4. PREPARACION DEL SALMISTA

 
 

Al salmista le toca la parte del salmo o de algún otro canto bíblico que se encuentre entre las lecturas. Para cumplir bien con este oficio, es preciso que el salmista sea dueño del arte de la salmodia... (1)

La preparación del salmista debe ser constante. Se trata de una formación permanente y, aunque son muchos los aspectos que debe abarcar como, por ejemplo, crecer en la conciencia de servicio, adquirir un conocimiento más profundo de los salmos y profundizar su espiritualidad, básicamente consta de tres áreas: formación cristiana, formación litúrgica y formación técnica. (2)

El dominio propio y la seguridad ante la asamblea irán creciendo en la medida que ejerza su ministerio y, como es obvio, la formación determinará el grado de excelencia con que lo desempeñe. Ahora veamos en qué consiste dicha formación:


a) Formación cristiana.

Por ello entendemos que se está bien integrado a una comunidad o grupo eclesial, movimiento u otro organismo dentro de la Iglesia, en donde se asegura que la persona que desempeña esta labor esté recibiendo atención pastoral y siga creciendo en la fe. Este aspecto de la preparación del salmista no solo es en función al servicio que da en la Iglesia, sino que se preocupa de su persona. No puede entenderse que el salmista viva ajeno a la comunidad de fieles a la que sirve. Un criterio sano es que nadie que no esté realmente comprometido con su comunidad eclesial (lo cuál se ve claramente en el testimonio de vida) pueda desempeñar alguna labor de carácter público.

En esta dimensión formativa se incluye también, como ya se mencionó, la vida de oración y la preparación bíblica. De estos aspectos hablaremos más ampliamente en el siguiente capítulo. Pero ahora he de decir que el salmista debe tener un conocimiento global de la Sagrada Escritura y un conocimiento profundo del Salterio, que será su libro de texto, de cabecera y de consulta. Todo lo que hemos comentado en el primer capítulo deberá conocerlo ampliamente.


b) Formación litúrgica.

Esta consiste en el estudio de su función concreta dentro del la Liturgia de la Palabra, el conocimiento de los libros litúrgicos (la composición del leccionario), los diferentes tiempos litúrgicos, su sentido y el espíritu con que han de vivirse, los criterios para la selección del salmo responsorial, y en general todo lo concerniente a su ministerio.

Es por demás mencionar que, como la función del salmista se realiza de manera concreta en la celebración eucarística, deberá conocer y entender el significado de cada una de las partes y de los ritos que esta contiene, pero para no darlo por supuesto, mejor lo recordamos.


c) Formación técnica.

En este punto nos referimos tanto al aspecto musical como ceremonial.

La preparación musical es indispensable para que el salmista desempeñe eficazmente su cometido en la celebración. Hablamos aquí de cosas como la correcta impostación de la voz, la entonación, la clara dicción, y el entrenamiento en el canto en general.

En cuanto a la formación de tipo ceremonial ha de orientarse al conocimiento de las formas de la celebración, la actitud corporal ante la asamblea, etc...

Por supuesto que deberá crecer en el sentido global de la función que realiza: en este caso sería la conjunción armónica de todos los aspectos mencionados hasta aquí.

 

-----------------------------------------

(1) Cf. I.G.M.R. 67; O.L.M. Prenotandos 22 y 56.
(2) Cf. M.S. 24.