Mujer,
revalórate, para que los demás te valoren, ¿qué
haría tu familia sin ti?
Platicando en una reunión, se comentaba como la sociedad discrimina
el trabajo en el hogar, una decisión muy personal y valerosa
de millones de mujeres. La conclusión fue, que esa actitud social
no cambiará, hasta que las mujeres, dejemos de avergonzarnos
de nuestras decisiones y valoremos la trascendencia de nuestro trabajo,
sea el que sea.
¿Trabajas? Es una respuesta obligada hoy en día. Casi
todas las mujeres que no lo hacen fuera de su casa responden avergonzadas
un tímido no, ahorita no trabajo. ¿Qué
es entonces el dedicarse al hogar? ¿Es un juego? , ¿Es
una perdida de tiempo?
El hogar es el ambiente en le que se desarrolla la vida familiar, tanto
material como espiritual, por medio del amor y el servicio que une establemente
a la familia.
El trabajo, es realizar una actividad que perfecciona a quien la realiza
y tiene una trascendencia social. El trabajo en el hogar y en la empresa
tienen una diferencia esencial: Su motivación es absolutamente
diferente,, en un caso es el dinero, la satisfacción personal
y en el otro, el amor.
El trabajo en el hogar no tiene horario, ni descripción de puesto,
por lo que implica una gran variedad de conocimientos y habilidades
y tiene un insustituible valor social porque proporciona bienestar,
estabilidad y desarrollo físico y espiritual de cada miembro
de la familia, siendo indispensable para el buen desarrollo humano.
El trabajo en el hogar, ayuda al perfeccionamiento personal de quien
lo realiza por ejercitar las virtudes humanas, por su condición
generosa y de servicio desinteresado, pues las satisfacciones son meramente
interiores. Además comporta una actitud administrativa por la
planeación, organización y acción de diversas situaciones
y actividades. El punto esencial del trabajo en el hogar es la educación
en amor, en valores y la consolidación de la personalidad de
cada uno de los hijos.
Hay mujeres que por necesidad o por una decisión personal, han
decidido trabajar fuera de su hogar, es perfectamente lícito
y válido, porque además no son excluyentes ambos trabajos.
Es preciso por lo tanto, que se den condiciones sociales y laborales
para que la mujer que así lo desee, pueda dedicarse al 100% a
su hogar o compaginarlo con un trabajo fuera de casa. Más necesario
es aún, que la mujer revalore su papel como eje de la familia,
como trabajadora insustituible de su hogar, como madre, esposa, psicóloga,
médico, enfermera, maestra, cocinera, pedagoga y miles de actividades
más al servicio de quienes ama.
Cuando alguien te vuelva a preguntar ¿trabajas? Responde con
legítimo orgullo, si trabajo, soy el eje de mi familia,
y si además realizas otras actividades o trabajos, no dejes de
mencionarlos.
Mujer, revalórate, para que los demás te valoren, ¿qué
haría tu familia sin ti?