Monseñor Francesco Cacucci, presidente de la Comisión
Episcopal para la Cultura y las Comunicaciones Sociales expresó
estas palabras en la preparación del gran congreso de cultura
y comunicaciones sociales en Italia.
Nuestra realidad
como Iglesia es la de encontrarse frente a «una nueva cultura
que nace, antes que de los contenidos, del hecho de que existen nuevos
medios de comunicar, con nuevos lenguajes, nuevas técnicas, nuevas
aproximaciones psicológicas».
A partir
del análisis sociológico de la realidad contemporánea,
especialmente desde la perspectiva juvenil, hemos de intentar identificar
caminos posibles de compromiso para los católicos en el mundo
de la comunicación.
«La
posibilidad de comunicar de una forma nueva y extensa --subraya el comunicado
de presentación-- es un bien de toda la humanidad y como tal
hay que promoverlo y tutelarlo. Cuanto más poderosos son los
medios de comunicación, tanto más fuerte debe ser la conciencia
ética de quien trabaja en ellos y de quien los disfruta».
«Es
necesario por lo tanto que la comunicación social no se considere
sólo en términos económicos o de poder, sino que
permanezca y se desarrolle en el marco de los bienes de importancia
básica para el futuro de la humanidad».
Precisamente
en los medios de comunicación «la comunión eclesial
y la misión evangelizadora de la Iglesia encuentran un campo
privilegiado de expresión. Desde el Concilio hasta nuestros días,
la Iglesia ha tomado cada vez más conciencia de lo importante
que es conjugar todos los ámbitos de la vida eclesial con esta
nueva realidad cultural y social».
«Es
necesario un nuevo estudio para organizar un apostolado que sea conforme
a las exigencias de la comunicación actual, con bases científicas
serias que no se improvisan».
Este es
nuestro gran reto como Iglesia y estas palabras deben concientizarnos
a todos los católicos especialmente a los agentes de pastoral
y a los comunicadores a realizar un verdadero apostolada a través
de los medios de comunicación.
