o el cantor del salmo, canta las
estrofas del salmo, y toda la asamblea participa cantando la respuesta.
En la forma directa, el salmo se canta sin que la asamblea intercale
la respuesta, y lo cantan, o bien el salmista o cantor del salmo él
solo, y la asamblea escucha, o bien el salmista y los fieles juntos.
El canto de salmo o de la sola respuesta contribuye mucho a comprender
el sentido espiritual del salmo y a meditarlo profundamente.
En cada cultura debe utilizarse todo aquello que pueda favorecer el
canto de la asamblea, y en especial las facultades previstas en la Ordenación
de las Lecturas de la Misa, (8)
referentes a las respuestas para cada tiempo litúrgico. El salmo
que sigue a la lectura, si no se canta, ha de recitarse en la forma
más adecuada para la meditación de la Palabra de Dios.
(9) El salmo responsorial se
canta o se recita por un salmista o por un cantor desde el ambón”
(10) PRENOTANDOS I,19-22.
-----------------------------------------------------------------
(1) Recopilación
por: Roberto Durán Urenda, dj. Taller Diocesano de Salmistas,
Santiago de Querétaro. Junio de 2002
(2) 5 de Marzo de 1967.
(3) Instrucción del Graduale Simplex in usum minorum ecclesiarum,
promulgado el 3 de Septiembre de 1967.
(4) Comisión Episcopal Estadounidense de Liturgia. Edición
revisada en 1983 del documento publicado en 1972.
(5) Cf. Conferencia Nacional de Obispos católicos, Declaración
de Noviembre de 1968; Ordenación General del Misal Romano, num.
6.
(6) Instrucción general para el uso del Misal Romano, n. 36.
(7) Pablo VI, Const. Apost. Laudis Canticum, en la Liturgia de la Horas
instaurada por mandato del Concilio Vaticano II y aprobada por el Papa
Pablo VI (ed. México-Colombia, 1979), cfr. Conc. Vat. II, Const.
s. la sagrada Liturgia, Sacrosactum Concilium, nn. 24, 90; S. Cong.
de Ritos, Intr. sobre la música en la sagrada Liturgia, Musicam
Sacram, 5 marzo 1967, n. 39; A.A.S. 59: (1967), p. 311; Liturgia de
la Horas, Principios y Normas Generales, nn. 23 y 109; S. Congr. para
la Educación Católica, Ratio fundamentalis, n.53.
(8) Cfr. Infra, Prenotandos, nn. 89-90.
(9) Cfr. Instrucción general para el uso del Misal Romano, nn.
18 y 39.
(10) Cfr. ibid. n. 272, cfr. infra, Prenotandos, nn. 32 ss.