Qué
es Liturgia.
La Liturgia es la cumbre a la que tiende toda
la actividad de la Iglesia, y el manantial de donde dimana su fuerza
(S.C. 10).
Esta afirmación, dada en el Concilio Ecuménico Vaticano
II, no dejó de causar extrañeza. Por una parte, la Liturgia
había sido vista como algo secundario, de carácter meramente
ritual, en donde se destacaba el sentido legal: prescripciones y rúbricas
para las ceremonias, o bien, como algo de carácter estético:
ceremonias majestuosas, en lugares arquitectónicamente bellos
e imponentes, con preciosas vestiduras y objetos sagrados.
A partir de esta afirmación se entiende a la Liturgia como algo
totalmente nuclear en la vida de la Iglesia. "Con razón,
entonces, se considera la Liturgia como el ejercicio del sacerdocio
de Jesucristo. En ella los signos sensibles significan y, cada uno a
su manera, realizan la santificación del hombre, y así
el Cuerpo Místico de Jesucristo, es decir, la cabeza y sus miembros,
ejerce el culto público íntegro" (S.C. 7).
En la Liturgia los signos son algo indispensable, ellos nos hacen comprensibles
las realidades invisibles. Para comunicarnos necesitamos absolutamente
de signos y símbolos, especialmente visuales (anuncios, letras,
expresión del rostro, mímica,...) y auditivos (la voz,
la música, lenguaje, sonidos). Dios, al comunicarse con el hombre,
se adapta a él y usa también los signos sensibles. No
podríamos comprender al Dios Espíritu, infinito, eterno,
invisible, sino fuera a través de lo sensible y tangible. A estas
comunicaciones de Dios, de su vida y de su gracia a través de
signos sensibles llamamos Sacramentos. A través de ellos la Liturgia,
actualiza el Misterio Pascual de Cristo.
En los Sacramentos Dios nos renueva y nos santifica, y nosotros le rendimos
culto. Esta es la doble finalidad de la Liturgia: la glorificación
de Dios y la santificación del hombre.
La palabra Liturgia viene del griego; está compuesta por otras
dos: LEITOS = público, y ERGON= obra. Es decir, Liturgia significa:
"acción en relación con el pueblo", o bien,
oficio, función o servicio público.
El Papa Pío XII en las vísperas del Concilio define la
Liturgia: "es el culto público que nuestro Redentor tributa
al Padre como cabeza de la Iglesia, y que la sociedad de los fíeles
tributa a su Fundador y, por medio de Él, al eterno Padre"
(M.D. 13).
La liturgia es "una acción sagrada a través de la
cual, con un rito, en la Iglesia y mediante la Iglesia, se ejerce y
continúa la obra salvífíca de Cristo, es decir,
la santificación de los hombres y la glorificación de
Dios".
Qué
es Música Sacra.
Esta
noción "Música Sacra", o Música Sagrada
ha sufrido una evolución significativa; es importante comprenderla
con exactitud, para evitar confusiones.
El término surge (curiosamente para los católicos) en
el ambiente luterano, en Alemania del Norte; se aplicó por primera
vez a una obra de Micheal Praetorius, en 1614, a la que este había
titulado como "Von der Geistlichen und Kirchenmusic" (música
espiritual y de Iglesia).
San Agustín (que vivió más de 1000 años
antes) ya distinguía la "música eclesiástica"
(música culta que se podía utilizar eventualmente en la
Iglesia) y el "canto eclesiástico", cuya primer cualidad
no era la artística, sino el ser "apto" para cumplir
la función litúrgica que se espera de él.
Siglos más tarde, a finales de la Edad Media, de ese canto eclesiástico
se deriva el cantus llanus (gregoriano), y el cantus figuratus (polifonía).
La
Iglesia Católica adopta el término en la segunda mitad
del siglo XIX. La noción es muy reciente, y surge como oposición
a la teatralización de la música usada en las celebraciones
litúrgicas, sobre todo en Austria y Alemania. La "Heilige
Musik", (música sagrada), originalmente era una "purificación"
de la música litúrgica. Entre los principios de esta corriente
tenemos; la diferencia radical de la música profana o "del
mundo"; que sea apta para los ritos sagrados; solo se puede considerar
sagrado el canto gregoriano y la polifonía de Palestina.
Pío X en su Motu Propio de 1903 decía que "una composición
para la Iglesia será tanto más sagrada y litúrgica
cuanto se acerque más en su desarrollo, inspiración y
sabor a la melodía gregoriana". O sea que el criterio para
definir si es sacra o no era la similitud con el canto gregoriano.
Más tarde Pío XII. en su Instrucción "De Música
Sacra" de 1958, amplía considerablemente la noción:
"por música sagrada se entiende: el canto gregoriano, la
polifonía sacra, la música sagrada moderna, la música
sacra para órgano, el canto popular religioso y la música
religiosa" (No.4),
El Concilio Vaticano II ha conservado el término de Música
Sacra, pero dándole un contenido muy diferente, cuando en la
Constitución de la Liturgia aparece que: "la música
sagrada será tanto más santa cuanto esté en conexión
más estrecha con la acción litúrgica" (S.C.
112). Este concepto se identifica plenamente con lo que San Agustín
entendía por "canto eclesiástico".