La
preparación del ministerio de música o coro no sólo
consiste en ensayar y aprender cantos nuevos. Estos ministerios requieren
de formación y acompañamiento, especialmente en tres líneas
fundamentales:
Formación cristiana:
"Para que conozcan y amen más a Cristo y a la Iglesia, y
su vida sea verdaderamente cristiana. Su ministerio no puede ser auténtico
si no hay coherencia entre la fe y la vida diaria" (Orientaciones
Pastorales sobre Música Sagrada. CEM. No. 24 a).
Esta puede realizarse a través de retiros, enseñanza programada,
y sobre todo en la oración personal y en común de los
miembros del ministerio y una vida sacramental estable.
Formación litúrgica:
"Para que su aportación esté cada vez más
a la altura de lo que pide su servicio a Dios y a la Comunidad, y así
puedan ellos mismos celebrar y vivir su fe, y ayudar a los demás
a que la celebren y la vivan" (Orientaciones Pastorales sobre Música
Sagrada. CEM. No.24b).
Con el acompañamiento de algún sacerdote o una persona
preparada en ésta área pueden estudiarse los documentos
de la Iglesia relacionados con la Liturgia y la Música sacra,
participar en cursos sobre el tema, investigación personal y
comunitaria, etc.
Formación técnica:
"Puesto que la música sagrada es un arte, y por lo mismo
tiene una disciplina, requiere de técnicas de la voz y de los
instrumentos para que se exprese con auténtica belleza la fe
que celebra" (Orientaciones Pastorales sobre Música Sagrada.
CEM. No. 24c).
Los elementos más importantes aquí son los estudios teóricos
y prácticos, ensayos, vocalización, entre otros.
Ensayos.
Estos son la clave en la preparación y la posterior ejecución
de los cantos en las celebraciones litúrgicas y para qué
estas se desarrollen con armonía y belleza. Por eso deben estar
bien programados, saber con anticipación qué es lo que
se va a ensayar, proporcionar material para todos los miembros, ensayo
por secciones y ensamble, en lo anterior delegar responsabilidades.
Será muy importante también que se puedan tener ensayos
con el pueblo, para ir formando un repertorio popular que favorezca
la real participación de la comunidad en las celebraciones; ya
que la ejecución de cantos nuevos dificulta dicha participación
del pueblo.
Disciplina.
La formación recibida en las diferentes áreas mencionadas
anteriormente se manifestará en la disciplina de los miembros
del coro, concretamente en aspectos como: compromiso, puntualidad, estudio,
presentación física, etc.
El comportamiento del coro y su atuendo debe mostrar el respeto debido
a la casa de Dios y a la Asamblea congregada.
Hay que evitar el "exhibicionismo" o protagonismo o afán
de imitar a los artistas y otros desórdenes, en las asambleas
y en los locales donde se reúnen.
Conclusión.
Con todo lo anterior deseamos colaborar en la formación necesaria
de los coros o ministerios de música, para que estos sean auténticos
ministerios litúrgicos al servicio de la asamblea.
Deseamos también que los coros estén muy advertidos de
que su ministerio litúrgico es un servicio indispensable a la
comunidad.
Esperamos que Ías reflexiones y orientaciones que recoge este
Manual contribuyan a enriquecer su servicio y así se fortalezca
la expresión de su fe en este ministerio litúrgico.
Pedimos a Dios que les conceda siempre la unción de su Santo
Espíritu para que cumplan con su finalidad que es apoyar el canto
del pueblo.