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VIDA:
Muy cerca de mi ocaso, ya te bendigo, Vida!
Porque nunca me diste ni esperanza fallida
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
Porque veo al final de mi rudo camino:
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales siempre coseché rosas.
Cierto: a mis
lozanías va a seguir el invierno:
Mas tú no me dijiste que Mayo fuese eterno!
Hallé
sin duda, largas las noches de mis penas
mas no me prometiste tú sólo noches buenas!
Y en cambio tuve algunas santamente serenas.
Amé. Fui amado. El sol acarició mi faz.
VIDA: NADA ME
DEBES!
VIDA: ESTAMOS EN PAZ
Amado
Nervo
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