Se miran al espejo preguntándose si
son muy gordas o muy flacas... es la hora de ayudarlas a querer y respetar
su cuerpo, y a entender el ser femenino en toda su grandeza.
Casi todos los papás creen que su hija es una princesa y caen
rendidos a sus pies. Por eso les resulta natural verla peinarse coquetamente
o vestirse de vuelos y cintas.
Si
de la noche a la mañana esa misma niña reemplaza el color
rosado por el gris, luce despeinada y sin gracia, los papás pueden
creer que se trata sólo de la influencia de la moda actual.
Sin
embargo, hay que estar alerta: a los diez años la niña
ya comienza a mirarse al espejo con otros ojos; se pregunta si es bonita
o fea, si gusta o no al resto de la gente, y su apariencia descuidada
? o por el contrario, su creciente coquetería? puede estar reflejando
el difícil proceso interior que ella está viviendo. Además,
muy pronto vendrán las inevitables espinillas, las primeras fiestas,
y entonces...
REFORZAR LO FEMENINO
Obviamente
entre los 7 y los 12 años el hecho de ser niñita tiene
mucha relación con el cuidado físico y la ropa. La coquetería
y la ilusión por agradar son rasgos característicos de
virtudes muy femeninas, como lo son también: mirar cada ambiente
con sentido estético y afán de modificarlo, acoger con
peculiar dedicación y cariño a la gente, lograr de las
personas lo mejor de sí mismas a través de un trato encantador
pero firme... Nuestra misión será ayudarle a descubrir
y valorar ese tesoro, a desarrollarlo y enriquecerlo; a situar, en definitiva,
la feminidad en su justo punto.
Es
cierto que es el momento oportuno para enseñarle a sentarse bien
o evitar la brusquedad. También para prevenir una coquetería
excesiva, que le lleve a pretender llamar la atención todo el
día... Pero no debemos quedarnos sólo en eso: hay que
llegar al fondo y demostrarle que ser mujer es un don, un privilegio,
y que ella puede y debe desarrollar su talento y genio femenino, pues
los tiene en abundancia.
De
ahí que a esta edad nos veamos ante el enorme desafío
de estimular su desarrollo armónico en dos frentes: en el físico
y el psicológico. Las clases de ballet, de gimnasia rítmica
o su ropa y sus juguetes, son asuntos importantes, ya que le refuerzan
su identidad femenina; pero las conversaciones con sus padres, las lecturas
y temas que se le proponen para conversar y analizar también
lo son.
VENDRÁN MOMENTOS DIFÍCILES
No
ha nacido mujer sobre esta tierra que no quiera ser bonita. Los padres,
sobre todo el papá, pueden ver a su hija con ojos de amor y no
darse cuenta de que la pequeña que le parecía linda como
un ángel comienza a entrar en una etapa muy complicada, en la
que no es ni grande ni chica. Desgarbada, o más baja en relación
al resto, o demasiado larga..., gorda o flaca, es objetivo que a esta
edad las niñitas comienzan a poner nota a su físico. Es
el momento de preparar el camino y enseñar a nuestra hija a querer
su cuerpo, a respetarlo, a sacarle partido para verse linda, pero a
la vez a valorar lo que lleva dentro.
El
papel de las madres es vital a esta edad. Si la mamá no refuerza
el amor propio de su hija, ¿quién lo hará? Lamentablemente
muchas mamás quisieran que su hija fuera una preciosidad y al
verla en esta edad complicada, lanzan frases de este estilo: "Era
tan linda de chica, no sé qué le está pasando que
engorda y engorda o "Es un desastrE, se llena de espinillas y parece
que no le importa", o "Bueno, al menos es simpática".
Aunque resulte difícil creerlo, las mamás dicen esto delante
de sus hijas, ya sea creyéndose graciosas o como disculpándose
frente al público.
No
se imaginan el daño que causan a la niña. Por el contrario,
si le reiteran que tiene un cabello precioso, o que sus ojos son almendrados
aunque la niñita insista en quejarse por tener ojos de tiburón,
lograrán que ella sienta que los demás la miran con amor.
No debemos olvidar jamás que la adolescencia puede ser más
o menos llevadera según los complejos o sufrimientos que se arrastren
desde antes. Y que los modelos de mujer que la televisión y el
cine proponen como "mujeres bonitas" pueden hacer sentirse
fea a muchas niñitas.
En
materia de modas habrá que insistir en dos aspectos clave: primero,
que arreglarse no es síntoma de vanidad, sino una preocupación
objetiva por los demás, que se alegran viéndonos lucir
bien. Segundo, que ese arreglo se realiza sobre un cuerpo al que hay
que respetar y hacer respetar. Si respetamos nuestro cuerpo, jamás
le pondremos encima algo grosero o extraño. Si queremos que los
demás lo respeten, no lo transformaremos a través de la
ropa en un producto de atracción pública.
Es
también tiempo de advertir a la hija que en la calle no siempre
transita gente buena: una falda muy corta o un pantalón demasiado
apretado pueden ser el comienzo de un mal rato para ella y para la familia.
Pellizcos, manotazos, o comentarios chocantes muchas veces se deben
a la ropa de una niñita de doce años.
MINUTOS DE CONFIDENCIA
A
esta edad, la hija todavía admira incondicionalmente a su mamá.
Cocinar con ella, acompañarla al supermercado, mirarla cómo
se maquilla, son actividades que le fascinan y momentos que la madre
debe aprovechar para propiciar confidencias.
Explicarle
detalladamente, todo lo relativo a la menstruación. En esto,
se debe llegar nuevamente al fondo: explicar que su cuerpo se preparará
mes a mes para el milagro de la vida; que ese ciclo que se cumple mensualmente
es una ocasión para meditar el sentido de la vocación
femenina. Podemos invitarla a imaginar su futura familia, dejándole
en claro que el matrimonio no es el único camino para una mujer.
Otro
tema que ya debemos mencionar es el de su participación en el
mundo del trabajo: hablarle de lo difícil que resulta a veces
compatibilizar hogar y trabajo, que debe confiarse en que la sociedad
ayudará cada vez más a la mujer a cumplir su papel en
el mundo, pero que cada mujer debe tener claro que ella es el centro
y el alma de su hogar. Podemos nombrarle profesiones, hablarle sin miedo
de solidaridad, de servicio público, de entrega generosa a través
de cualquier trabajo digno.
CONVERSE CON SU HIJA DE LOS SIGUIENTES TEMAS:
Los
cambios físicos que se avecinan
Cuéntele
a su hija que su cuerpo cambiará y que existe una etapa intermedia,
antes de ser mujer hecha y derecha, en que las mujeres tienden a no
estar a gusto con su apariencia. Por eso mismo deberá aprender
a valorarse como ser humano y a descubrir las riquezas de su simpatía,
generosidad... Si la naturaleza ha dotado de un físico espectacular...
¡humildad para no ponerse vanidosa y sabiduría para aprender
a no llamar la atención sólo por el físico!
El
amor y las fantasías
Las
mujeres son evidentemente más románticas que los hombres
y a los quince años sus intereses son distintos. Converse simpáticamente
de este tema con su hija de 12 años: enloquecer de amor puede
ser la peor alternativa en la adolescencia, más cuando la mayoría
de los jóvenes de esta edad están preocupados de muchos
otros temas antes que de las mujeres. Enséñele a valorarse
, a no andar con el corazón en la mano, y a pulir el gusto a
la hora de elegir un jovencito en el futuro... y futuro bien lejano.
El
trabajo y la familia
La
enseñanza media se acerca y es importante sembrar en esta etapa
de la vida para cosechar grandes frutos después. Una mujer que
ha estudiado y se ha esforzado en su adolescencia y juventud, está
más capacitada para sacar adelante una carrera, ser buena profesional
y optar a horario compatibles con una vida equilibrada.