Hace algunos días leí unos avisos en el periódico
donde se solicitan personas para trabajar en diferentes empresas. Todos
hemos visto alguna vez esta clase de anuncios, se especifica el puesto
y luego viene una lista de requisitos que deberá reunir la persona
interesada .
Me imaginé
cómo sería un aviso dirigido a las mujeres que quisieran
desempeñarse en el cargo de ser mamá y me quedó
algo más o menos así:
SE
SOLICITAN MUJERES
Para desempeñarse en el cargo de ser mamás
REQUISITOS:
. SEXO FEMENINO
. TENER NOCIONES O IDEAS GENERALES SOBRE EL PUESTO A DESEMPEÑAR
. DISPOSICION A RECIBIR CAPACITACION CONTINUA LAS 24 HRS. DEL DIA
. FLEXIBILIDAD DE HORARIO
. CONTAR CON ALGUNA AMIGA QUE PUEDA ESCUCHARLA
. EN LA MEDIDA DE LO POSIBLE CONTAR CON LA AYUDA DE SU MADRE
(sobre todo en los primeros meses y también después)
Interesadas presentarse
con la siguiente documentación:
1.-CERTIFICADO MEDICO:
El cual de fe de su excelente estado de salud como lo es el tener :
- Un Corazón generoso
- Brazos fuertes para acurrucar,
servir y limpiar
- Conciencia clara de la
importante misión a realizar
- Coeficiente Intelectual
abierto al aprendizaje de por vida
- Sensibilidad natural
- Disposición a dar
la vida misma
- Espíritu Alegre,
conciliador y paciente, etc.
Sin duda la lista puede ser interminable enumerando
las virtudes y características que percibimos y admiramos de
una mujer madre, la realidad es que no hay anuncios como estos, ser
mamá es algo que las mujeres asumimos con naturalidad aunque
a veces no con mucha conciencia de su significado.
Se
ha dicho que la maternidad es una vocación, recordemos que vocación
le llamamos a la elección que hacemos cuando nos decidimos a
estudiar algo, a la elección de nuestro estado de vida, a la
elección de una ocupación que realizaré la vida
entera y que en ella experimentaré que la vida tiene sentido,
cierta plenitud, gusto por lo que se hace, sentirme productivo, realizado.
¿Alguien
estudia medicina para ser médico solo unos años? ¿Para
sentirse desdichado y enojado por lo que hace? ¿Para saberse
improductivo? O peor aún, ¿para no experimentarse realizado?
(entiéndase por realizado: hacer real lo que se tiene potencialmente)
.
La
maternidad es entonces una vocación, potencialmente todas las
mujeres nacemos con esta capacidad, cuando optamos por ella, cuando
elegimos ser madre y así sucede se experimenta una realización
plena, una dicha desbordante, la vida tiene sentido o cobra otro sentido,
se comprende la tristeza que experimentan algunas mujeres que habiendo
elegido concientemente ser madres no pueden serlo por impedimentos anatómicos
o fisiológicos; por lo tanto también es un regalo, un
bello regalo que nos realiza.
La
maternidad no solo nos realiza sino que nos permite participar en la
realización de otro ser humano, de una forma muy íntima
y hermosa colaboramos en que otro sea, exista y viva con
plenitud. Esto que se dice tan fácil realmente requiere de un
corazón generoso, de brazos fuertes, de sensibilidad y de conocer
el significado de lo es ser madre. Por eso la madre también es
un regalo, un don.
Hoy
en algunas ocasiones se hace preciso llamar la atención sobre
la importancia de que la mujer conozca ,valore y dedique tiempo al ejercicio
de su maternidad, leamos lo que el Papa Juan Pablo II ha expresado sin
cesar en su contacto con las mujeres de todo el mundo: Los hijos
tienen una particular necesidad de la dedicación materna para
poder desarrollarse como personas responsables, religiosa y moralmente
maduras y psíquicamente equilibradas.
El
bien de la familia es tan grande que exige urgentemente de la sociedad
de hoy en todas las partes del mundo una revalorización de las
tareas maternas en el campo de la promoción social de la mujer...
Una
mujer-madre... que pide el bautismo para su niño asume concientemente
la tarea de educarlo en la fe. Con todo el amor y la responsabilidad
hacia un nuevo ser humano vigila diligentemente a fin de que el mal
no corrompa su mente y su corazón. Se emplea con todas sus fuerzas
a fin de que el niño pueda alcanzar el completo desarrollo físico
y espiritual y sobre todo llevan a su hijo a la madurez de la vida cristiana,
a la plenitud de lo humano.[1]
Finalmente consideremos lo siguiente:
La aptitud natural de la mujer para dedicarse a sus hijos desinteresadamente,
por la sencilla razón de que los quiere, es inseparable de su
condición de madre. Esta inclinación es particularmente
intensa, pero no es puramente instintiva: o se confirma libremente o
se actúa en contra de ella, también una madre puede frustrar
su inclinación natural de entrega a la familia y moverse por
criterios egoístas, incluso en relación con los propios
hijos. Pero de todas maneras se trata de una de las inclinaciones humanas
más fuertes y más fáciles por tanto de secundar.
El
amor de una madre por sus hijos la hace así, especialmente apta
para realizar las tareas que exige su atención material de manera
que en ellas tenga presentes no tanto la necesidad concreta que tenga
que cubrir sino al hijo a quien quiere. [2]
SE SOLICITAN MUJERES ...
que vivan cada día disfrutando el maravilloso regalo de ser madres.
[1] Juan Pablo II La familia Cristiana Paulinas 1989
Discurso a las trabajadoras de una fábrica en Polonia 13 de Junio
1987
[2] Francisca R. Quiroga El trabajo del hogar una tarea esencial Ed.
MINOS 1989