La
música y el canto están al servicio de la asamblea que
celebra.
Siguiendo
la estructura de la Celebración Eucarística, haremos un
recorrido por sus principales partes y sus cantos propios, a la vez,
se anotaran los criterios propios para cada uno de ellos. Al final,
en un Apéndice se describirán brevemente los elementos
que integran las partes de la Celebración.
a)
Ritos iniciales.
Los
Ritos iniciales o de apertura están integrados por: procesión
de entrada; saludo; acto penitencial; aclamaciones laudatorias; oración
personal y comunitaria (oración colecta).
Los
ritos iniciales tienen como finalidad congregar la asamblea y disponerla
a recibir adecuadamente la Palabra de Dios, en ambiente de oración
y espíritu de conversión, condición indispensable
para llegar al rito sacramental.
El
sentido de estos ritos es resaltar; la fe en Dios que se hace presente
en su pueblo; destaca la dimensión comunitaria como hijos de
un mismo Padre nos reúnen, convocados por Él; la conversión
continua, para acercamos al banquete de la Eucaristía (Prenotandos
5); la alabanza, como reconocimiento de la misericordia y grandeza de
Dios Trino y Uno.
"La
asamblea, así constituida en los ritos iniciales es el signo
fundamental de la presencia de Cristo" (S.C. 7).
Los
cantos que encontramos en estos ritos son:
1.
Canto de entrada.
"La
función de este canto es abrir la celebración, fomentar
la unión de quienes se han reunido y elevar sus pensamientos
a la contemplación del Misterio litúrgico o de la fiesta.
(IGMR N° 25).
Hay
libertad para la elección del canto. Tiene también como
función acompañar el rito de la procesión de entrada.
Criterios:
(Tomados la mayor parte de: La Celebración de la Eucaristía,
según el Misal de Pablo VI. Comisión Episcopal de Pastoral
Litúrgica. México).
-
Que sea un canto que facilite la participación de todo el
pueblo y promueva así su unión, no es un canto sólo
del coro. Puede cantarse alternativamente por el coro y la asamblea.
(Cfr. IGMR No. 26).
- Un
canto que tenga relación con el tiempo litúrgico o
la fiesta que se celebra.
- Un
canto que manifieste la alegría del encuentro de un pueblo
reunido para celebrar a
su Señor.
- Que
sea un canto que acompañe la procesión de entrada,
al llegar el sacerdote a la sede
o al terminar la incensación del altar, termina el canto.
(Cfr. IGMR no. 17).
2.
Aclamaciones laudatorias.
Kyrie
eleison (Señor, ten piedad) es una antigua fórmula en
que se proclama que el Hijo (Kyrie) conoce nuestra condición
humana (eleison), pero que venció el pecado del mundo y por la
Resurrección adquirió el nuevo nombre de "Señor".
Es una confesión y proclamación del Señorío
de Cristo Resucitado sobre la humanidad y su historia. Por esto es una
Aclamación Cristológica, no trinitaria, dirigida a Cristo,
Señor por excelencia.
El
Gloria es un himno antiquísimo (siglo II) con el cual la iglesia
reunida en el Espíritu Santo, alaba al Padre y suplica al Hijo,
Cordero y Mediador. Es una alabanza a Dios de la Iglesia primitiva.
Criterios:
- Tanto
el Señor, ten piedad, como el Gloria, son cantos de la Asamblea,
no elementos presidenciales.
- El
Señor, ten piedad siempre se canto o recita, a no ser que
se haya utilizado en el tercer esquema del rito penitencial. Se
le puede agregar a cada invocación un tropo (breve invitación)
que resalte el aspecto laudativo de este canto cristológico.
- Como
himno el Gloria debería ser siempre cantado. El canto o la
recitación pueden hacerse en forma alternada dos coros, la
asamblea y el coro.
- El
Gloría, es un himno cuyo texto litúrgico está
ya determinado, por lo que no es lícito cambiarlo por otro
canto, lo que puede variar es la composición musical, siempre
conservando el texto.
b)
Liturgia de la Palabra.
La
Liturgia de la Palabra está integrada por: lecturas del A.T.
y N.T.; salmo responsorial; aclamación; proclamación del
Evangelio; homilía; profesión de fe y oración universal.
La
finalidad de la liturgia de la Palabra es la instrucción del
pueblo por la revelación del misterio de salvación, al
escuchar la Palabra de Dios; crecer en la conciencia de un Dios vivo
y presente que sigue hablando a su pueblo como antiguamente; la liturgia
de la Palabra Junto con la liturgia eucarística es el centro
de la celebración.
El
sentido que tienen es la acogida y meditación que la asamblea
hace de la Palabra, a la cual, responde con cantos y oraciones. Se establece
pues, un diálogo entre Dios que se manifiesta por su Palabra
y el pueblo que escucha y acepta su manifestación.
Dentro
de la Liturgia de la Palabra encontramos:
1.
Salmo Responsorial.
Es
una respuesta del pueblo al Dios que se manifiesta. Es un texto bíblico
por el cual Dios habla a su pueblo, y tiene íntima relación
con la lectura bíblica que le precede.
Criterios:
Como
salmo le es propio ser cantado y no reducirse a una simple lectura.
Si no se canta íntegro, al menos cantar la antífona (respuesta).
- Cuando
no es cantado, lo proclama un lector distinto del que ha proclamado
la lectura. Se proclama de manera lenta, meditativa, para que pueda
ser asimilado y meditado.
- El
salmista no anuncia al inicio: "salmo responsorial", ni
hace la invitación: "repitan todos", sino que con
oportunidad dice o canta la antífona de respuesta para que
los fíeles la vayan repitiendo.
- El
salmo responsorial no se reemplaza por cualquier otro canto religioso,
ya que es un texto que está íntimamente unido a las
lecturas.
2.
Aclamación al Evangelio.
Es
una aclamación por la cual la asamblea expresa su fe, alabando
a Cristo que nos ha entregado su Palabra que salva: ¡Aleluya!
Criterios:
- El
Aleluya se canta en todos los tiempos litúrgicos fuera de
la cuaresma; acompañado por un versículo. No es un
canto con un Aleluya al final.
- En
la Cuaresma se canta "Honor y Gloria a ti Señor Jesús".
- Lo
inicia todo el pueblo, el coro o sólo un cantor.
- Esta
Aclamación siempre es cantada. Si no se canta puede omitirse.
c)
Liturgia Eucarística.
La
Liturgia Eucarística está integrada por: ofertorio; prefacio;
plegaria eucarística; y ritos de comunión.
La
liturgia eucarística es el culmen de toda la celebración:
los ritos anteriores a ella son una preparación para disponemos
a recibir el Cuerpo y la Sangre del Señor.
El
sentido de estos ritos es el ofrecimiento de nuestras vidas a Dios,
del esfuerzo y trabajo humano (ofertorio); la koinonía o comunión
fraterna (ofrenda); acción de gracias, santificación y
proclamación de las maravillas de Dios (plegaria eucarística);
participación de los beneficios salvadores del misterio pascual,
renovación de la Alianza con el Padre, anticipación del
banquete escatológico (comunión). También tiene
como sentido la filiación divina, el amor de caridad y la incorporación
a Cristo y a la Iglesia (ritos de comunión).
Como
parte de esta Liturgia encontramos los siguientes cantos:
1.
Canto de ofrendas.
Es
el canto que acompaña la presentación que los fíeles
hacen del pan y el vino que se convertirán en el Cuerpo y la
Sangre del Señor.
Criterios:
-
El canto procesional de ofrendas se justifica cuando precisamente
dichas ofrendas son presentadas por los fieles. SÍ no hay
procesión, la asamblea guarda silencio.
- Los
cantos pueden expresar la entrega a Dios de nuestra vida simbolizada
en el pan y el vino, fruto de nuestro esfuerzo, o en los otros tipos
de ofrendas que hacemos.
- También
el canto podría expresar la alegría de nuestra fraternidad
cristiana reunida en tomo a Cristo, o bien prolongar el contenido
entregado por Dios en la palabra o el que se esta viviendo en determinado
tiempo litúrgico.
- No
utilizar cantos de petición que repitan el contenido de la
oración Universal, ni cantos sacrificiales que expresen la
ofrenda del sacrificio a Dios.
2.
Santo.
Es
la aclamación con la que el Pueblo responde al Prefacio que es
un himno de acción de gracias al Padre por habernos dado a Jesucristo,
su Hijo amado.
El
Santo es la expresión y el reconocimiento que el creyente hace
de la grandeza y santidad de Dios.
Criterios:
-
Es una aclamación propia de la asamblea.
- Su
compromiso musical varía, manteniendo siempre el texto litúrgico.
3.
Cordero de Dios.
El
rito de la Fracción del Pan (Cristo es el único Pan partido)
es acompañado por el canto o recitación del Cordero de
Dios por parte de la Asamblea. Es un Canto sacrificial. Su canto o recitación
no corresponde al sacerdote.
Criterios:
- El
canto del Cordero no debe ser sustituido por un canto de paz.
- Es
un canto funcional por acompañar una función o gesto,
que aquí es la fracción del pan.
- Puede
ser cantado por la asamblea o bien por el coro o un solista canta
el Cordero de Dios y la asamblea responde la segunda parte.
- Esta
invocación debe repetirse cuantas veces sea necesario para
acompañar la fracción; la última vez concluirá
con las palabras: danos la paz.
- En
cuanto al texto, éste está ya determinado, sólo
varia su composición musical.
4.
Canto de comunión.
Es
el canto que acompaña a la procesión de los fíeles
que se acercan al altar para recibir la comunión.
Criterios:
-
Que sea un canto que manifieste la alegría de sentirse hijo
de Dios.
- Que
exprese también el ser comunidad.
- Puede
basarse o desarrollar la antífona de la comunión.
- Es
propio de la Asamblea.
- Después
de la comunión, debe fomentarse el silencio, éste
puede alternarse con un canto de acción de gracias.
d)
Ritos de conclusión.
Los
ritos finales, de salida o conclusión son: los avisos; saludo
y bendición; despedida y canto final.
El
sentido y finalidad de estos es concluir la celebración, bendecir
al pueblo y llamar al compromiso de vivir en la práctica la fe
que se ha celebrado.
1.
Canto final.
Acompaña
la procesión de salida, si es que se ha formado.
Es
un canto que manifiesta la alegría y compromiso de vivir el Misterio
que se ha celebrado. Es propio de la Asamblea.